En una granja ubicada en Viacha, donde el frío del altiplano obliga a adaptarse, un grupo de gallinas produce algo poco común en el mercado boliviano: huevos verdes, azules y rosados, aunque también blancos y marrones.
Fuente: DCOM-UMSA
Detrás de esta diversidad está Daniela Valencia, ingeniera agrónoma formada en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), quien convirtió su proyecto universitario en un emprendimiento agroecológico que hoy ya tiene puntos de venta en La Paz.
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Su iniciativa, “Huevos de colores”, no se trata solo de estética; los huevos verdes y algunos azulados, puestos por gallinas araucanas, alcanzan los 8 gramos de proteína por unidad, además de mayor concentración de vitaminas, minerales y colina, un nutriente clave para el funcionamiento cerebral, en comparación con los marrones y blancos, que son los más comunes, con proteína entre 3 y 7 gramos por unidad.
“No es solo un color distinto, es diversidad genética y nutricional. El huevo verde tiene incluso un sabor particular, más intenso, es como si ya llevara sal, tienen que probarlo”, señala la emprendedora, quien trabajó durante un año en la aclimatación de las aves al frío de Viacha, antes de empezar la comercialización.
En su granja conviven gallinas Isa Brown, Rhode Island Red, Leghorn, criollas y araucanas. Cada una aporta un tono distinto al maple y también características propias. Pero, más allá de la genética, la diferencia está en la crianza agroecológica, el libre pastoreo y la alimentación natural sin uso intensivo de químicos.
“El huevo también manifiesta lo que la gallina consume, hay semanas que solo les damos zanahorias y remolachas, y esto es un pigmento, otras semanas les damos lechugas, coles o cebollas Si diversificamos su alimentación, el resultado también cambia y es parte del cuidado de mis gallinas”, añade Daniela.
Apuesta por la calidad
El precio refleja esa apuesta por la calidad y el bienestar animal. Los huevos de colores se venden hasta en Bs 35 el maple y suelen agotarse rápidamente. Los marrones se venden por maple desde los Bs 20. Actualmente, están disponibles en tiendas especializadas en productos orgánicos en Miraflores, en Cultoras, en la calle Víctor Eduardo (frente al colegio Bancario); y en Sopocachi, Av. 6 de Agosto, en Zona Nutria, edificio Ferrar, entre JJ Pérez y Aspiazu.
El crecimiento del emprendimiento contó con el respaldo del Departamento de Emprendimientos e Innovación Universitaria de la UMSA, que desde diciembre del 2024 brinda mentorías, asesoría y redes de contacto para fortalecer la marca y apoyar a estudiantes y egresados. Gracias a ese acompañamiento, Daniela también ganó un concurso municipal para mujeres resilientes, lo que le permitió ampliar su granja.
Ahora proyecta nuevos pasos, entre ellos impulsar la agricultura urbana —“con un metro cuadrado se pueden criar seis gallinas”, afirma— y trabajar en la liofilización del huevo para convertirlo en harina, ampliando así su valor agregado. Más que vender huevos, Daniela busca generar conciencia. “Quiero que la gente se pregunte qué está consumiendo y cuál es el origen de sus alimentos”, concluye.

