La franja de precios vigente desde 2012 provocó el cierre de lecherías, la salida masiva de productores y un retroceso de más de una década en la producción de leche, poniendo en riesgo el abastecimiento nacional.
Fuente: eldeber.com.bo
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Alerta. El sector lechero atraviesa una crisis crítica como consecuencia del congelamiento del precio de la leche blanca, vigente desde 2012 en el país. Esta política volvió insostenible la actividad, provocó una caída de hasta 30% en la capacidad de producción nacional en los últimos cinco años y forzó a más de 200 productores a abandonar la actividad y cerrar sus lecherías.
En una conferencia de prensa, la Federación Departamental de Productores de Leche (Fedeple) y la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) denunciaron que las políticas de control de precios no solo fracasaron, sino que arrasaron con la capacidad productiva del sector.
El presidente de la CAO, Klaus Frerking, afirmó que Santa Cruz volvió a producir lo mismo que hace 14 años. En 2013, la producción formal alcanzaba los 257.000 litros diarios y llegó a un pico de 320.000 litros por día; hoy cayó a apenas 225.000 litros.
“Este retroceso es una prueba clara de que las políticas aplicadas no funcionan y siguen vigentes”, sostuvo.
El impacto también se refleja en la desaparición de productores y ganado lechero. En Santa Cruz, uno de cada cuatro productores abandonó la actividad, mientras que el número de vacas en ordeño se desplomó de 35.000 a 22.000 por día.
“Se han perdido 13.000 vacas en producción. Esto significa menos leche, menos empleo y menos economía para el país”, advirtió Frerking.
Las cifras de pérdida son contundentes: solo en los últimos cinco años se dejaron de producir 350 millones de litros de leche en Santa Cruz, mientras que a nivel nacional la caída alcanza el 30%, según datos del sector. Pese a ello, el precio pagado al productor se mantiene prácticamente congelado, entre 3,80 y 4,20 bolivianos por litro, niveles que no cubren los costos actuales.
Frerking cuestionó además la distorsión del mercado: “Hoy un litro de leche vale menos que un litro de gaseosa o agua. Eso es absurdo y refleja que el productor está siendo castigado”.
En la misma línea, el presidente de Fedeple, Juan Manuel Rojas, advirtió que el sector lechero nacional “se está muriendo” ante la combinación de precios controlados, el encarecimiento de insumos importados y nacionales, y la falta de decisiones estructurales.
“La franja de precios hizo inviable la actividad para pequeños, medianos y grandes productores. Lejos de garantizar el abastecimiento, está destruyendo la producción nacional”, afirmó Rojas, quien alertó que el cierre acelerado de lecherías amenaza la estabilidad del suministro de leche en el corto plazo.
El retroceso productivo también se refleja en la salida masiva de productores del sistema formal. De acuerdo con datos de Fedeple, al menos 228 productores lecheros dejaron la actividad en Santa Cruz en los últimos cinco años, lo que representa una reducción del 25% del total de unidades productivas del departamento, el principal polo lechero del país.
Los dirigentes explicaron que cada lechería que cierra no solo reduce la oferta de leche, sino que elimina empleos rurales, debilita economías locales y rompe cadenas productivas, desde proveedores de insumos hasta transporte y servicios veterinarios. Además, advirtieron que muchos productores que abandonaron la actividad vendieron o sacrificaron su ganado, lo que dificulta una eventual recuperación rápida del sector.
Ante este escenario, los productores exigieron de manera inmediata el levantamiento de la franja de precios de la leche blanca y la liberación del mercado para que el precio se defina por oferta y demanda. “El sector está preso de una política equivocada. Si no se corrige ahora, el daño será irreversible”, advirtieron.

