El tipo de cambio oficial del dólar en la actualidad, se mantiene de manera simbólica en 6,96 bolivianos para la venta y 6,86 para la compra, recordando que, desde noviembre de 2011, la política de tipo de cambio fijo ha sido inalterada por el Banco Central de Bolivia (BCB) durante más de una década, como medida para dar estabilidad a la economía nacional.
Como todo inicio tiene un fin, ha llegado el momento de decir adiós al 6,96, por cuanto, se debe dar una solución estructural a la escasez de divisas, que de acuerdo al BCB, se flexibilizará el tipo de cambio, para mejorar la competitividad de los bienes producidos en el país, mediante la venta barata en el mercado global y estimular las exportaciones y crecimiento; asimismo, esta medida busca corregir desequilibrios comerciales, es decir reducir importaciones y aumentar exportaciones para equilibrar la balanza comercial.
No obstante, ajustar el desequilibrio cambiario tiene un costo traducido en devaluación y aumento de la inflación. El impacto inmediato por la corrección del valor de la divisa, es en el sector exportador (minería y agroindustria), que se verán beneficiados al recibir más bolivianos por cada dólar exportado. Esto mejorará su competitividad y precio internacional y, permitirá cubrir de mejor manera sus costos operativos locales. En el sector importador (comercio y bienes de consumo) enfrentarán un escenario crítico, toda vez que, el encarecimiento del dólar oficial elevará los costos de adquisición de mercadería, lo que se traduce en inflación importada.
La manufactura e industria sufrirán por el alza en el precio de materias primas, maquinaria y repuestos importados. Sin embargo, si logran sustituir importaciones con insumos locales, podrían ganar mercado frente a productos extranjeros que ahora son más caros.
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El sistema bancario será el termómetro de la confianza en la nueva política. En el caso de los pequeños ahorristas, los mismos han comenzado a recibir devoluciones de dólares, lo que busca inyectar liquidez y reducir la presión sobre el mercado paralelo. Respecto a los créditos, la bolivianización que alcanza aproximadamente el 99%, protege a la mayoría de los prestatarios de un impacto directo en sus cuotas; sin embargo, el riesgo de mora aumentará indirectamente si la inflación reduce la capacidad de pago de las familias.
El sector de la construcción enfrentará el encarecimiento de materiales clave como el acero y acabados importados. Esto puede frenar nuevos proyectos o elevar los precios. El mercado de los anticréticos sufrirá distorsiones severas, pues los propietarios prefieren devolver capitales en bolivianos devaluados, mientras que los anticresistas buscan la devolución en moneda extranjera o montos indexados, generando tensiones legales en los contratos privados.
Con relación a la deuda externa, los pagos de intereses y capital encarecerán, considerando que cada punto de devaluación incrementará la cantidad de bolivianos necesarios para cumplir con los acreedores internacionales.
La flexibilización cambiaria impactará en el incremento del costo de la canasta básica familiar, mediante el costo de reposición, toda vez que, los comerciantes fijan precios basados en lo que les costará comprar la siguiente tanda de mercadería. Si el dólar oficial sube, el mercado asume que todo lo importado (desde harina y aceite hasta tecnología) será más caro, generando una subida preventiva de precios. Asimismo, otro aspecto que impacta son los insumos agropecuarios, debido a que gran parte de la producción nacional depende de insumos importados, como las semillas y fertilizantes.
Finalmente, ante la inevitable devaluación de la moneda nacional y aumento de la inflación, será importante que el Gobierno acompañe con medidas más efectivas de protección social en favor de los sectores más vulnerables, por cuanto, el pago del Bono PEPE (Programa Extraordinario de Protección y Equidad), el incremento del salario mínimo nacional a Bs 3.300, la devolución de dólares a pequeños ahorristas y arancel cero para la importación de maquinaria e insumos industriales, no son suficientes y dejan en naufragio a la mayoría de la población boliviana.
