La persona que envió las amenazas al periodista es uno de los 20 privados asentados dentro de un predio que el INRA entregó a los ese ejjas.
Además, intentó obtener información sensible sobre las fuentes del comunicador, solicitando los datos de los dirigentes indígenas entrevistados.
El reportaje refleja la situación de alta vulnerabilidad en la que viven los ese ejjas en Eyiyoquibo y el rol que ha desempeñado el Estado boliviano.
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Fuente: https://asuntoscentrales.com
El periodista de Rurrenabaque, Rafael Acuña, recibió una serie de amenazas, vía WhatsApp, tras la publicación del reportaje “Confinados y sin territorio: el Estado boliviano empuja a los ese ejjas de Eyiyoquibo al etnocidio”. Esta pieza periodística forma parte del proyecto Amazonía Traficada, que pone foco en los avasallamientos y el tráfico de tierras en territorios indígenas de la Amazonía boliviana.
El reportaje, en el que colaboró Rafael Acuña, muestra cómo el Estado boliviano está empujando a una fracción del Pueblo Indígena Ese Ejja hacia la desaparición. Este grupo, que vive hacinado en un reducto de ocho hectáreas a orillas del río Beni, en San Buenaventura (La Paz), fue el último en tomar contacto con el mundo globalizado.
En las dos últimas décadas ha peregrinado en busca de que el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) le dote un territorio donde pueda preservar su modo de vida ancestral navegante. Sin embargo, la institución ha priorizado los intereses de organizaciones sociales afines al Movimiento Al Socialismo (MAS), a las que adjudicó 81.048 hectáreas —equivalentes a 810,48 kilómetros cuadrados—, una superficie ligeramente mayor que la de la ciudad de Nueva York.
Mientras distribuía tierras fiscales a campesinos e interculturales, el INRA relegó la demanda de los ese ejjas. Y cuando finalmente respondió, ocho años después de haber recibido la solicitud, no solo los envió lejos de los ríos en los que milenariamente desarrollaron su vida y su cultura, sino que les entregó un predio con problemas de avasallamiento.
Este punto último es el que ha generado la amenaza contra el periodista Rafael Acuña. El predio con conflictos de avasallamiento que el INRA entregó a los ese ejjas de Eyiyoquibo se encuentra en Puerto Menor, Rurrenabaque; tiene una extensión de 1.141,8 hectáreas y está fraccionado. Según un video publicado por la Alcaldía de Rurrenabaque, dentro de esta superficie existen tres comunidades campesinas asentadas y 20 propietarios privados.
Uno de estos 20 propietarios fue quien, vía WhatsApp, amenazó a Acuña. Primero, le pidió que hiciera que la alianza de medios (Pulitzer Center, RAI Bolivia, Asuntos Centrales y Mongabay Latam) elimine la publicación, alegando que el artículo “desvirtuaba muchas cosas” y que la Alcaldía de Rurrenabaque podría demandar a estos medios.
Además, intentó obtener información sensible sobre las fuentes del periodista, solicitando los datos de los dirigentes indígenas entrevistados.
“Acá están utilizando a los Ese Ejjas, atropellando la propiedad privada”, reclamó en sus mensajes, en los que calificó el reportaje como “bien delicado” y advirtió que “se va a armar un lío” entre los “dueños con título” de partes de ese predio.

Los ese ejjas han manifestado en reiteradas ocasiones que no ingresarán a este predio avasallado hasta que el INRA resuelva el conflicto.
Este miércoles, el senador José Manuel Ormachea, presidente de la Comisión de Naciones y Pueblos Indígenas Originarios Campesinos e Interculturalidad de la Cámara de Senadores, pidió al ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, emitir un informe sobre la situación que enfrentan los ejjas de Eyiyoquibo.
A través de un pedido de información ingresado en la 52ª Sesión Ordinaria de la Cámara de Senadores, Ormachea solicitó que el ministro de la Presidencia, mediante los viceministerios de Autonomías y de Justicia Indígena, remitiera un informe detallado sobre las condiciones de vida de los ese ejjas de Eyiyoquibo, en relación con el hacinamiento severo, la pobreza extrema y la exposición al producto de la minería ilegal, entre otros puntos.

