Subnacionales: caras nuevas podrían dar sorpresas


MSc. Hugo Salvatierra Rivero

Periodista y docente universitario



El panorama político para las elecciones subnacionales de marzo de 2026 en Santa Cruz está marcado por una paradoja: la inercia de las alianzas de las generales de 2025 frente a una evidente fragmentación del electorado. Aunque las listas oficiales terminan de consolidarse, el tablero ya muestra un choque entre los liderazgos tradicionales y la irrupción de figuras que prometen una renovación real.

Por un lado, figuras como Samuel Doria Medina y Jorge “Tuto” Quiroga buscan capitalizar sus resultados de 2025 impulsando acuerdos locales para “recuperar” Santa Cruz. Si bien Creemos, bajo el liderazgo de Luis Fernando Camacho, suele mantener su propia estructura, la existencia de la Alianza de Unidad sugiere que los acuerdos nacionales buscarán traducirse en apoyo mutuo, aunque bajo el sello regional de Camacho.

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En este escenario surge la incógnita de las «caras nuevas». Juan Pablo “JP” Velasco, quien fue candidato vicepresidencial por la Alianza Libre, se perfila ahora para la Gobernación. Aunque representa una renovación generacional, su desafío será sacudirse el estigma de quienes lo ligan a los viejos esquemas de la política tradicional por su cercanía a “Tuto”..

Este fenómeno de renovación responde a un agotamiento del electorado hacia las promesas de siempre. La tendencia en Santa Cruz vira hoy hacia la “gestión sobre la política”: perfiles técnicos, empresariales o académicos que priorizan la generación de empleos, infraestructura vial y soluciones prácticas en salud y educación.

Aquí es donde la competencia se vuelve interesante. El surgimiento de figuras como Julio César “Pelón” Torrez y el propio Juan Pablo “JP” Velasco representan un cambio de estilo.

“Pelón” Torrez destaca por un perfil atípico: no viene del mundo de «cuello y corbata», sino del sector productivo que trabaja la tierra. Su comunicación horizontal conecta con sectores populares y gremiales. Al no haber ocupado cargos públicos, proyecta una imagen de «limpieza» frente al desgaste de gestión que sufren fuerzas como Creemos. Su apuesta es el pragmatismo agresivo para romper la dependencia del poder central.

“JP” Velasco, en cambio, apuesta por la modernidad y la solvencia técnica. Su fortaleza reside en captar el voto del joven profesional y la clase media que demanda eficiencia basada en datos y tecnología. Además, su flexibilidad para articularse con bloques nacionales.

En conclusión, la batalla por la Gobernación en 2026 no será solo de siglas, sino de contrastes. Dos caminos distintos que comparten un mismo objetivo: reactivar un departamento que parece estar cansado de la retórica y hambriento de resultados.