La imagen del mandatario francés en sus compromisos públicos ha generado diversas interpretaciones
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, asiste a la 56ª reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza, el 20 de enero de 2026. REUTERS/Denis Balibouse TPX IMÁGENES DEL DÍA
Fuente: infobae.com
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La presencia de Emmanuel Macron en el Foro Económico Mundial de Davos estuvo marcada por un gesto inusual: el jefe de Estado francés apareció con un par de gafas de sol de aviador, espejadas, y un visible enrojecimiento en su ojo derecho, consecuencia de un derrame ocular. Aunque la causa era médica y el propio mandatario la describió como “completamente inofensiva”, el episodio adquirió una dimensión simbólica en medio de crecientes tensiones internacionales y fue aprovechado tanto en espacios informales como institucionales.
Desde la semana pasada, Macron se vio obligado, por indicación médica, a utilizar lentes oscuros en distintas actividades, que incluyeron desde su presencia en la base aérea de Istres, en el sur de Francia, hasta reuniones en el Palacio del Elíseo.
El martes, acudió a Davos con la misma protección ocular, consolidando así la imagen de líder resiliente en tiempos adversos. Según una fuente próxima, “está usando anteojos por fotosensibilidad, mientras se resuelve el problema menor mencionado la semana pasada”.
El propio presidente francés optó por referirse públicamente a su aspecto, eludiendo cualquier atisbo de incomodidad. En el discurso dirigido a las fuerzas armadas francesas, Macron expresó: “Por favor, disculpen la fea apariencia de mi ojo. Es algo sin importancia”. Añadió, con ironía: “Basta con ver una referencia involuntaria al ‘Ojo del Tigre’… Para quienes capten la referencia, es una señal de determinación”. Con estas palabras aludía tanto a la célebre canción de Survivor popularizada por Rocky III como a la idea de perseverancia e incluso a Georges Clemenceau, referente de la firmeza francesa durante la Primera Guerra Mundial.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, asiste a la 56ª reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza, el 20 de enero de 2026. REUTERS/Denis Balibouse
La ligereza del tono contrasta con la gravedad de los temas abordados por Macron durante su intervención en Davos. El mandatario subrayó que el escenario global atraviesa una etapa crítica: “Nos acercamos a un mundo sin reglas”, advirtió, al describir un panorama en el que “el derecho internacional es pisoteado y la única ley que parece importar es la del más fuerte”.
Sin nombrar directamente a Donald Trump, respondió a las amenazas comerciales y desafíos geopolíticos procedentes de Washington. Denunció lo que calificó como una competencia estadounidense orientada a “subordinar a Europa” por medio de acuerdos comerciales “inaceptables”, aranceles punitivos y presiones estratégicas sobre territorios clave, como Groenlandia.
El llamado de Macron a la Unión Europea fue decidido: instó a utilizar todas las herramientas disponibles para proteger los intereses económicos y de seguridad del bloque, frente a una situación de creciente volatilidad y amenazas externas.
Dentro del marco de su discurso de Año Nuevo a las fuerzas armadas, también delineó desafíos cruciales para el ejército francés en 2026, como el proceso de rearme acelerado, el respaldo continuado a Ucrania y la decisión de enviar tropas a Groenlandia como muestra de apoyo a Dinamarca.