Sectores rechazan movilizaciones de la COB y piden sensibilizarse con el pueblo


Representantes de pacientes, padres y jubilados exigen que el dinero se destine a hospitales y escuelas.

Ximena Rodriguez

 



Fuente: Red Uno

La revelación de que la Central Obrera Boliviana recibió 18 millones de dólares del Estado ha provocado una dura crítica por el uso discrecional de fondos públicos. Esta situación es vista como un agravio para los sectores vulnerables que enfrentan carencias extremas en salud y educación mientras la dirigencia sindical usufructúa el presupuesto.

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Rubén Arias, economista, calificó de indignante que dirigentes sin un trabajo específico reciban ingresos que superan los 18 millones de dólares. Arias señaló que ese monto representa un perjuicio a las arcas del Estado y debería beneficiar a escuelas y centros de salud.

Por su parte, Orlando Jordán, presidente de Jubilados Aportantes, cuestionó que las manifestaciones sindicales sean por defensa política y no por el Seguro Social o la Caja de Salud. El representante también indicó que, aunque a los jubilados les «duele el bolsillo», las actuales medidas gubernamentales en materia de economía son necesarias.

A su vez, Jaime Caraballo, presidente de la Asociación de Padres de Familia, tildó a los dirigentes de «sánganos» que reciben sueldos sin trabajar para financiar movilizaciones. Exigió que el Contralor General inicie investigaciones por malversación para que los responsables devuelvan el dinero usado de manera irregular.

En tanto, Lihetzer Zenteno, representante de pacientes con cáncer, afirmó que la población está siendo «aniquilada» debido a la falta de presupuesto en el sector salud. Zenteno subrayó que, tras la denuncia, queda claro que el trabajo no se hizo y que el sindicalismo debe ser regularizado.

Finalmente, Marco Antonio Tórrez, representante de pacientes renales, aseguró que los municipios estarían mejor si esos recursos se invirtieran en máquinas para las provincias. Tórrez enfatizó que ese dinero debe volver a los hospitales para evitar que los pacientes arriesguen sus vidas viniendo o muchas veces muriendo en el camino.