
Susana Samhan, Laia Mataix y Carlota Ciudad |
Cinco candidatos parten como favoritos en las elecciones presidenciales de Portugal de este domingo, a las que solo concurre una mujer y que terminarán probablemente en una segunda vuelta el 8 de febrero, a juzgar por los sondeos, que apuntan a un resultado muy ajustado.
Fuente: EFE
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La única candidata, la eurodiputada izquierdista Catarina Martins, no está entre los cinco favoritos para los comicios en los que se elegirá al sucesor del jefe de Estado actual, Marcelo Rebelo de Sousa, pero sí lo está el líder del partido de ultraderecha Chega, André Ventura.
Los últimos sondeos apuntan a que Ventura pasará a la segunda vuelta probablemente junto al exministro y exsecretario general del Partido Socialista António José Seguro, pero, de acuerdo con esas mismas encuestas, es improbable que el candidato de ultraderecha se imponga en esa segunda votación.
Ventura, la ultraderecha que aprovecha el tirón

El líder del partido Chega tiene mucho que ganar y poco que perder en las urnas, tras haber logrado posicionar a la extrema derecha como segunda fuerza política del país: si vence, acabará de auparse en el poder, si fracasa, seguirá como líder de la oposición.
Carismático y populista, Ventura repite como candidato presidencial, aunque llega a esta cita electoral como favorito, con mucha mayor ventaja que la última vez que concurrió, en 2021, cuando tan solo recabó el 11,9 % de los votos.
Aunque gracias al impulso de Chega ha logrado cambios en el Gobierno de ultraderecha, sobre todo en materia de inmigración, Ventura ha adelantado en campaña que, de llegar a ser presidente, trabajará para tener normas más restrictivas y punitivas para los migrantes.
A priori, esa promesa no acaba de ajustarse a las funciones del jefe de Estado, que cumple un papel institucional, moderador y sin poderes ejecutivos. Pero Ventura, siempre disruptivo, ha abogado por un papel más intervencionista del jefe de Estado, también en el plano internacional.
Ex seminarista, ex escritor de ‘best sellers’ y ex comentarista deportivo, Ventura ha desarrollado en los últimos años un discurso xenófobo y provocador contra los gitanos. Precisamente por sus ataques a esa comunidad ha tenido que sentarse en el banquillo esta campaña, tras publicar unos carteles electorales discriminatorios que la justicia le ha obligado a retirar.
António José Seguro, la esperanza de la izquierda portuguesa

De semblante serio, el candidato socialista António José Seguro se perfila como el único aspirante de izquierda con posibilidad de llegar al Palácio de Belém (sede de la Presidencia lusa), y ha apelado al voto útil de todos los progresistas del país, porque algunas de las últimas encuestas dan como muy probable su paso a la segunda vuelta e incluso su victoria frente a Ventura.
«Soy el único demócrata que defiende el Estado social, la sanidad pública, la escuela pública, nuestra Constitución que puede pasar a una segunda vuelta«, señaló Seguro el miércoles, citado por los medios.
Aunque gana en el cara a cara con los votantes, algunos de sus críticos todavía recuerdan cómo en los años de la troika se abstuvo, cuando era líder de los socialistas, para que salieran adelante en 2012 unos presupuestos impulsados por los conservadores, con un recorte de las pagas extra de vacaciones y Navidad.
A sus 64 años, este político de Penamacor, cerca de la frontera con la comunidad española de Extremadura, ha pasado los últimos años dedicado a la docencia universitaria tras una trayectoria política dentro del PS: ahora es profesor de Teoría del Estado y Pensamiento Político y Social.
Formó parte de los dos Gobiernos de António Guterres (1995-2002), actual secretario general de la ONU, y también fue eurodiputado y coautor del informe sobre el Tratado de Niza, donde se mostró crítico por la timidez mostrada ante la integración europea, antes de ser derrotado en unas primarias como secretario general del partido por el actual presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Su candidatura ha recibido el apoyo explícito del PS, aunque asegura que es «suprapartidista«, y afirma que su «primera prioridad» es la sanidad, aunque al contrario que algunos de sus rivales, es muy consciente de las limitaciones del cargo de presidente.
Cotrim de Figueiredo, el candidato improbable

