En más de una ocasión escuché el término: “hay yo por mi hija daría la vida”, pero ello, ¿realmente se apega a la realidad?, para las parejas que están en una común unión formando una familia, quizás, ambos, papá y mamá, dándolo todo por el fruto del amor.
Pero, ¿qué pasa en los casos en los que hay una separación?, y que usted estimado lector habrá escuchado: “el papá de mi hija, apenas da para la leche y ni con abogado escarmienta”, “se lo lleva un rato y hace quichicientas fotos para subirlas a sus redes”; si bien hay papás buenos y malos, aquí describimos a los malos, a los que desaparecen y aparecen para el cumpleaños o Día del Padre, para la foto.
No obstante, todo el año están en idas y venidas en el juzgado por pensiones, “peleando” por la plata, donde el padre no da un peso, compra lo barato, lo usado, da el mínimo esfuerzo posible, o por último cita: “¿pa’ que le voy a pasar si se lo va a gastar con el otro?”, ignorando la parábola del dador alegre.
Podés llevarla a misa o al culto del garaje de tu esquina, pero si estás en esos líos, vas mal, claro que vas mal, actuás por rabia, enojo o machismo hacia la madre, cuando el afectado, más allá de ella, es la menor. Y terminan en vaivenes de saber por qué dar más o porque dar menos.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Ser papá cuesta, cuesta que tenés el deber y la obligación de sustentar el hogar, indiferente de si tu pareja trabaja o no, es tu obligación, no hay peros, lidiar con la cuenta de la comida, servicios básicos, deudas bancarias, pañales, leche, etcétera, pero así es, así toca, y si es necesario trabajar x2 o x3 – así escriben los jóvenes – hay que hacerlo.
Claro, lo malo también es el sistema judicial, los juzgados de vaivenes, cuando hay amigos abogados, fiscales o jueces, con resoluciones malas, resoluciones hasta retroactivas en desdén de la mujer, en este caso, contra la madre de familia.
Y este es un tema del que poco se habla, del que ningún candidato establece u obliga sobre el cuidado del menor, porque esos juzgados, ya te cuento, que en la mayoría de los casos son vueltas y vueltas, fotocopias, y demás, ¿algún día se agilizará eso?
Mientras tanto, incitar el buen padre a que contagie, no solo a ser un “padre presente”, sino que lo practique más allá de las redes sociales, que paguen sin mirar la billetera, por una simple razón, ¡es tu hijo!, es quien te sigue, y te honrará cuando no estés aquí, ¡ah!, pero vivimos en un cortoplacismo, no pensamos que llegaremos a viejo, y ahí, pesará no haber estado en las noches de desvelo, de cambios de pañales, en sus primeros dientes y palabras, te vas a la tumba con que tu hijo(a) la crió otro.
