El uso del cianuro o el mercurio en la minería es peligroso, porque ambos químicos son altamente tóxicos. Sin embargo, desde un criterio eminentemente técnico, se podría decir que el cianuro es una mejor opción, siempre que exista una guía que especifique las condiciones de operación y uso de ese producto, además de capacitación y del fortalecimiento de la normativa ambiental.

Fuente: Visión 360
Hablar de si el cianuro o el mercurio es mejor para la explotación aurífera en el país es muy complejo, porque ambos químicos son peligrosos y elevadamente tóxicos. Sin embargo, desde un criterio eminentemente técnico, se podría decir que el cianuro es una mejor opción, según el presidente de la Asociación de Ingenieros Ambientales de La Paz, Vladimir Revollo.
El profesional fue consultado por Visión 360 sobre la sugerencia que hizo el ministro de Minería, Marco Antonio Calderón, quien propuso esa opción con el propósito de eliminar al mercurio de la cadena productiva, especialmente en la explotación aurífera, donde su uso provocó la contaminación de ríos y afectó a comunidades ribereñas.
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“Hay mucha gente que piensa que es peligroso, pero no lo es, bien manejado no lo es”, afirmó la autoridad en una entrevista con BTV, a tiempo de explicar que el cianuro es biodegradable y puede descomponerse en condiciones controladas.
Revollo sostuvo que quería dejar en claro que, en general, en la vida diaria y cotidiana utilizamos muchas cosas que son peligrosas; esa lógica tendría que ser la misma. “El cianuro es altamente tóxico, pero si es manejado de forma responsable, en teoría no debería generar problemas ambientales”, dijo.
La informalidad y la falta de capacitación en el manejo del cianuro
Sin embargo, Revollo advirtió que en el país la idiosincrasia boliviana, en relación con el manejo y la gestión de estas sustancias, permite que no haya un control, fiscalización y seguimiento adecuados de las actividades, obras o proyectos que manipulan este tipo de químicos.
Sostuvo que, considerando el contexto boliviano, los datos de la informalidad y la falta de capacitación para realizar algunas actividades mineras, se podría decir que “el uso de cianuro podría ser tan peligroso como el actual uso del mercurio”, porque se necesita una adecuada inversión en infraestructura para la recuperación del oro empleando cianuro, además de que requiere mayor control, ya que el cianuro puede matar instantáneamente.
Según el entrevistado, otro problema que se puede presentar a nivel ambiental por el uso de cianuro, más allá de que se lo pueda manejar adecuadamente, es que si se lo maneja de forma informal, es posible que algunos mineros artesanales quieran mezclar el uso de mercurio con el uso del cianuro.
Entonces, el cianuro más bien puede provocar que otro tipo de contaminantes, presentes en las impurezas de los minerales, se liberen. Por ejemplo, el plomo, que es otro metal pesado peligroso, puede ocasionar una especie de sinergia que genere más contaminación de la que posiblemente podría generar el mercurio, advirtió.
Ese es el principal riesgo que yo veo, dijo, que en algún momento “exista la tendencia a querer utilizar las dos sustancias simultáneamente o, en todo caso, alternadamente, lo cual podría generar un mayor impacto ambiental, como el que ya genera el mercurio”.
Ahora, no sé si lo podrá hacer en el futuro. Pienso que sí, efectivamente, debería haber un acompañamiento de alguna guía que pueda especificar las condiciones de operación y de manejo de procesos de cianuración en los que se utilice, que sean utilizados por la minería de oro, ya que no es suficiente, diremos, el marco legal que tenemos.
Sugirió que se podría hacer la transición del cambio o sustitución del mercurio a cianuro. Sin embargo, sería bueno que las autoridades preparen una guía ambiental respecto al uso y manejo responsable de esta sustancia, que se favorezcan procesos de capacitación a los operadores. Sin embargo, nada de ello garantiza que efectivamente los mineros vayan a migrar.