El eurodiputado liberal João Cotrim de Figueiredo se ha situado en las últimas encuestas como el tercer candidato con más posibilidades, después de Ventura y Seguro, lo que le ha llevado a pedir -sin éxito- el apoyo del primer ministro de Portugal, Luís Montenegro (centroderecha).
«Estoy seguro que, como yo, (Montenegro) no quiere ver un candidato ni del Partido Socialista ni de Chega en el Palacio de Belém. Mi candidatura es la única que puede parar ese escenario», escribió el eurodiputado el miércoles en sus redes sociales.
De 64 años y nacido en Lisboa, este eurodiputado de la familia política grupo Renew Europe ha avanzado puestos a pesar de que en la última semana salieron a la luz acusaciones contra él en las redes sociales de acoso sexual por parte de una exasesora, que él ha negado.
El lunes fue el día de su metedura de pata, cuando admitió que si no pasa a una segunda vuelta, no descarta votar a Ventura, unas declaraciones que ocasionaron tal revuelo que tuvo que retirarlas a las pocas horas, diciendo: «No sé lo que se me pasó por la cabeza».
Licenciado en Economía por la London School of Economics, antes de entrar en política -en 2019- acumuló cargos de responsabilidad en varias entidades: fue director general del canal televisivo portugués TVI, presidente ejecutivo de Compal y de Nutricafés, presidente del consejo de administración de Privado Holding y presidente de Turismo de Portugal.
Si es elegido presidente, Cotrim se ha comprometido a «ser un aliado del Gobierno» y a ofrecerle respaldo político, siempre que el Ejecutivo de Montenegro acepte impulsar «cambios sustanciales» en las áreas de sanidad, economía y seguridad social.
Luís Marques Mendes, el conservador aliado de Montenegro

El comentarista político conservador Luís Marques Mendes, respaldado oficialmente por Montenegro y que pertenece a su mismo partido, es uno de los candidatos más preparados para ser presidente de Portugal, tras una larga carrera política en la que ha ocupado casi todos los cargos menos las jefaturas de Gobierno y de Estado.
Su experiencia es uno de los principales avales, y aunque sus oponentes han usado el apoyo de Montenegro para acusarle de falta de independencia, él defiende que no es el candidato del Ejecutivo y que es imparcial.
De 68 años, Marques Mendes inició su actividad política a los 19 años y desde entonces ha formado parte de tres Gobiernos de Aníbal Cavaco Silva (1985-1995), además de ser titular de Asuntos Parlamentarios (2002-2004) en el Ejecutivo de José Manuel Durão Barroso, para luego dirigir el partido entre 2005 y 2007 y convertirse finalmente en comentarista de televisión.
Marques Mendes ha prometido ser un jefe de Estado que, sin ser un contrapoder, sea «intervencionista exigiendo resultados, aproximando posiciones entre partidos, que ayude a resolver problemas concretos de las personas y logre convergencias».
«Sabe perfectamente cómo se hace y cómo no se hace una campaña y como candidato a presidente de la República creo que también tiene una noción bastante clara de los poderes presidenciales, una vez más fruto de esa experiencia política», explicó a EFE el periodista portugués Luís Rosa, autor de un libro sobre el candidato.
Henrique Gouveia e Melo, el marinero sin sal

