EL DEBER visitó el gigantesco complejo instalado en el municipio de Puerto Suárez, donde solo se ejecutan trabajos de pavimentación de calles y más de la mitad de trabajadores son de la empresa china Sinosteel. La industria del acero aún no despega en Bolivia.
Es el Complejo Siderúrgico del Mutún, una megaobra ubicada a 25 kilómetros de Puerto Suárez e inaugurada el 24 de febrero de 2025 por el entonces presidente Luis Arce, que en ese momento ya había producido —como prueba— 16 toneladas de acero corrugado para construcción y 18 toneladas de alambrón.
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La proyección era que, en abril de 2025, la planta alcanzaría todo su potencial, con la producción de 200 mil toneladas de acero.
Desde aquella época, según los actuales administradores de la planta —que llegaron con el gobierno de Rodrigo Paz— no se produjo una tonelada más de acero. Las telarañas y el óxido empezaron a apoderarse de esta ciudad de metal, con calles a medio pavimentar y con mucha maleza invadiendo las instalaciones.
EL DEBER llegó hasta el complejo y evidenció que más de un centenar de personas trabajan allí, de los cuales más de la mitad son ciudadanos chinos, trabajadores de la constructora de la obra, la empresa china Sinosteel. Los demás, son funcionarios de la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM), que trabajan en un enorme y casi vacío edificio estilo imperial de dos plantas.

Ricardo Márquez, el nuevo fiscal de la ESM, explicó que la planta no se encuentra operable porque se encontraron más de 300 observaciones a la obra por la que ya se pagó la totalidad del contrato de $us 530 millones. “Entre las (observaciones) principales es que no tenemos un dique de colas para botar los relaves que salgan de la planta, pudiendo ocasionar daño al medio ambiente”, indicó Márquez, al mencionar que solo en este aspecto, se está incumpliendo la Ley de Medio Ambiente 1333.
Además, faltan muchas obras civiles por ejecutar y, lo peor de todo, es que la anterior administración de la ESM ya hizo la recepción definitiva y Sinosteel ya retiró las boletas de garantía, con lo que se hace cuesta arriba que la empresa china entregue la planta funcionando, de acuerdo al contrato “llave en mano”, que contemplaba también el funcionamiento y producción durante un año.
“Lamentablemente la obra ha sido pagada al 100%, como si estuviera completamente terminada, cosa que aquí claramente se evidencia que no es así. La obra actualmente está al 90% en ejecución y montaje”, sostuvo el fiscal de la ESM.

El presidente ejecutivo de la ESM, Álvaro Tejerina presentó, el 10 de febrero, una querella penal, ante la Fiscalía de Santa Cruz, contra los anteriores ejecutivos de la empresa, por presuntos incumplimientos y daño económico al Estado vinculados a la gestión y ejecución de contratos del proyecto Mutún. El principal acusado es el expresidente Jorge Alvarado.

El asesor legal de la estatal, Alfredo Olmos, explicó que la ESM dio 10 días de plazo a la empresa contratista Sinosteel como también a la supervisora, para que comuniquen la resolución del contrato o se proceda la continuidad de las observaciones y subsanaciones de las mismas. Precisamente, ese plazo vence este jueves.
“Si la empresa acepta que hubo errores en este tema, se dejarían sin efecto las recepciones definitivas, como provisionales, y se haría un cronograma para el tema de las subsanaciones de las observaciones, para poder poner en funcionamiento lo que es la planta”, precisó.


