Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado los datos del Índice de Precios del Consumidor (IPC) del mes de diciembre de 2025. Donde se observó una inflación mensual del 0,59% y una acumulada (o anual) del 20,4%, cifras que muchos consideran bastante alejadas de la realidad económica del país.
Sin embargo, para entender esta brecha, que siempre hubo, entre las estadísticas oficiales y las de mercado, hicimos un breve análisis de algunos temas relacionados con la inflación del 2025 con base en datos oficiales del INE, los cuales se detallan a continuación de manera breve.
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1. Dinamismo de la inflación en Bolivia durante 2025
Evaluación técnica general:
- Inflación alta, persistente y con fuerte componente
Durante 2025, la inflación en Bolivia no respondió a un evento aislado, sino a un proceso sostenido de presiones sobre los precios a lo largo de todo el año. La inflación acumulada alcanzó 20,4%, con un promedio mensual cercano a 1,55%. Ocho de los doce meses registraron variaciones iguales o superiores al 1%, lo que evidencia persistencia.
Los meses más críticos fueron mayo (3,65%) y junio (5,21%), confirmando una aceleración inflacionaria durante el primer semestre del año.
Lectura económica:
El proceso inflacionario fue heterogéneo y concentrado principalmente en alimentos, transporte y servicios, no en bienes durables. Desde marzo se observa inflación inercial, es decir, precios que suben por expectativas y rezagos.
La inflación 2025 fue fuerte, sostenida y acelerada, sobre todo en el 1er semestre. La misma no fue pasajera ni accidental, sino “estructural”.
2. ¿Por qué la inflación cerró en 20,4% y no superó el 25% pese al DS 5503?
La eliminación de la subvención de carburantes mediante el DS 5503 no se reflejó plenamente en la inflación anual del 2025 por razones estadísticas y temporales, no porque el impacto económico haya sido menor.
3 Factores clave:
- Efecto calendario: El decreto DS 5503 se aplica recién desde el 17 de diciembre, por lo que el IPC mensual solo capturó una fracción mínima del shock.
- Bajo peso (ponderación) directo del combustible en la canasta del IPC: El impacto principal es indirecto y con rezago. El golpe real viene después, vía transporte y alimentos.
- Compensación estadística: Caída de precios de alimentos básicos en diciembre (-1,96%) que neutralizó el alza del transporte (+15,3%).
Conclusión:
La inflación fue diferida estadísticamente hacia el 2026, pero NO contenida estructuralmente.
3. Inflación que debió registrarse en diciembre 2025 con el ajuste de combustibles
Con incrementos de un 86% en gasolina y un 163% en diésel, el IPC de diciembre subestimó el impacto real del shock energético.
Simulación técnica:
Indicador
| INE observado | Escenario consistente | |
| Inflación mensual dic-25 | 0,59% | 2,4% – 3,0% |
| Inflación acumulada 2025 | 20,4% | 22,8% – 24,0% |
| Inflación interanual dic-25 | 20,4% | 23% – 25% |
Resultado técnico: el IPC de diciembre subestima el shock real por razones metodológicas y de rezago, NO por manipulación.
4. ¿El IPC del INE refleja el verdadero nivel de inflación en Bolivia?
Refleja adecuadamente:
- Inflación urbana
- Tendencia general de
NO refleja plenamente:
- Inflación del sector
- Sustitución forzada de
- Pérdida real de poder adquisitivo de hogares
- Impacto diferido de precios
Diagnóstico:
El IPC del INE es estadísticamente correcto, pero económicamente incompleto.
5. Metodología recomendada para medir mejor la inflación en Bolivia
Propuestas técnicas:
- Actualizar la canasta de consumo cada 3–5 años. La actual estaba basa en hábitos antiguos. Hoy el transporte y los alimentos pesan muchos más.
- Implementar un IPC Es decir, capturar sustituciones reales (cuando la gente compra “lo más barato”).
- Crear índices complementarios. Inflación subyacente, por deciles de ingreso e índice de costo de vida (poder adquisitivo).
- Ampliar la cobertura a mercados informales, populares, ferias y comercio barrial.
Objetivo:
Medir la inflación realmente vivida por los hogares, no solo el promedio estadístico.
6. Medidas urgentes para moderar la inflación en este 2026
Subsidio temporal y focalizado al transporte público. Esto evita que el shock de los carburantes se traslade en cadena a todo.
Protección directa y logística a alimentos básicos (harina, arroz, carnes, aceite, otros). No caer en controles generalizados, focalizar inteligentemente.
Ancla fiscal y monetaria creíble. Se debe limitar emisión monetaria para cubrir déficit público. Por lo tanto, no se debe financiar la inflación con mayor impresión de dinero inorgánico, peor en recesión económica.
Estas medidas no eliminan la inflación, pero pueden evitar una aceleración desordenada del proceso inflacionario.
CONCLUSIÓN
La inflación del 20,4% en 2025 no cuenta toda la historia. La inflación de 2025 fue alta, regresiva y parcialmente reprimida.
Los precios sí subieron fuerte, pero una parte del golpe recién se va a sentir en 2026, sobre todo por el aumento de los combustibles.
Para muchas familias, especialmente las de menores ingresos, el dinero ya no alcanza como antes, porque gastan más en comida y transporte.
En pocas palabras: la inflación no terminó en 2025, solo se postergó.
RECOMENDACIÓN
Si el Gobierno quiere evitar que la situación empeore, debe cuidar el bolsillo de la gente en lo primordial: transporte público y alimentos básicos.
No se trata de negar los ajustes, sino de hacerlos de forma gradual, ordenada y con apoyo a quienes más lo sienten.
Si no se actúa a tiempo, la inflación del 2026 se va a notar mucho más en la mesa y en el pasaje de la gran mayoría de la población boliviana.
Por: Luis Fernando Romero Torrejón Economista, investigador y docente universitario