Tendría que haber incentivos por parte del Estado para que pasen a esta migración hacia una nueva sustancia, pero es peligroso hablar de ello, porque es como si estuviéramos promoviendo que se incentive el uso de otro tipo de asesino, dijo.
Además, debería fortalecerse la normativa ambiental relacionada con sustancias peligrosas, ya que actualmente tenemos un reglamento para actividades con sustancias peligrosas que es del año 1995, que no ha sufrido modificaciones y que debería, en todo caso, endurecer las infracciones por una mala manipulación o ante escenarios de derrames o episodios que generen contaminación con estas sustancias.
Entonces, mientras la normativa sea antigua, queda un poco obsoleta a nivel técnico, pues van a seguir ocurriendo una serie de problemas ambientales. A eso se suma que debería fortalecerse el tema de las capacidades que tienen tanto las instancias ambientales municipales como los gobiernos autónomos departamentales para poder realizar la adecuada fiscalización, control y seguimiento de estas actividades.
Porque el trámite de la licencia ambiental no es una garantía al 100% de que una actividad minera va a cumplir los compromisos que tiene para manejar adecuadamente sustancias peligrosas o para evitar episodios de contaminación.
El cianuro es degradable
Revollo consideró que muchas veces quienes explotan minerales pueden tener incluso una licencia para actividades con sustancias peligrosas, pero, pese a contar con esta licencia, nada garantiza que efectivamente lo vayan a hacer de forma adecuada. Ahora, hablando comparativamente entre el mercurio y el cianuro, el cianuro tiene relativa ventaja frente al uso del mercurio, ya que es degradable.
Dijo que ese químico se puede degradar a través de la radiación solar, por procesos de oxidación; incluso hay algunas bacterias que lo pueden degradar. En cambio, el mercurio es un contaminante persistente: no se va a degradar, más bien tiende a bioacumularse, por ejemplo, en organismos vivos como los seres humanos u otros animales; tiende a acumularse poco a poco y en ningún momento se destruye como tal. Entonces, el mercurio puede seguir afectando al medio ambiente a través de un ciclo constante.
En cambio, el cianuro puede llegar a degradarse, convirtiéndose en dióxido de carbono y nitrógeno, que son sustancias un poco más fáciles de asimilar tanto por los seres vivos como por el medio ambiente.
Otro punto que de alguna manera respalda el argumento de que la mejor opción en este caso es el cianuro frente al mercurio es que la comunidad internacional ha reconocido la peligrosidad del mercurio y, por ello, aprobó el Convenio de Minamata en 2013, para promover a nivel mundial la reducción y eliminación de su uso. Sin embargo, con el tema del cianuro no existe un tratado internacional que busque regular o, en todo caso, reducir su uso, puntualizó.
Ventajas en la actividad mineras
En entrevista con Visión 360, Revollo insistió en que ambos químicos “son efectivamente peligrosos”; sin embargo, el cianuro tiene algunas ventajas, incluso a nivel operativo industrial. Por ejemplo, a través del proceso de amalgamación se pueden recuperar fragmentos o partículas visibles de oro, pero el mercurio no puede atraer partículas finas o microscópicas.
El cianuro es más eficiente en ello: puede unir, de alguna forma, todas las partículas de oro indistintamente del tamaño. Entonces, “se puede lograr una mejor recuperación de oro que lo puede hacer el cianuro, cosa que no lo puede hacer el mercurio”, explicó.
Sin embargo, se preguntó: ¿por qué entonces se utiliza el mercurio? Porque no requiere mucha capacitación. Por eso, normalmente está asociado a la minería artesanal o informal, ya que simplemente es agarrar las sustancias, mezclarlas, esperar que se junten y luego separarlas.
Mientras que el uso del cianuro en minería relacionada con el oro requiere un poco más de infraestructura, más equipos y personal capacitado para realizar los procesos de cianuración —un proceso hidrometalúrgico— y poder, en este caso, recuperar el oro.
Fuente: Visión 360