Una mirada a la COB: «A partir de los últimos años esta representatividad ha sido cuestionada, se ha corrompido»


La dirigencia de los últimos tiempos perdió el norte ideológico al priorizar cargos, privilegios y espacios de poder. “Yo llego a este cargo y voy a tener poder en el gobierno, voy a tener poder del entorno. Esa mentalidad ha debilitado a los sectores sociales”, sostuvo el exdirigente Pablo Pérez

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Juan Lechín Oquendo en el centro y otros dirigentes cobistas. Foto: Internet

 

Fuente: ANF / La Paz



 

Corría la década de los setenta y los petardos reventaban sobre los cielos de la ciudad; el asfalto temblaba por las dinamitas y las paredes tiritaban con los gritos de: “¡El pueblo, unido, jamás será vencido!”; las banderas bolivianas flameaban sobre los edificios cuyos habitantes desde sus alturas veían con temor las manifestaciones contundentes. Los sectores sociales manifestaban su inconformidad con el gobierno de turno a la cabeza de la COB.

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Es la otrora organización sindical que nació en abril de 1952, con las asonadas de la Revolución del 9 de abril. El ser humano y los trabajadores, en particular, han aprendido a organizarse para que las brechas entre los ricos y los pobres no sean abismales, para exigir respeto a los derechos laborales y justicia para los más vulnerables.

La relación de la COB con los gobiernos nunca ha sido fácil, en épocas de las dictaduras ni siquiera las balas han podido silenciar el aullido de miles de trabajadores que día a día construyen su esperanza con trabajo, con esfuerzo, con el sudor de su vida.  este programa político, en cada periodo, ha tenido esta esencia combativa, esta esencia revolucionaria, esta esencia siempre vinculada hacia el pueblo”, evoca el pasado Alina Amurrio, historiadora sucrense.

La COB ha jugado un rol fundamental dentro de la historia boliviana contemporánea (…) Personajes como Juan Lechín Oquendo, Simón Reyes, Huracán Ramírez, representantes de la Federación Sindical Única de Trabajadores Mineros de Bolivia y otros representantes tanto de los fabriles como de instancias obreras, pues han trascendido, tanto en la memoria colectiva del pueblo boliviano como en la misma organización sindical de estas instancias”añade.

Si los líderes pierden sus convicciones, son hombres derrotados y perdidos. Su norte se pierde entre la desidia y el interés personal. “A partir de los últimos años esta representatividad de la COB ha sido cuestionada, se han corrompido ante la conformación de roscas de poder, que es lo que precisamente criticaba la COB. Ha ido perdiendo credibilidad, porque ya no transmitían una demanda colectiva”, sostiene Amurrio a la Agencia de Noticias Fides (ANF).

El análisis de la historiadora surge tras las medidas de presión de la COB en contra del Decreto Supremo 5503 del gobierno de Rodrigo Paz Pereira; pero también en un contexto de cuestionamientos y críticas a la máxima organización sindical que en los 20 años de los gobiernos del MAS se subordinó a los entonces presidentes Evo Morales y Luis Arce.

El exdirigente de la Central Obrera Departamental (COD) de Chuquisaca Pablo Pérez añade que la pérdida de convocatoria y credibilidad de la COB responde a la “angurria de poder político y poder económico” que se impuso en la dirigencia sindical, debilitando a esa organización y a otras como la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia.

Sostuvo que la crisis de la COB no se originó por una excesiva politización, sino por un proceso contrario. “La crisis de la COB es la despolitización, la desideologización y paralelo a eso, la partidización”.

Recordó que, en etapas históricas como la liderada por Juan Lechín Oquendo, la Central Obrera tenía una fuerte presencia política sin perder independencia partidaria. Sin embargo, afirmó que con el tiempo la lucha sindical se fue vaciando de contenido ideológico. “Ya no pugnaban por servir a la clase obrera ni por la lucha política, sino por el poder y por el poder económico”.

El deterioro de la relación con el MAS

Pero los tiempos también se van transformando. Los tiempos van generando nuevas ideas y por lo tanto nuevas demandas “no son las de los 70 ni las de los 80”, precisa Amurrio. “La falta de formación política e ideológica ha estado tan ausente en algunos espacios que precisamente ha decantado en la realidad que hoy vemos”complementa.

Los eclipses pueden ser peligrosos en la política, sobre todo cuando los intereses personales y económicos se ponen sobre la mesa. Las formas tan acostumbradas a sellar pactos durante los últimos tiempos, han tenido consecuencias atroces para retomar las movilizaciones populares.

Respecto a esa relación Gobierno – COB, que en los últimos 20 años se tradujo en la alianza con el MAS reconocido como el instrumento político, la historiadora menciona “que esa relación de consenso, que podía haber sido una relación fructífera, ha ido fracturándose a partir de que han aparecido intereses particularistas de dirigentes”.

Para Pablo Pérez la dirigencia de los últimos tiempos perdió el norte ideológico al priorizar cargos, privilegios y espacios de poder. “Yo llego a este cargo y voy a tener poder en el gobierno, voy a tener poder del entorno. Esa mentalidad ha debilitado a los sectores sociales”, sostuvo.

Ante este panorama de crisis la historiadora menciona como punto de reflexión “Pienso que esta COB debe empezar a plantear y a ver de frente al pueblo, a ver de frente las necesidades actuales y sobre todo ver de frente el contexto en el que nos encontramos. A partir de ello, plantear una agenda de trabajo, plantear una agenda programática en la que se pueda establecer una mirada relacional con lo externo, una mirada relacional con lo que sucede a nivel regional, a nivel intercontinental, a nivel internacional. Tener una lectura clara y tener una lectura sobre todo autocrítica de la realidad.”

73 años después la Central Obrera Boliviana ha dejado de ser el puño de las reivindicaciones populares y ahora solo quedan las cenizas del proceso histórico, por eso Alina menciona que se debe …asumir los errores como deben ser, porque los errores deben ser asumidos, tratar de que estos errores no se vuelvan a repetir, asumirlos con valentía, tratar de corregirlos y mirar hacia el frente».