La contratista china Sinosteel respondió por escrito a los requerimientos de la nueva administración de la ESM y el proyecto podría ser “reencauzado”. Se analiza un cronograma de seis meses para la corrección de las observaciones en la planta
Por Raúl Domínguez

Fuente: eldeber.com.bo
En la provincia Germán Busch, sobre todo en el municipio de Puerto Suárez, la paciencia se agotó. Sus habitantes ya no quieren que “se las charlen” otra vez con el discurso del “polo de desarrollo” del sudeste boliviano. Han esperado más de 40 años para que se inicie la explotación del hierro de la serranía del Mutún —la mina a cielo abierto más grande del mundo—, con reservas estimadas en más de 40.000 millones de toneladas. Los porteños exigen empleo y mejores condiciones de vida en la región.
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Aunque el Complejo Siderúrgico del Mutún ya está construido —una megaobra de $us 530 millones financiada por el Eximbank chino— para producir inicialmente acero de construcción y alambrón, la factoría apenas realizó una producción de prueba y fue paralizada tras su inauguración, en febrero de 2025, por el entonces presidente Luis Arce Catacora.
Pese a que la planta fue recibida oficialmente por la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM) y cancelada en su totalidad en 2025, la nueva administración de la estatal emitió un informe técnico con más de 300 observaciones pendientes en la construcción.
El presidente interino de la ESM, Álvaro Tejerina, informó a EL DEBER que se remitió una carta notariada a Sinosteel para definir si corresponde la resolución del contrato o su reencauzamiento, a fin de que la firma china entregue la obra bajo la modalidad “llave en mano”, es decir, plenamente operativa, además de restituir las boletas de garantía, devolver los $us 18 millones cobrados por adelantado y anular los seis contratos modificatorios.
Según Tejerina, Sinosteel respondió el 11 de febrero con un descargo de 300 fojas. “El fiscal general (de ESM) evidencia e informa que el contrato puede ser reencauzado. La ESM propondrá un cronograma de seis meses para la corrección de todas las observaciones en la planta, la conclusión de las obras civiles y la complementación del EDTP (Estudio de Diseño Técnico de Preinversión)”, indicó.
El ejecutivo añadió que, si en ese plazo la contratista cumple, “podríamos estar iniciando la puesta en marcha por tres días continuos. La ESM podría, en seis meses, subsanar las observaciones entre recepción provisional y definitiva y, posterior a la firma de la recepción definitiva, estaría comenzando el año de producción y capacitación (para el personal boliviano)”, apuntó Tejerina.
Consultado sobre la instrucción del presidente Rodrigo Paz respecto al proyecto, respondió que “la instrucción del pueblo boliviano es que la planta siderúrgica funcione, con o sin chinos. Es una deuda con todos los cruceños y bolivianos. Se está viendo la mejor forma legal de hacerlo y agotando todas las instancias contractuales”.
No se entregó el 100%
Ricardo Márquez, fiscal de la ESM, señaló que una de las principales observaciones a la obra inconclusa de Sinosteel es de carácter ambiental. “No tenemos un dique de colas para botar los relaves que salgan de la planta, pudiendo ocasionar daño al medio ambiente”, indicó, al precisar que solo en este aspecto se incumple la Ley de Medio Ambiente 1333.
La semana pasada, EL DEBER recorrió las instalaciones y constató múltiples frentes sin concluir. Cargamentos de adoquines de cemento permanecen sin desempacar, a la espera de ser colocados en calles y veredas de esta suerte de ciudad industrial.
La maleza invade estructuras metálicas, las telarañas se extienden en distintos ambientes y el óxido —el adversario más silencioso— comienza a corroer piezas clave, como los crisoles que vierten el hierro fundido en moldes para convertirlo en acero.
Un reducido grupo de obreros ejecuta movimientos de tierra y trabajos de pavimentación. Cerca de un centenar de ciudadanos chinos contratados por Sinosteel, identificados por el overol azul, recorren las áreas y “hacen hora” hasta el almuerzo o el cierre de jornada.
