Altas y bajas en los primeros tres meses del gobierno


Dos analistas y tres asambleístas desmenuzan la gestión del presidente Rodrigo Paz y sus ministros. Las coincidencias: destacan el cambio de modelo y la estabilización; critican la falta de un plan estructural y las pugnas Paz-Lara.

El presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara. Foto: Archivo RRSS

Fuente: Brújula Digital



Este domingo 8 se cumplen los primeros 90 días de gestión del gobierno del presidente Rodrigo Paz. Muy poco tiempo para una evaluación; pero, a la vez, un lapso en el que ya se trasluce algunos signos que pueden ayudar a una proyección.

“Administrar Bolivia –advierte el analista político Paul Coca– es un gran desafío, mucho más cuando el presidente recibió una economía quebrada, un país con elevados índices de corrupción, un país cerrado al mundo, sin inversión extranjera ni privada”.

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Con estos necesarios contextos, Coca enumera algunos “aspectos” que el gobierno “ha generado”: mostrar al mundo que Bolivia existe; realizar una medida económica (la quita de la subvención a los carburantes) que, a mediano y largo plazo, evitará que sigamos asfixiados; y extender la mano a sectores empresariales y productivos”. Por otro lado, a modo de augurio y recomendación, sostiene que “la tarea de reconstrucción del país no es nada fácil; pero, si lo hace de la mano de la población, de manera sincera, se puede tener la paz social que anhelamos”.

Mientras tanto, el economista Fernando Romero destaca, antes que nada, que para hablar de los primeros tres meses de gestión hay que considerar el “claro cambio de enfoque respecto al modelo previo; de un modelo socialista a uno pro mercado”. Posteriormente, menciona la búsqueda de “ajuste y disciplina fiscal”, que llevan a “tener credibilidad tanto dentro como fuera del país”. Aunque con estas medidas se logró “estabilizar el dólar, elevar el valor de los bonos soberanos y que se reduzca el riesgo país”, el especialista advierte que, “sin embargo, todavía no se evidencia avances profundos o estructurales en el tema económico, principalmente fiscal; es decir, el gobierno está yendo por el camino correcto, pero a un paso algo desacelerado”.

Dicho eso, “también hay aspectos negativos”, advierte, y se refiere a que “falta un programa macroeconómico coherente, con metas claras”. Romero menciona otros puntos complicados, como “la mala calidad de los carburantes”, “la inflación de precios” y la necesidad de “transparentar la información, para ser sensatos y no sensacionalistas”.

¿Y qué piensan en la ALP?

Tres diputados de tres frentes políticos tienen visiones diferentes para evaluar estos primeros tres meses: desde el respaldo decidido a la gestión hasta una dura enumeración de errores, pasando por una postura moderada, aunque crítica.

El diputado de Unidad Alejandro Reyes es el más optimista. En su criterio, el balance es “Más que positivo” porque “Bolivia ha recuperado presencia internacional; ahora somos competitivos y ya solo nos queda consolidar todo lo avanzado”.

Daniel Fernández, diputado del oficialista PDC da un punto de vista equilibrado: “algo se ha avanzado”, sentencia, pero advierte que hay un punto negativo en estos tres meses que, en su parecer, amenaza con eclipsar la gestión: “las diferencias entre el presidente y el vicepresidente no dejan que el gobierno desarrolle todo lo que podría; esperemos que se subsanen (estas disputas) para poder trabajar”.

Finalmente, la diputada Claudia Herbas (Alianza Popular), es la más dura en su valoración. “Tenemos un gobierno que no tiene un plan estructurado, que gobierna de manera improvisada y pisoteando la CPE”, sostiene, y luego enumera una serie de despropósitos que detecta en la gestión: “no tiene una narrativa de desarrollo, se contradice, vende propaganda como gestión, no hay el ofrecido 50-50, distribuye gasolina de mala calidad, permite que los precios sigan por los cielos…”.

BD/KD/MZS