Una aeronave veterana de transporte militar, clave para la logística estatal, salió de pista al aterrizar y arrastró vehículos en una de las vías más transitadas de la ciudad.
Por Raúl Domínguez
Fuente: eldeber.com.bo
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Luego de la tragedia aérea en la ciudad de El Alto, las fotos de la silueta del maltrecho avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) empezó a circular en todo el mundo y los sitios especializados en aviación empezaron a informar sobre las características de una de las naves más utilizadas para el transporte militar y civil en el mundo.
El avión siniestrado es un Lockheed C-130 Hercules, un transporte militar táctico de cuatro motores turbohélice diseñado y fabricado por la empresa estadounidense Lockheed —ahora Lockheed Martin— desde mediados del siglo XX.
Este modelo tiene una historia excepcional: su primer vuelo fue en 1954 y con más de 70 años de producción continua, es considerado el avión de transporte militar con la línea de producción más larga en la historia aeronáutica.
Lockheed Martin sigue produciendo versiones modernas, principalmente el C-130J “Super Hercules”, con motores y aviónica actualizados, mientras que variantes civiles (como el LM-100J) también están en servicio comercial y de carga.
Según el sitio Simple Flying, el avión boliviano con matrícula FAB-81 corresponde a un C-130H —una de las versiones legacy más robustas— fabricado aproximadamente en 1977, lo que lo situaría con casi 50 años de servicio activo.
Este tipo de aeronaves ha sido objeto de programas de mantenimiento y renovación de sistemas y estructuras a lo largo de su vida útil, lo que es común en flotas militares de países con recursos limitados, donde se prolonga la vida del avión mediante revisiones profundas, modernización de aviónica y reemplazo de componentes críticos. (Fuentes de mantenimiento aeronáutico especializadas indican que estos programas son estándar para mantener aeronaves de esta edad operativas y seguras.)
Un C-130 estándar puede transportar desde tropas y carga pesada hasta equipos logísticos, operar desde pistas cortas o sin pavimentar y cumplir misiones complejas tanto en tiempo de paz como en situaciones de emergencia, de acuerdo con una publicación de America’s Navy.
Proveniencia, uso y lugar del accidente
La aeronave accidentada despegó la tarde del 27 de febrero de 2026 desde el Aeropuerto Internacional de Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra, con destino al Aeropuerto Internacional de El Alto (La Paz). Transportaba remesas de billetes nuevos impresos por el Banco Central de Bolivia (BCB) para reposición en la economía paceña.
El transporte de moneda es una misión frecuente de la Fuerza Aérea en un país con grandes distancias y dificultades logísticas en su geografía, y este Hércules formaba parte de la escuadra de transporte táctico pesado del ala de transporte de la FAB, utilizada históricamente para operaciones logísticas estatales, humanitarias y de apoyo operativo.
El accidente
Al intentar aterrizar en El Alto, a casi 4.000 metros de altitud —una de las pistas más exigentes del continente—, la aeronave se salió de la pista tras descender y salió hacia una avenida cercana, chocando contra varios vehículos.
Autoridades desde el lugar confirmaron que el impacto causó más de 15 fallecidos y decenas de heridos, incluyendo personas en carros y transporte público que transitaban en la zona de impacto. En algunos reportes locales incluso se eleva esta cifra hasta más de 20 muertos, conforme avanzan los trabajos de rescate y conteo de víctimas.
Tripulación y estado de la investigación
Según las primeras declaraciones oficiales, había al menos seis ocupantes de la aeronave: miembros de la tripulación y personal de carga. Al cierre de los primeros informes, dos de ellos permanecían desaparecidos, y no se descartaba que algunos de los heridos o fallecidos estuvieran dentro del avión al momento del impacto.
El Ministerio de Defensa boliviano anunció la conformación de una junta investigadora de accidentes aeronáuticos para determinar las causas técnicas y operativas del siniestro. Las hipótesis preliminares incluyen factores meteorológicos, posibles fallas técnicas, o errores en procedimientos de aterrizaje, aunque todavía no hay conclusiones oficiales.

