Concluida la elección nacional y consumado el cambio de Gobierno, quedan todavía muchas incógnitas que develar en el país
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Fuente: https://elpais.bo
2025 ha sido un año de cambio político con un protagonista por encima de todos los demás: Rodrigo Paz Pereira, un político profesional, hijo de presidente, que cumplió todas las etapas y cuyo nombre apareció en el mejor lugar en el momento adecuado.
Ha habido otros protagonistas, nombres propios que van desapareciendo – Luis Arce, Evo Morales, Tuto Quiroga, el propio Samuel Doria Medina – y otros que van llegando – Edmand Lara, Andrónico Rodríguez, Andrea Barrientos, Jaime Dunn o la “nueva” versión de José Luis Lupo -; hay unos cuantos nombres que buscan en las subnacionales su reenganche, como Luis Fernando Camacho, Luis Revilla, Adrián Oliva o Luciana Campero, y alrededor de todo ello, un contexto sociopolítico y económico muy particular que acabará configurando el día a día.
Estas son algunos de los desafíos que con seguridad, se deberán resolver en el 2026:
El rol de Edmand Lara
Pasa hasta en las mejores familias, pero no se esperaba que la relación Rodrigo Paz – Edmand Lara se deteriorara tan rápido, pues nada más ganar la primera vuelta empezaron los roces. El vicepresidente hoy se declara “opositor responsable” y la situación va tomando tintes surrealistas.
De alguna forma el presidente deberá resolver la situación, bien formulando un marco en el que ambos se encuentren cómodos, o bien propiciando su salida del gabinete, por la vía de la renuncia o por otra de las disponibles en la Constitución.
Paz y Lara, por separado, se medirán también en las subnacionales, lo que será un buen momento para radiografiar las fuerzas y, con ello, las estrategias.
El impacto de la crisis
Más allá de la relación con Edmand Lara, muchos analistas se preguntan si el gobierno de Rodrigo Paz llegará íntegro hasta final de 2026. El enfrentamiento con Lara le ha alejado de sus bases votantes, nunca articuladas como partido, pero las medidas iniciales tomadas han tenido justamente el efecto contrario. Desde eliminar el impuesto a las grandes fortunas hasta los mecanismos “fast track” y el incremento del precio de los combustibles son medidas que dejan sello.
La narrativa de Paz, centrada en la corrupción heredada y en lo inevitable del ajuste está empezando a tener contestación, y si no se logra dinamizar la economía, habrá conflictos sociales fuertes, porque no consta en qué benefician los esfuerzos.
De momento el gobierno tiene debilidades identificadas, habrá que ver si además las bancadas le retiran el apoyo y qué pasará cuando se avance en la devaluación.
La articulación de un nuevo MAS
Uno de los efectos inmediatos tanto de las medidas contra la crisis como del enfrentamiento con Edmand Lara puede ser la rearticulación del bloque popular sobre la misma sigla, aunque con otro nombre, que vuelva a articular los pedidos de las clases populares y trabajadoras del país.
Lo de Lara no parece haber funcionado bien, pues una cosa es el trend de TikTok y la conciencia de clase desarrollada, y otra la de articular el poder para satisfacer las demandas de la población. Enfrentarse con Paz no ayuda a ese segundo objetivo, sino todo lo contrario.
La necesidad de un interlocutor válido, junto a la desaparición de Luis Arce y probablemente de Evo Morales, es lo que va alimentando el proceso. El rol de Andrónico en ese esquema también se definirá en 2026.
El papel de Samuel Doria Medina
Otro de los asuntos que se resolverán en 2026 será el verdadero rol que asuma Samuel Doria Medina. No entró en segunda vuelta y ofreció todo su apoyo a Paz Pereira de forma desinteresada, pero de a poco se ha ido viendo su influencia tanto en los nombramientos de ministros como en el manejo del calendario y el timing, y se jacta de ello.
Rodrigo Paz ha ligado su suerte en las subnacionales a la de Samuel Doria Medina, pero en algún momento también deberá aclarar quien es el que toma las decisiones, pues el rol de muñeco suele calzar mal.
El liberalismo de Jaime Dunn
Otro de los grandes nombres de 2025 fue el de Jaime Dunn, economista y outsider se lanzó a la política con un manual más cercano al de Javier Milei en las cuestiones económicas. Tuvo buena aceptación pero nunca fue medido, porque el TSE le impidió la participación por tener unas deudas administrativas con la alcaldía de El Alto de su época de consultor y de Oficial Mayor.
Su discurso de capitalismo y libertad fue copiado en buena parte por el binomio Paz – Lara y su “capitalismo para todos”, que en realidad le ayudaron a centrar la narrativa hablando de lo que le importa a la gente. Pudo ser Dunn pero fue Paz, veremos si en 2026 logra consolidar su propio partido con sus propias ideas para llegar con opciones a la próxima elección, en 2030 o cuando sea.
El 50-50
Otra de las grandes ofertas de campaña era el reparto de recursos al 50% con las diferentes entidades autónomas. El tema volverá a ser central en las elecciones subnacionales, donde cada uno dará su propia versión de esta oferta.
Los resultados electorales conformarán un nuevo ente de coordinación para este asunto que irá más allá de un Pacto Fiscal simple. De los ciudadanos dependerá si ese órgano funciona como presión o más bien, como disuasión.