Empatado con Marques Mendes en cuarto lugar en la última encuesta estaba el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo, conocido en Portugal por haber estado al frente de la exitosa megaoperación para vacunar al país durante la pandemia de covid-19, que ha puesto como ejemplo de saber hacer y de buena administración.
La trayectoria de Gouveia e Melo, de 65 años, es digna de un libro de aventuras, y él destaca su experiencia viajera -con miles de horas sumergido en submarinos– como un aval en medio de un contexto político internacional inestable, aunque no está muy claro que haya calado entre los electores.
Nacido en Quelimane (Mozambique), el candidato se crió entre este país y Brasil, antes de ingresar en 1979 en la Escuela Naval de Lisboa como cadete, tras regresar a su país después de la Revolución de los Claveles de 1974, que puso fin a la dictadura del Estado Novo.
Se especializó en submarinos y se integró en la escuadrilla de estos sumergibles entre 1985 y 2002: escogió «la vida más dura» que había en la Marina, con semanas y semanas dentro de una cápsula sin luz, con toallitas de bebé para asearse y donde 50 soldados compartían dos cuartos de baño.
Buen conversador, aunque algo rígido en sus intervenciones públicas, Gouveia e Melo ha sido comandante naval y comandante de la Fuerza Naval Europea (EUROMARFOR), integrada por Portugal, España, Francia e Italia, jefe del Estado Mayor de la Armada y de la Autoridad Marítima Nacional.
Tiene una vasta experiencia en la gestión de crisis, como los incendios de Pedrógão Grande de 2017 que dejaron más de un centenar de fallecidos en Portugal o la devastación causada en 2019 por el ciclón Idai, en Mozambique, con cientos de muertos.
Portugal «no está preparado» para tener una presidenta

De los once candidatos que concurren a las elecciones, tan solo una es mujer –Catarina Martins, que es eurodiputada y fue coordinadora del Bloco de Esquerda (2012-2023)- y las encuestas la sitúan muy lejos de tener posibilidades de ganar, lo que significa que el país ibérico seguirá otros cinco años sin tener una presidenta.
La falta de paridad en la carrera presidencial no es nueva: desde la caída de la dictadura del Estado Novo en 1974 tan solo ha habido antes de Martins cuatro candidatas, Maria de Lourdes Pintasilgo (1986), Maria de Belém Roseira (2016), Marisa Matias (2016 y 2021) y Ana Gomes (2021).
Esta última aspirante, que fue segunda más votada en aquella ocasión, explicó a EFE que «en Portugal siempre ha habido mucho machismo y nunca hubo un esfuerzo de los partidos políticos democráticos para realmente erradicar la desigualdad de género. Fue siempre muy difícil que esto fuera asumido como una cuestión de calidad de la democracia«.
«Sentí mucho el impacto de la exposición, de la discriminación, porque estás sujeta a muchas más presiones que los hombres; cuántas veces no fui atacada por cómo iba vestida, por mi aspecto físico, algo que no pasa con los hombres», recordó Gomes, que es exdiplomática y exeurodiputada del Partido Socialista.
Para Gomes, «la situación está empeorando» hasta a nivel de las relaciones personales con el auge de la extrema derecha en el país, incluida la candidatura del líder ultra André Ventura en los actuales comicios.
Portugal obtiene, según el Índice de Igualdad de Género de la UE, una puntuación de 63,4 puntos sobre 100, ocupando el décimo lugar del espacio comunitario en paridad y habiendo sumado 9,1 puntos en la última década.
Sin embargo, es en el ámbito de la toma de decisiones en las esferas política, económica y social donde tiene menos puntuación en igualdad, 36,8 puntos, con un rendimiento inferior al de la UE.
Más allá de la disparidad en las candidaturas, los asuntos de género o de machismo no se han abordado en ninguno de los debates entre los presidenciables ni han destacado en los actos en los que han participado.
En uno de los pocos eventos con las mujeres como protagonistas, Martins escuchó a un grupo de activistas de la Unión de Mujeres Alternativa y Respuesta (UMAR), quienes pidieron que se creen tribunales especializados en violencia machista. En Portugal, de hecho, no se emplea a nivel gubernamental ni institucional el término violencia de género ni machista, sino que se opta por hablar de violencia doméstica.
«Desgraciadamente, Portugal no está preparado«, concluyó Gomes al ser preguntada si el país está listo para tener una presidenta.
Fuente: EFE