Navarro, líder de Challenger: “¿Sabotaje? Yo no lo digo pero los mecánicos…”


El español tomó tarde la salida de la Etapa 10, porque se detuvo en el enlace para solucionar un problema inesperado con el sensor de la mariposa del acelerador.

Carmen Ruiz

A.S.O./J.Delfosse/DPPI

El Dakar que está firmando hasta la fecha Pau Navarro apenas presenta momentos de debilidad. Lo demostraban los más de 40 minutos de ventaja que el español y Jan Rosa, su copiloto, tenían en la general frente a Seaidan tras nueve etapas, en una edición donde nadie defendía un margen tan abultado a su favor. Sin embargo, en la vuelta de la etapa maratón, esa diferencia se redujo drásticamente hasta los 18 minutos por estrategia (no quisieron arriesgar en las dunas) y por un contratiempo inesperado en el enlace, que les hizo llegar tomar tarde la salida y conllevó su correspondiente penalización.



Pau comenzó la especial trece minutos después de la hora prevista y recibió esa misma cantidad de tiempo como castigo por no cumplir con su horario. Dicho retraso se debió a un problema con el sensor de la mariposa del acelerador que no tenían identificado y “se terminó de salir con las vibraciones del enlace”: “No sabemos qué ha pasado, pero ha sido un momento emotivo para mí porque pensaba que no íbamos a salir. Ha sido complicado, pero eso agradezco a la gente que se ha parado, porque teníamos poco tiempo para llegar (a la salida) hasta que hemos dado con el problema gracias a nuestro mochilero”.

Según el español, la solución era tan sencilla como volver a conectarlo: “Haciendo eso ya funcionaba, no tardabas ni un segundo”. Pero al piloto de KH-7 le surgieron muchas dudas sobre por qué la pieza se había salido de su lugar: “En la etapa maratón estamos en un parque cerrado donde todo el mundo de la carrera puede acceder. Nosotros ya preveíamos que podía pasar algo e íbamos a hacer turnos de noche, pero Jan (Rosa, su copiloto) no me quiso despertar. En el enlace el sensor estaba flojo y el electricista me ha dicho que es imposible que eso fallePrevemos lo peor, que es que alguien lo haya medio quitado”.

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“¿Sabotaje? Yo no lo digo, pero los mecánicos…”

“¿Sabotaje? Yo no lo digo, los mecánicos dicen que eso no se puede desconectar solo y si diese fallo lo habríamos notado en la etapa de anteayer. No después de estar durmiendo en el desierto solos. Pero esto que ha pasado me lo voy a quitar de encima, porque no es bueno pensar mucho”, continuaba explicando Navarro, sobre un contratiempo que tampoco ha conseguido apartarle del liderato en Challenger. Aunque a partir de ahora sí le pueden pasar factura en posibles apariciones en el Dakar: “Yo soy muy paranoico y pensaba que podía pasar. Son paranoias mías y de mi padre, de cosas que nos han pasado como esta, que ahora van a sumar que en las siguientes maratones durmamos también dentro del coche”.

Como el piloto de BBR relata, durante la noche hicieron guardia para estar seguros de que no tendrían contratiempos en el regreso de la maratón. Entonces, ¿cuándo pudieron tocarle el coche? “Cuando fuimos a cenar, lo dejamos dos horas solo” y según sus estimaciones, esa desconexión es cuestión de diez segundos: “Se puede acceder a la parte del motor con el brazo y ese sensor lo tienes cerca. Metes el brazo y lo desconectas”. A pesar de que Navarro no quiere dar nombres, tiene dos nombres en la cabeza. A pesar de que Navarro no quiere dar nombres, el español tiene “dos sospechosos”, pero también qué tipo de carrera trazará en esta recta final: “Yo siempre intento jugar limpio y voy a jugar limpio hasta el final”.