Oruro: Juqueo se dispara en Huanuni por el alza del estaño y golpea la producción minera


Sobre la seguridad, el dirigente dijo que actualmente la vigilancia en la mina está a cargo de efectivos policiales y militares. Pero, señaló que ya no operan los llamados «hombres de negro», un antiguo cuerpo de seguridad cuya salida, a su juicio, dejó vacíos en el resguardo del cerro y facilitó el juqueo.

Uno de los ingresos a la empresa minera Huanuni. / Foto: ANF

Fuente: ANF

El robo de mineral, conocido localmente como juqueo, mostró un repunte en la Empresa Minera Huanuni, ubicado en Oruro, debido al incremento sostenido del precio internacional del estaño, lo que ha convertido a esta actividad ilegal en un negocio cada vez más rentable y difícil de contener, con efectos directos sobre la producción, la seguridad y la gestión de la estatal minera. Así lo advirtieron tanto dirigentes locales como la actual administración de la empresa estatal que coincidieron en la gravedad del problema, aunque difieren en el énfasis sobre quiénes están detrás del delito.



Desde la mirada de los sectores sociales, Daniel Jarro, representante de las personas desocupadas de Huanuni, describió el juqueo como un fenómeno persistente que, lejos de disminuir, se ha intensificado de forma notoria en los últimos meses.

“Es un problema de nunca acabar”, sostuvo en contacto con ANF, y atribuyó este repunte al atractivo económico que genera el alza del estaño en los mercados internacionales.

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Según Jarro, el robo de mineral prácticamente se ha duplicado debido a que la cotización del metal hace que la actividad ilegal sea mucho más lucrativa que en años anteriores.

Pero su denuncia va más allá del incentivo externo de los precios. Jarro apuntó directamente a la complicidad interna dentro de la mina. Aseguró que trabajadores de la propia empresa están involucrados en el robo y que son ellos quienes, con mayor frecuencia, participan o facilitan estas prácticas.

“Son ellos los que más a menudo están con eso”, afirmó, aludiendo a una red interna que permite que el mineral salga del yacimiento pese a los controles existentes.

En cuanto a la seguridad, el dirigente explicó que actualmente la vigilancia en la mina está a cargo de efectivos policiales y militares. Sin embargo, señaló que ya no operan los llamados “hombres de negro”, un antiguo cuerpo de seguridad cuya salida, a su juicio, dejó vacíos en el resguardo del cerro y facilitó la expansión del juqueo.

Trabajadores en la mina Huanuni. Foto: RRSS

 

Para Jarro, la combinación de altos precios, debilidad en los controles y complicidades internas crea un escenario propicio para que el robo continúe.

Desde la administración de la EMH, el gerente Mario Felipez reconoció que el juqueo ha aumentado en volumen y que se trata de un factor determinante en los resultados de la empresa. A diferencia de Jarro, Felipez puso el foco en la peligrosidad de los grupos que ejecutan el delito. Describió a los llamados “jucus” como “gente muy atrevida” que, en algunos casos, opera de manera armada, lo que eleva el nivel de riesgo para trabajadores y personal de seguridad.

El gerente coincidió en que el alza del estaño es un incentivo clave. Con una cotización que ha superado los 20 dólares la libra, el mineral se convierte en un atractivo inmediato, especialmente para personas que no cuentan con empleo estable. Este contexto, explicó Felipez, alimenta el ingreso de grupos externos que buscan aprovechar cualquier resquicio para sustraer mineral.

El impacto del juqueo se refleja directamente en la producción. Felipez identificó al robo de mineral como uno de los factores externos que impide cumplir con las metas físicas programadas por la empresa. El mineral que se llevan los ladrones es parte de la producción que se pierde, lo que provoca que, en algunos meses, el cumplimiento de objetivos apenas alcance entre el 60% y el 65%.

“Es producción que no llega a planta ni se traduce en ingresos para la empresa”, señaló a ANF.

Al llevar pocas semanas en el cargo, el gerente aclaró que la actual administración se encuentra en una etapa de evaluación. El objetivo es cuantificar con mayor precisión el impacto real del juqueo, tanto en términos económicos como productivos.

Felipez anunció que, una vez que se cuente con información transparente y verificada, se brindarán datos más profundos sobre las pérdidas y se definirán medidas más específicas.

Personas detenidas por robo de mineral. Foto: RRSS

 

Los antecedentes del caso refuerzan las denuncias sobre la complejidad del problema. El exfiscal departamental de Oruro, Orlando Zapata, informó en su momento que las investigaciones fiscales revelaron la participación de trabajadores de la empresa en la facilitación de información clave a los jucus, como horarios y zonas donde el mineral queda expuesto tras los procesos de explotación. Esta información permitía el ingreso de grupos clandestinos para sustraer el mineral con mayor facilidad.

Según la Fiscalía, estas redes no se limitan a empleados de base. También existen indicios de la implicación de personal de seguridad e incluso de uniformados, quienes habrían facilitado el ingreso al yacimiento o cobrado por permitirlo.

El juqueo en Huanuni, por tanto, no es un hecho aislado ni atribuible únicamente a bandas externas. Se trata de un problema estructural que combina altos precios internacionales, debilidades en los sistemas de control, complicidades internas y redes de comercialización que permiten la salida ilegal del mineral.