Cuba denunció este 25 de febrero un intento de infiltración con «fines terroristas», tras matar en aguas territoriales de la isla a cuatro personas que viajaban en una lancha con matrícula estadounidense, y que según La Habana iban armadas.

«Se ha podido establecer que la lancha rápida neutralizada, con matrícula de Florida FL7726SH, transportaba 10 personas armadas, que según declaraciones preliminares de los detenidos, tenían intenciones de realizar una infiltración con fines terroristas», informó en un comunicado el Ministerio del Interior.
En la lancha fueron hallados «fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (cocteles molotov), chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje», precisa la nota.
Cuatro ocupantes de la embarcación fueron matados y otros seis resultaron heridos en un intercambio de disparos con guardias fronterizos cubanos, según el gobierno. En el enfrentamiento también resultó herido el comandante de la embarcación cubana, informaron las autoridades.
«Cubanos residentes en Estados Unidos»
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El incidente se produjo a una milla náutica del cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara (centro de Cuba). Un buque de guardacostas se acercó para pedir la identificación de la lancha estadounidense y desde la embarcación «se abrió fuego contra los efectivos cubanos».
Los miembros del grupo armado son «cubanos residentes en Estados Unidos», la mayoría «con un historial conocido de actividad delictiva y violenta», precisó el Ministerio del Interior.
Dos de los ocupantes de la lancha figuran en la lista de personas «sometidas a investigaciones penales» y que son buscadas por las autoridades cubanas por «su implicación en la promoción, planificación, organización, financiamiento, apoyo o comisión» de «actos de terrorismo» en Cuba o en otros países.
Las autoridades informaron además que detuvieron a otro cubano que había viajado antes desde Estados Unidos a la isla para facilitar la operación, quien confesó «sus acciones».
«Estaremos preparados para responder en consecuencia»
Este incidente se produce mientras el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, participa en una cumbre de jefes de gobierno de la Comunidad del Caribe en San Cristóbal y Nieves. «A medida que recopilemos más información, estaremos preparados para responder en consecuencia», declaró el secretario de Estado durante una conferencia de prensa en Basaterre. El fiscal general de Florida, James Uthmeier, anunció la apertura de una investigación judicial.
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos atraviesan un nuevo auge de tensión desde la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por las fuerzas estadounidenses a comienzos de enero y la interrupción, por parte de Caracas y bajo presión de Washington, de los envíos de petróleo a Cuba.
Estados Unidos, que no oculta su deseo de ver un cambio de régimen en la isla de 9,6 millones de habitantes, aplica una política de máxima presión sobre La Habana, alegando la «amenaza excepcional» que representaría para la seguridad nacional estadounidense este país situado a solo 150 km de las costas de Florida.
El miércoles, Washington confirmó que ha flexibilizado por motivos humanitarios las restricciones a la exportación de petróleo a Cuba, que sufre una grave escasez de combustible, permitiendo que el petróleo de origen venezolano pueda ser revendido al sector privado cubano, con la condición de que las transacciones no beneficien al poder, sino «al pueblo» de la isla. Marco Rubio advirtió que se volverían a imponer restricciones a estas importaciones si La Habana violaba «el espíritu» de esta flexibilización.
También instó a Cuba a llevar a cabo «reformas drásticas que abran el espacio para la libertad económica y, finalmente, política para el pueblo cubano, obviamente a los Estados Unidos les encantaría ver eso», declaró.