Omán confirmó que Estados Unidos e Irán retomarán los diálogos nucleares el próximo jueves en Ginebra


El canciller iraní, Abbas Araqhchi, afirmó que los negociadores trabajan en un borrador de acuerdo que podría intercambiarse esta semana, mientras Washington insiste en el desmantelamiento total del programa de enriquecimiento

 

El canciller iraní, Abbas Araghchi,

El canciller iraní, Abbas Araghchi, con su homólogo omaní, Sayyid Badr Albusaidi (Majid Asgaripour/WANA via REUTERS)



 

Fuente: infobae.com

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Irán y Estados Unidos se encaminan a una nueva ronda de negociaciones nucleares prevista para el jueves en Ginebra, en lo que los propios participantes describen como el momento más concreto del proceso diplomático reabierto este año. El canciller iraní, Abás Araqhchi, confirmó este domingo que su delegación trabaja en una propuesta escrita que podría presentarse antes de la reunión, mientras el canciller de Omán, Badr Albusaidi, mediador del proceso, anunció que las conversaciones reanudarán “con un impulso positivo para avanzar hacia la finalización del acuerdo”.

La tercera ronda —si se confirma— sería la más operativa desde que ambas partes retomaron el diálogo en febrero de 2026, tras la ruptura provocada por los bombardeos israelíes y estadounidenses sobre instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025. Las dos primeras rondas, celebradas también en Ginebra el 6 y el 17 de febrero, lograron, según las delegaciones, acordar “principios orientadores” para una eventual negociación, pero no produjeron acuerdos sustantivos. Un funcionario estadounidense describió los resultados de la segunda ronda como “según lo esperado”, según reportó Axios.

Araqhchi dijo a la cadena estadounidense CBS que los negociadores están trabajando “en los elementos de un acuerdo y en el borrador del texto”, y expresó esperanza en alcanzar “una solución diplomática basada en un juego en el que todos salgan ganando”. También señaló que concluiría la redacción de la propuesta iraní durante el fin de semana, a la espera de aprobación política de Teherán para entregarla a los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. Según un alto funcionario estadounidense citado por Axios, Washington espera recibir el documento antes del martes.

Steve Witkoff, enviado especial de

Steve Witkoff, enviado especial de Donald Trump (Europa Press/Contacto/PRESIDENT OF UKRAINE)

La principal fractura entre las partes sigue siendo el enriquecimiento de uranio. Washington exige su cese total y el desmantelamiento de las instalaciones en Natanz, Fordow e Isfahán. Teherán, en cambio, sostiene que como Estado soberano tiene derecho a enriquecer uranio, posición que Araqhchi reiteró este domingo: “Como país soberano, tenemos todo el derecho a decidir por nosotros mismos y por nuestra cuenta”. Sin embargo, según Axios, los enviados estadounidenses Witkoff y Kushner habrían señalado en privado que podrían considerar un “enriquecimiento simbólico” si Irán demuestra que el plan bloquea todos los caminos hacia el armamento nuclear. Irán, por su parte, habría ofrecido en conversaciones previas suspender el enriquecimiento por un periodo de tres a cinco años, sin comprometerse a su eliminación definitiva, de acuerdo con información del Soufan Center.

En paralelo a la diplomacia, Araqhchi advirtió que Irán respondería militarmente en caso de agresión estadounidense: “Si Estados Unidos nos ataca, tenemos todo el derecho a defendernos (…) tendremos que atacar bases estadounidenses en la región”. La declaración se produjo mientras Washington desplegaba un segundo grupo de portaaviones en aguas cercanas al golfo Pérsico: el USS Gerald R. Ford ya se encuentra en el Mediterráneo oriental, en lo que analistas y funcionarios interpretan como presión militar deliberada sobre Teherán.

Peatones pasan junto a una

Peatones pasan junto a una valla publicitaria que representa un portaaviones estadounidense con aviones de combate dañados en la cubierta y un cartel en farsi e inglés que dice: «Si siembras vientos, cosecharás tempestades», en la plaza Enqelab-e-Eslami (Revolución Islámica) de Teherán, Irán, el domingo 22 de febrero de 2026 (Foto AP/Vahid Salemi)

El trasfondo de la crisis tiene raíces en la retirada unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 —el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA)— ordenada por Donald Trump durante su primer mandato, en 2018. Desde entonces, Irán escaló progresivamente su programa de enriquecimiento hasta alcanzar el 60% de pureza, nivel que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) identificó como el más alto registrado en un país sin armas nucleares declaradas. Los bombardeos de junio de 2025 dañaron instalaciones clave, aunque el alcance exacto de los daños sigue siendo objeto de disputa entre Washington y Teherán.

La presión interna sobre el régimen iraní añade otra variable al cálculo. Una ola de protestas sin precedentes a comienzos de enero, reprimida con violencia por las fuerzas de seguridad, dejó miles de muertos según organizaciones de derechos humanos, aunque las cifras divergen según las fuentes: el gobierno iraní reconoció 3.117 fallecidos, mientras que la ONG Iran Human Rights cifró la represión en más de 7.000 víctimas. La crisis económica derivada de décadas de sanciones —con inflación desbocada y una moneda devaluada— ha agudizado el malestar social y aumentado la urgencia de Teherán por obtener alivio financiero a cambio de concesiones nucleares.

Altos funcionarios estadounidenses citados por Axios describieron esta ronda como probablemente la última oportunidad diplomática antes de que Trump autorice una operación militar de gran escala. La negociación del jueves, si se celebra, determinará si el proceso tiene base suficiente para avanzar o si la lógica de la confrontación acaba imponiéndose.