Docentes, amas de casa y mineras mantienen un piquete de huelga de hambre en La Paz. Denuncian deterioro de la canasta familiar, alza de servicios básicos y advierten que no levantarán la medida hasta que el Ejecutivo abrogue el Decreto Supremo 5503.
eju.tv / Video: Red América TV
La protesta contra el Decreto Supremo 5503 registró la primera baja en el octavo día consecutivo de huelga de hambre protagonizada por representantes del magisterio urbano, amas de casa y representantes del sector minero, quienes denuncian un grave deterioro de la situación económica debido a la norma en cuestión por lo que exigen al Gobierno la abrogación inmediata de la norma.
Durante un contacto con los periodistas, la ejecutiva nacional de la Confederación de Maestros Urbanos de Bolivia, Shirley Bonilla, advirtió que la medida extrema ya comienza a tener consecuencias en la salud de las participantes. “Hoy lamentablemente, con una salud deteriorada, las compañeras se tienen que ir”, señaló al confirmar la primera baja del piquete por el estado delicado de una de las ayunadoras.
Bonilla afirmó que el decreto afecta directamente a los sectores que viven del ingreso diario. “Es un decreto que está matando a todos aquellos compañeros que trabajan del día al día, que venden sus chicles, que venden sus pastillas, que venden el pan; no alcanza”, declaró. Añadió que el impacto se refleja en el encarecimiento del costo de vida, porque “la canasta familiar se ha elevado, los salarios están congelados, los servicios básicos han subido al doble y el gas vuelve a tener filas”.
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Desde el piquete instalado en instalaciones sindicales, la dirigente pidió al Ejecutivo escuchar el reclamo social. “Le pedimos al Gobierno que escuche y abrogue el decreto supremo por la paz de Bolivia”, afirmó, al tiempo de exigir que cualquier nueva norma sea construida con participación de los sectores sociales. “Queremos trabajar, queremos que nos convoque a elaborar un decreto donde todos podamos construir y salir de esta crisis, no que lo hagan entre cuatro paredes”, sostuvo.
La dirigente también cuestionó el impacto del DS 5503 sobre la seguridad alimentaria y los recursos naturales. “No hay una garantía de abastecimiento de la canasta familiar en los mercados. Más al contrario, los productos de los agroindustriales van a ser exportados al exterior”, denunció. En ese marco, advirtió que “Bolivia no se debe vender, Bolivia se debe respetar”, al señalar que el decreto “va a vender nuestros recursos naturales a empresas extranjeras”.
Pese al deterioro físico, los huelguistas ratificaron su decisión de continuar con la medida. “Nuestras vidas están en riesgo, pero no vamos a claudicar nuestras luchas”, remarcó Bonilla, quien confirmó que el piquete se mantiene con cuatro personas, entre ellas representantes del sector de los mineros. Los movilizados enviaron también un mensaje de respaldo a las marchas que avanzan hacia la sede de Gobierno y convocaron a la población a sostener la presión social.