Los conflictos armados, la crisis climática y la desigualdad, fueron los principales aspectos explorados durante el Foro Económico Mundial, realizado en la ciudad de Davos (Suiza), los días 19 al 23 de enero, 2026.
Todos los países del mundo, están inmersos —en mayor o menor medida— en los conflictos globales, obligados a gestionar los desafíos: son muchas las amenazas que debe enfrentar la humanidad Bolivia, que participó con una delegación ministerial, se dio cuenta seguramente que los países pequeños están cercados por los cometidos de las grandes potencias; aumenta su dependencia, poco pueden hacer al respecto. “Las perspectivas dependerán cada vez más de la capacidad de las economías”*. En ese sentido, el país debe cumplir con lo suyo y afrontar la realidad con su activo natural: bosques, aguas, energía, minerales, y su capital de recursos humanos.
Además, considerar que Bolivia tiene sus propios conflictos y amenazas, pues no faltan amenazadores que, con sus desvaríos peculiares, contrarios incluso a la razón, evitan que la gobernanza atienda asuntos estructurales; perturban la dedicación colectiva angustiada en proyectar, producir, innovar. La explicación es que los denominados movimientos sociales —patrocinados al estilo boliviano— confabulan desde sus tronos de barro; su afán está en esparcir conflictividad colectiva.
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Bajo el lema “Un espíritu de diálogo”* el Foro Económico Mundial (fuertemente resistido por otras ideologías), y en medio de tensiones comerciales, analizó algunos de los desafíos más urgentes de la actualidad. “La geoeconomía ocupa un lugar cada vez más central en la toma de decisiones, se busca desarrollar una mayor inteligencia geopolítica para abordar el entorno altamente cambiante”*.
Sin embargo, los amenazadores, apegados a la anarquía y al mismo escenario convulsionado, gritan en tono agresivo; para ellos no rige la autoridad, se querellan altivos, ¡ay de aquel que no atienda sus demandas!
En Davos, se discutió sobre el “… Perfeccionamiento profesional para lograr una fuerza laboral resiliente, dado que el 22 % de los empleos actuales a nivel mundial, cambiarán en tan solo los próximos cinco años, impulsados especialmente por la inteligencia artificial (IA)”*.
De estos temas trascendentales está preocupado el mundo, mientras que este típico país sudamericano continúa arremetido por mineros, cocaleros, traficantes; ocupantes de tierras ajenas, cada cual con su agenda de amenazas; es, sin duda, una posición simplista, urdida y perfeccionada por filósofos, politólogos y sociólogos, todos “progresistas”, interesados en que se mantenga ese estado secular lleno de mitos, de una cosmología donde se arraiga el atraso y la precariedad: los pobres son necesarios para evitar que se acabe el pretexto. Los amenazadores no cesan de ser hostiles, incluso manipulan el sistema legal: “protestar es un derecho constitucional”, afirman.
Como a la gobernanza de turno le tiembla la mano, no impone autoridad, ni le alcanza la capacidad para negociar, (abrogar el Decreto Supremo 5503 fue decepcionante para sus partidarios), las opciones que le quedan desde entonces son: aceptar o someter; y con esto, el país queda expuesto a mayor inestabilidad.
*Documentos Foro Económico Mundial.
Mario Malpartida
Periodista