En paralelo, funcionarios bolivianos de la ESM —en su mayoría de la anterior gestión— desarrollan tareas administrativas en un edificio blanco de estilo neoclásico, de dos plantas y detalles color ladrillo, que contrasta con el azul dominante del complejo y el verdor de las serranías.
“Lamentablemente, la obra ha sido pagada al 100%, como si estuviera completamente terminada, cosa que aquí claramente se evidencia que no es así. La obra actualmente está al 90% en ejecución y montaje”, sostuvo Márquez.
Según sus cálculos, hasta la fecha, solo por concepto de ventas no realizadas de acero, la ESM y el Estado boliviano dejaron de percibir alrededor de $us 100 millones, considerando que las proyecciones apuntaban a una producción máxima —a mediados de 2025— de 200.000 toneladas anuales entre barras corrugadas y alambrón.
De acuerdo con el plan oficial difundido a finales de 2024, en marzo de 2025 debía entrar en operación la séptima planta, la de Reducción Directa (DRI), corazón tecnológico del complejo. Sin embargo, persisten dificultades vinculadas al uso de materiales radiactivos.
Gigante dormido
“Por lo menos son unos 40 años que estamos con este sueño. Queremos ver este gigante despierto, pero lamentablemente la gestión pasada parece que le ha hecho una cuna de oro para que siga durmiendo”, lamentó Ronald Arias, presidente del Comité Cívico de Puerto Suárez.
El dirigente afirmó que la principal expectativa es la generación de empleo para la región, lo que evitaría la migración de profesionales hacia la capital cruceña.
“Por el momento, de los 600 millones de dólares que se invirtieron en la planta, no ha quedado ni un impacto económico para el pueblo”, agregó.
El presidente cívico de la provincia Germán Busch, Antonio Tudela, sostuvo que el tiempo le dio la razón, pues en reiteradas ocasiones advirtió que en el proyecto “las cosas no estaban siendo bien hechas”.
“Lo que le ha hecho daño a este proyecto son los interinatos (en la ESM). Solamente hubo un presidente titular y creo que 11 interinos. Entonces el presidente Rodrigo Paz tiene que hacer una convocatoria nacional para que se nombre un presidente titular y que se haga responsable, porque todo el tiempo se improvisa y, cuando te das cuenta, no se avanzó en el proyecto (…). El culpable no es el gigante dormido, sino nosotros, que nos hemos dormido esperando que el gigante despierte”, aseveró.
A su vez, lamentó que son 121 trabajadores bolivianos los que tienen sueldos devengados y a quienes se les habría anunciado que no serían recontratados.
Fiscalía aceptó la querella contra anteriores directivos de ESM
El presidente ejecutivo de la ESM, Álvaro Tejerina, presentó el 10 de febrero una querella penal ante la Fiscalía de Santa Cruz por presuntos incumplimientos y daño económico al Estado, vinculados a la gestión y ejecución de contratos del proyecto Mutún.
Indicó que la querella fue admitida y es independiente del proceso de intención de resolución contractual. “Sin embargo, sirve como precedente para demostrar que lo suscrito por las exautoridades y sus actos fueron y son nulos de pleno derecho”, argumentó.
El principal acusado es el expresidente de la ESM Jorge Alvarado, junto a otros dos ejecutivos.
En cuanto a la posible resolución del contrato con Sinosteel, el asesor legal de la ESM, Alfredo Olmos, explicó que también se deberá comunicar a la empresa supervisora la determinación que se adopte o continuar con la subsanación de observaciones.
“Si la empresa acepta que hubo errores en este tema, se dejarían sin efecto las recepciones definitivas y provisionales, y se haría un cronograma para la subsanación de las observaciones, a fin de poner en funcionamiento la planta”, precisó.
Antonio Tudela alertó que la firma india Jindal Steel, que impulsó un proyecto de industrialización del hierro hasta 2012, mantiene desde hace más de una década un proceso de arbitraje con el Estado boliviano, por el cual estaría embargada la mitad del cerro del Mutún.
