Alertan por violencia y adicciones en el penal de Morros Blancos, en Tarija


Reportan un incremento en los cuadros de adicciones y también de patologías mentales, además de hechos de agresión sexual entre internos. Actualmente hay alrededor de 1.300 internos conviviendo en un recinto cuya capacidad es de menos de 800.

Alertan por violencia y adicciones en el penal de Morros BlancosInternos del penal de Morros Blancos

 



Fuente: elpais.bo
Violeta Castillo

 

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Nuevos hechos de violencia -incluso sexual-, supuestas irregularidades en los procesos y una intensificación en las adicciones al alcohol y sustancias controladas vuelven a prender las alarmas tanto sobre la seguridad y las condiciones de vida de los privados de libertad del penal de Morros Blancos en Tarija.

Actualmente hay alrededor de 1.300 internos conviviendo en un recinto cuya capacidad es de menos de 800.

Reflejo de la sociedad

El párroco de Morros Blancos, Miguel Sotelo, constantemente denuncia las deficiencias del sistema carcelario asegurando que no está diseñado para la reinserción, sino que muchas veces hay reincidencia. Además, esta semana aseveró que entre los presos también hay enfermedades de salud mental y otros cuadros graves.

“La cárcel es un diagnóstico de cómo está la sociedad y la sociedad está enferma (…) Salen y vuelven a entrar. Tenemos unos 15 con esquizofrenia, pero ahí solo tienen droga y alcohol; también hay más de 20 con tuberculosis y algunos con SIDA”, lamentó.

Chonchocorito

Al igual que el resto de las cárceles del país, Morros Blancos se organiza por barrios, cada uno con un delegado, son 17 en total, incluyendo a una mujer del pabellón femenino.

La delegada departamental de la Defensoría del Pueblo, Cecilia Bolívar, declaró que, si bien el problema del hacinamiento está en todas las áreas, en el barrio denominado Chonchocorito hay una situación especialmente delicada porque es donde se destinan a los presos que tienen cuadros de consumo de alcohol y sustancias controladas, lo que potencia los casos de violencia.

Uno de esos hechos ocurrió a inicios de este mes, cuando el 6 de febrero un interno fue objeto de una violación por parte de otros dos reos que lo habrían atacado con un palo de madera. Aunque la víctima inicialmente no denunció, la gravedad de sus lesiones lo obligaron a pedir asistencia médica y tuvo que recibir atención en el hospital, pero sin necesidad de internación.

Bolívar indicó que la Defensoría está haciendo seguimiento al caso. Los presuntos autores ya recibieron una sanción administrativa y también enfrentan un proceso penal. Además, se solicitó a Régimen Penitenciario que la víctima, que es un sentenciado por violación – sea derivada a otra área del recinto en resguardo de su integridad física y sexual.

“Hay un sector donde están las personas que consumen bebidas alcohólicas y fármacos, en Chonchocorito. Lamentablemente las personas están en riesgo ahí”, señaló.

Procesos irregulares

A pesar de que Tarija ocupa el cuarto lugar en cuanto a denuncias de violencia a nivel nacional y que los delitos de agresiones sexuales están entre los tres más frecuentes, el padre Luis Sotelo indicó que también existen casos de internos que enfrentan procesos irregulares.

Uno de ellos fue el de Richard Mamani, un joven que el año pasado fue liberado tras demostrar que era inocente de la violación por la que se lo había acusado. El párroco expuso esta semana que hay un hombre que fue encarcelado hace cuatro años por presuntamente haber violado a su hija y continúa preso, a pesar de que ella misma niega haber sido agredida.

Debido al hacinamiento y a la retardación de justicia en las causas, en septiembre del año pasado se dio luz verde al indulto carcelario. Sin embargo, la burocracia en la obtención de los requisitos también ralentiza esos trámites y constantemente los internos demandan la agilización de los procesos, pero también la mejora de condiciones de convivencia.

Sistema
Entre reincidencia y falta de programas de rehabilitación, el sistema carcelario en Tarija falla en su misión de reinsertar, perpetuando un ciclo de violencia y olvido.

Aumenta el consumo de sustancias controladas

La delegada defensorial, Cecilia Bolívar, expresó su preocupación por la problemática de las adicciones dentro de la población penitenciaria. Indicó que incluso algunos de los internos piden la aplicación de programas de rehabilitación.

El problema es que el Intraid tiene recursos limitados y únicamente puede hacer visitas ambulatorias. Por esa razón se enviaron requerimientos a fin de que se asignen más fondos y personal para que se ejecuten acciones para combatir las adicciones.