Cuando llegamos al gobierno, los masistas nos habían dejado una crisis económica galopante, con Reservas Internacionales Netas muy bajas apenas de $us3.227 millones, y 2,6Tn de oro físico, con una deuda externa de $us. 13.700 millones, deuda interna de $us.33.2 millones que sumadas alcanzaban al 95% del PIB según estimación del FMI, un déficit fiscal que bordeaba el 10%, déficit comercial de $us521 millones, un índice de inflación del 20.4%, índice de pobreza del 40%, riesgo país de 2300 puntos, los ingresos por la venta del gas apenas del $us1.076 millones, índice de mora del 3.1%, una informalidad del 85%, pero además la falta de dólares americanos, un corralito que impedía el retiro de ahorros en dólares, así como la falta de carburantes como la gasolina y el diésel, generado por la subvención a éstos por parte del Gobierno.
Esta situación generó un descontento social, se hizo insostenible, el ciudadano se pasaba largas horas haciendo fila para conseguir diésel y gasolina, la escasez a nivel nacional, provocaba el bloqueo de carreteras, desabastecimiento e inflación que golpeaba afectaba básicamente a la población más vulnerable que veía que le sobraban días al mes porque su ingreso no alcanzaba para comprar los artículos de primera necesidad.
Sin embargo, el gobierno populista del MAS se enfrascaba en mostrar una falsa estabilidad económica, una inflación reprimida y un subsidio a los carburantes que, para mantener el precio, desfalcaba al Banco Central quitándole los casi inexistentes dólares que éste tenía en sus arcas.
El nuevo Gobierno, democráticamente elegido en noviembre del 2025 del Presidente Rodrigo Paz, en este corto tiempo, logró puntualmente, abastecer de carburantes a la población (diésel y gasolina) desapareciendo poco a poco las filas para cargar combustibles, devolvió hasta $us1.000 a los pequeños ahorristas, logró bajar el riesgo país a 500 puntos, generando credibilidad en la comunidad internacional, Bolivia accedió nuevamente a ser sujeto de créditos para inversión pública, logró comprometer el financiamiento por cerca de $8.000 millones para diferentes programas y proyectos orientados a estabilizar la economía; pero además ha estabilizado el tipo de cambio, de ser antes fijo a uno flexible que se sitúa entre 9 y 10 bolivianos por dólar, también ha liberalizado las exportaciones precautelando el abastecimiento del mercado interno, se está poco a poco desmontando el aparato burocrático masista encaramado 20 años en el poder, se está eliminando el “Estado Tranca”, vamos hacia el “50/50”.
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Considero que el logro más importante es que se ha levantado la subvención a los hidrocarburos, fue duro, pero no quedaba otro camino, el contrabando de diésel y gasolina estaba desangrando la economía y el erario nacional, dichas medidas se compensaron con otras medidas sociales como el Bono PEPE, incremento al Salario Mínimo Nacional, Incremento a la Renta Dignidad, al Bono Juancito Pinto entre los principales.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer, el camino hacia el crecimiento económico es largo, lograr nuevamente una inflación baja y que los productos de primera necesidad lleguen con precio justo a la población más vulnerable, el objetivo es lograr una Bolivia con libertad, productiva, competitiva, con justicia social, autonómica para que las regiones tengan y dispongan de sus recursos, con nuevas reservas de gas, con RIN fortalecidas, reducir el déficit fiscal y hacer un Estado eficiente, estamos trabajando por Bolivia siempre Bolivia.
Paola L. López Zeballos
Senadora por el Departamento de Santa Cruz
