Maduro contrató como abogado a Barry Pollack, el mismo que defendió a Julian Assange


Penalista de Washington con historial en casos sensibles, asumió la defensa del líder chavista tras su captura en Caracas y su traslado a una cárcel federal de Brooklyn, en una causa que EEUU vincula con cocaína, armas y alianzas con organizaciones criminales

 

El abogado estadounidense de Assange,

El abogado estadounidense de Assange, Barry Pollack, habla con los medios de comunicación, a las afueras del Tribunal de la Corona de Woolwich, en Londres, Gran Bretaña, el 24 de febrero de 2020 (REUTERS/Hannah Mckay)



 

Fuente: infobae.com

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Nicolás Maduro contrató como abogado principal a Barry Pollack, el mismo letrado que participó en la negociación que permitió la salida de prisión de Julian Assange. El registro de representación aparece en el expediente del caso en la jurisdicción federal de Manhattan, donde el ex dictador venezolano tuvo su primera comparecencia tras ser capturado en Venezuela en una operación estadounidense.

El dato clave para el encuadre judicial es dónde está detenido. Según ABC News y Reuters, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron alojados en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, el complejo federal que concentra a detenidos de alto perfil en Nueva York.

En el MDC Brooklyn, Maduro puede quedar en un régimen de aislamiento o custodia reforzada por el riesgo de ataques dentro del penal.

Los cargos son los que elevan el caso a una dimensión política, pero con formato de acusación penal clásica en EEUU. La acusación del Departamento de Justicia sostiene que Maduro lideró durante años una estructura estatal que facilitó el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos, apoyada en actores armados y redes criminales. En el documento difundido por el propio Departamento de Justicia de EEUU se mencionan vínculos con organizaciones como las FARC y el ELN, además de referencias a carteles mexicanos y a la banda Tren de Aragua en la trama de transporte y protección.

Nicolás Maduro es escoltado, mientras

Nicolás Maduro es escoltado, mientras se dirige a una comparecencia inicial para enfrentar cargos federales estadounidenses que incluyen narcoterrorismo, conspiración, narcotráfico, blanqueo de dinero y otros, en el helipuerto del centro de Manhattan, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. 5 de enero de 2026 (REUTERS/Adam Gray)

La imputación incluye, de acuerdo con Reuters y ABC News, delitos que van desde narcoterrorismo y conspiración para el tráfico de drogas hasta cargos relacionados con armas y lavado de dinero. La fiscalía enmarca el expediente como una causa que se arrastra desde una acusación inicial presentada en 2020 y que, con la captura, pasó a una fase procesal visible en Nueva York.

La operación para la captura de Maduro ocurrió de madrugada del sábado en Caracas, con participación de fuerzas especiales estadounidenses y coordinación con agencias federales, tras ataques sobre objetivos militares y sistemas de defensa aérea. La agencia reportó que el equipo que ingresó al lugar donde estaba Maduro lo redujo y lo sacó del país, y que luego fue trasladado a una nave de la Marina estadounidense antes de llegar a Nueva York.

En ese contexto entra Pollack. Es un abogado penalista con base en Washington, socio del estudio Harris, St. Laurent & Wechsler, con trayectoria en litigios federales y negociación de acuerdos complejos. Su nombre se proyectó internacionalmente en 2024, cuando participó de la negociación del acuerdo que permitió la liberación de Assange tras años de litigio y prisión en el Reino Unido, según reconstrucciones periodísticas y comunicados del propio bufete.

Maduro llega al helipuerto del

Maduro llega al helipuerto del centro de Manhattan, mientras se dirige al juzgado estadounidense Daniel Patrick de Manhattan para una comparecencia inicial para enfrentar los cargos federales estadounidenses que incluyen narcoterrorismo, conspiración, tráfico de drogas, lavado de dinero y otros en la ciudad de Nueva York, EEUU, el 5 de enero de 2026 (REUTERS/Eduardo Muñoz)

Pero su carrera no se limita al caso WikiLeaks. Reuters y medios estadounidenses han destacado, entre otros antecedentes, su rol en la defensa de Michael Krautz —un ex contador vinculado al caso Enron—, que terminó absuelto en un juicio federal, y su participación en la exoneración de Martin Tankleff, un hombre de Long Island cuya condena por el asesinato de sus padres fue revertida tras pasar 17 años preso.

Para el chavismo, la contratación tiene un sentido práctico: si la causa avanza en el Distrito Sur de Nueva York, el expediente quedará en una de las fiscalías más experimentadas de EEUU en crimen organizado, lavado y delitos transnacionales. Para Maduro, además, la defensa no solo apunta a lo probatorio: Reuters y AP informaron que el equipo legal anticipa una línea de ataque a la captura y a la jurisdicción, con argumentos ligados a inmunidad y al estatus del acusado.

Aun así, el giro es políticamente incómodo para un régimen que construyó buena parte de su narrativa denunciando a Washington como potencia agresora. En la práctica, Maduro queda ahora atado a reglas procesales, audiencias, medidas de seguridad y decisiones judiciales en el mismo sistema que el chavismo suele presentar como enemigo.