100 días de Rodrigo Paz Pereira en el gobierno


 

 



 

 La frase de 100 días fue dicha hace 93 años por Franklin D. Roosevelt, que significó un hito sobre el nuevo trato para la estabilización de la gran depresión de los Estados Unidos y que a larga fueron el inicio de reformas estructurales.

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En Bolivia, los 100 días no dieron resultados durante el gobierno del Dr. Hernán Siles Zuazo, paladín de la democracia, que por el bien de Bolivia, renunció a un año de su mandato constitucional para permitir que el nuevo gobierno del Dr. Víctor Paz Estenssoro, el 29 de agosto de 1985, asumiera medidas de cambio estructural en los ámbitos económico y social, que frenaron la hiperinflación y lograron la estabilidad económica hasta el año 2009, cuando el gobierno del Movimiento al Socialismo decidió hacer un viraje hacia el socialismo del siglo XXI, que resultó ser perverso e inmoral.

Si eso es así y escrito está en la historia, corresponde apuntar que, del 8 de noviembre de 2025 al 16 de febrero de 2026 son 100 días, y políticamente hablando, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira, ha sido anuncios, discursos y eslóganes sin asumir decisiones importantes para superar la crisis, aunque en estas fiestas de carnestolendas exhibe en su disfraz el nombre de Bolivia, que 12 millones de habitantes llevan en el corazón, transmitiendo ese amor a sus hijos, nietos y sobrinos. Así que Bolivia, la Patria y el amor a ella se lleva en lo más profundo del Ser, no en remeras carnavaleras.

Lo que ha hecho el gobierno de Rodrigo Paz Pereira, en alianza no formal con Samuel Doria Medina, APB Súmate y el ala gobiernista del MAS en estos 100 días, son únicamente señales y buenas intenciones. Se pueden apuntar dos escasos aciertos: 1) Quitar la subvención a los combustibles, que en los últimos 20 días se oscureció por la gasolina-basura que el gobierno y el propio Presidente pretenden culpar del boicot al pasado, algo que podría entenderse hasta el 15 de diciembre de 2025, pero no febrero de 2026; y, 2) Adoptar un tipo de cambio referencial del dólar, aciertos que ni siquiera son propios del gobierno, sino que responden al aguante y la madurez del pueblo, pero que el gobierno y sus asesores extranjeros han tenido la maestría sorprendente para magnificar, aun sin haber adoptado cambios reales y trascendentales.

Después de 15 años (2010-2025) de autoritarismo puro y duro, es cierto que los bolivianos viven —vivimos— una nueva era de libertad, que no es mérito de Paz Pereira ni de sus socios políticos o amigos, ni de opositores, sino que es el valor del pueblo boliviano pensante que decidió echar del poder al MAS, pero que el gobierno insiste en la designación, estabilidad y revalidación en cargos jerárquicos de relevancia a personas que trabajaron en los gobiernos de Morales, Añez y Arce.

En el ámbito internacional, el reposicionamiento de Bolivia tampoco es única valía del Presidente, en razón a que esa estrategia de marketing también les hubiera correspondido realizar a Doria Medina, Quiroga o cualquier otro postulante, después de 15 años de aislamiento del país.

Se cumplen 100 días de gobierno, y aunque el Presidente y sus ministros sostengan lo contrario, las prácticas de la corrupción siguen intactos, como el caso de las 32 maletas, la exportación de 20 toneladas de madera con sustancias ilícitas; el silencio gubernamental sobre el paradero real del expresidente Evo Morales; los incumplimientos de campaña sobre el no endeudamiento del país, no destrancar el Estado para hacer que el ciudadano tenga, al menos, mejor acceso a su propio Estado; la falta de ajuste fiscal; la reducción de supernumerarios en el nivel central del Estado; la falta de cierre de empresas públicas deficitarias; la falta de designación de autoridades titulares en entidades vitales, como Contraloría, Impuestos Nacionales, ENDE, ENTEL, Banco Central; el cierre de la Aduana Nacional; la eliminación práctica y efectiva de impuestos a las grandes fortunas, a las transacciones financieras, al juego y a las promociones empresariales, y así sucesivamente.

Pasaron 100 días de 1.825 días que dura el mandato de Rodrigo Paz Pereira, de quien se espera que en los siguientes 180 días aborde reformas estructurales en la administración del Estado, profundice las autonomías, efectivice el 50/50, la administración de justicia sea verdaderamente independiente, y lo esencial, que cumpla su palabra de no ir a la reelección, aguardando que Él y sus ministros demuestren más iniciativas políticas y menos pérdidas de tiempo en atriles, aunque en estos 100 días, el Presidente ha puesto en evidencia que le gustan los micrófonos y las cámaras, exhibiéndose en redes sociales, a través de textos escritos y grabaciones que Él personalmente realiza.

La responsabilidad que tiene Rodrigo Paz Pereira en las siguientes semanas, es única e histórica y es sin kuti vuelta.