El bufeo boliviano: un tesoro de agua dulce que lucha por sobrevivir


Este cetáceo endémico habita principalmente en las cuencas de los ríos Mamoré, Iténez, Tijamuchi y otros afluentes amazónicos.

 

Fuente: anabolivia.org



por Carlos Lara

La Paz, 24 febrero (ANA).– El bufeo boliviano (Inia boliviensis) es el único delfín de río endémico del país.  Lamentablemente, enfrenta crecientes amenazas que ponen en riesgo su supervivencia; por ello, se realizan grandes esfuerzos para protegerlo y garantizar su permanencia en los ríos de Bolivia.

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Este cetáceo habita principalmente en las cuencas de los ríos Mamoré, Iténez, Tijamuchi y otros afluentes amazónicos.  Puede superar los 2 metros de longitud y pesar entre 80 y 120 kilogramos.  Diferencias craneales y genéticas lo distinguen claramente del delfín amazónico (Inia geoffrensis).

El bufeo prefiere aguas de curso lento, lagunas y meandros. Es un carnívoro oportunista que consume peces de diversos tamaños, crustáceos y otros organismos acuáticos. Se le considera un indicador clave de la salud de los ríos, pues su presencia refleja la calidad del ecosistema acuático.

Juan Carlos Gómez, doctor en Ecología, explica que el bufeo interactúa principalmente con:

• Presas: Characiformes (pirañas, pacús), Silúridos (bagres) y Cíclidos.

• Competidores: Nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y aves piscívoras como garzas y

cormoranes.

• Parásitos y simbiontes: Estudios europeos (Wageningen University) han identificado

helmintos y protozoarios específicos asociados a la especie.

Sin embargo, su biología reproductiva lo hace vulnerable: la gestación dura entre 11 y 12 meses y nace una sola cría.

Bufeos en el río Tijamuchi de Beni Créditos: Steffen Reichle

Sombras que amenazan su entorno acuático

Entre las principales amenazas que se ciernen sobre el bufeo, se encuentran la pesca incidental, la contaminación por mercurio y residuos sólidos, así como la degradación de su hábitat debido a represas, deforestación y actividades extractivas. Estos factores provocan la fragmentación de sus poblaciones y limitan su intercambio genético.

La disminución de estos ejemplares puede traer graves consecuencias. Gómez afirma que “la reducción de las poblaciones de bufeos genera desequilibrios tróficos en los sistemas acuáticos, como la sobrepoblación de peces dominantes, la pérdida de diversidad funcional y es un indicador de deterioro ambiental”

Conservarlo es proteger la vida de los ríos

Gómez, especialista en gestión de Recursos Naturales, Áreas Protegidas y Medio Ambiente, sostiene que la conservación del bufeo requiere un enfoque multidimensional:

Protección de hábitats críticos: Establecer áreas protegidas en ríos Mamoré, Iténez y Abuná, garantizando corredores ecológicos.

Gestión sostenible de recursos hídricos: Evaluar impactos de represas y promover alternativas energéticas menos disruptivas.

Monitoreo poblacional y bioindicadores: Implementar programas de seguimiento con la participación de universidades y comunidades locales.

Educación y cultura: Fortalecer la valoración del bufeo como patrimonio biocultural, integrando saberes indígenas y campañas de sensibilización.

Cooperación internacional: Articular esfuerzos con Brasil y Perú para proteger cuencas transfronterizas y compartir información científica.

Juan Carlos Gómez plantea acciones para proteger al bufeo

Actualmente, algunas organizaciones han desarrollado diversas aplicaciones que permiten registrar avistamientos, presencia de crías y calidad del agua, con el aporte voluntario de pescadores y comunarios.  Por otra parte, se emplean transmisores satelitales y expediciones científicas para evaluar sus movimientos y poblaciones, con el objetivo de fortalecer las estrategias de conservación.

La ley que busca proteger al bufeo boliviano

La Ley 284, del 21 de septiembre de 2012, declaró al bufeo o delfín de agua dulce (Inia boliviensis) como Patrimonio Natural de Bolivia. En su artículo 2, señala que “El Órgano Ejecutivo del Nivel Central de Estado, en coordinación con las Entidades Territoriales Autónomas, priorizarán la protección o conservación del Bufeo o Delfín de agua dulce y su hábitat, a través de políticas, programas y proyectos a corto, mediano y largo plazo”.

La supervivencia del bufeo boliviano depende hoy del trabajo conjunto entre la ciencia y la sociedad.  Su protección garantiza la preservación de la vida en los ríos, un patrimonio tan rico como frágil en la Amazonia.