Un chofer preso, 2 familias rotas y el sueño de una ‘ley Sebastián’ en honor: tragedia de Sebas


Hugo Fernando J.M. pidió perdón y fue enviado a Palmasola bajo detención preventiva por la muerte de Sebastián Vespa Montero. Se movilizan para que endurezcan penas de accidentes viales.

Del lado izquierdo, Sebastián Vespa Montero junto a su mamá. Del otro, los progenitores del joven universitario junto a su féretro./ DENISSITA MONTERO-MILDRED MONTERO INSÚA
Del lado izquierdo, Sebastián Vespa Montero junto a su mamá. Del otro, los progenitores del joven universitario junto a su féretro./ DENISSITA MONTERO-MILDRED MONTERO INSÚA

 

Fuente: https://www.opinion.com.bo



“No soy una persona rencorosa. No tengo rencor en mi corazón. Lo puedo disculpar, pero eso no me va a devolver a mi hijo”, atinaba a dar el perdón José Antonio Vespa, papá de Sebastián Vespa Montero, el estudiante de Derecho que murió tras ser atropellado por un micro de la línea 64 en la avenida Melchor Pinto del centro cruceño.

El martes 27 de enero no era un día más. Sebastián (21 años), ese que todos en la familia describen como un niño sano, un niño ejemplar, apresuraba el paso por la calle. En el bolsillo de su short blanco llevaba un bolígrafo con el que iba a rendir un examen de la carrera de Derecho de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm). Estaba a punto de comenzar su cuarto año de estudio. Tenía materias adelantadas porque se había propuesto acelerar su graduación.

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Pero como bien reza la reflexión popular, la vida cambia en un segundo. Aquel examen nunca se dio. Sebas cruzaba la avenida Melchor Pinto. Había logrado atravesar la mitad y esperaba paciente sobre la doble línea amarilla. De pronto, un micro invadía el carril, lo embestía de lleno y lo dejaba en el pavimento. De inmediato, se rompía la normalidad en la ciudad y daba paso a la conmoción colectiva, el pavor de unos y las miradas de pesar de otros: Sebas estaba muerto, en posición fetal.

Su padre, que cinco minutos antes se había despedido de él, se enteraba por un vecino, que le lanzaba la noticia como podía. Ya en el lugar, José Antonio descubría la sábana y confirmaba que aquel cuerpo inerte era el de su hijo.

La tragedia de Sebastián Vespa Montero fue el punto de inflexión de una sociedad cruceña que pasó de la quietud a levantar, furiosa, la voz con sed de justicia y con una consigna irrenunciable: lograr, mediante las movilizaciones, la modificación de los artículos 261 y 262 del Código Penal de nuestro país para que las penas por homicidios de accidentes viales sean más rígidas.

 

2 PROYECTOS

En los hechos, a partir de la fatalidad, emergieron dos proyectos normativos aislados que buscan fines similares.

El abogado Rajiv Echalar, parte también del plantel docente de la Uagrm, impulsa uno de los proyectos de ley. Según su explicación, la idea es que las sanciones alcancen los 6 años de prisión.

En la actualidad, las penas por homicidio en accidentes de tránsito son hasta tres años. Ello, sin contar que con perdón judicial los implicados podrían eludir la cárcel.

“Esperamos que la Asamblea Legislativa Plurinacional y la Brigada Parlamentaria cruceña se pongan la camiseta, se sensibilicen con este tipo de situaciones que sufre la población y que, finalmente, este proyecto pueda entrar en debate. Nosotros estamos incrementando la pena máxima, con agravantes, hasta 6 años, y estamos señalando también que los choferes que prestan servicio en el transporte público tienen que ser garantes de las personas que llevan y la población que está circulando. Lo que ha sucedido con este joven no debe quedar en el olvido”, detalló Echalar.

El deseo es que la posible futura ley se llame Sebastián Vespa Montero, en honor al fallecido.

Otro proyecto normativo es liderado por el concejal cruceño Maykol Negrete, quien también optó por denominarlo con el nombre de Sebastián.

“El espíritu de esta ley es la incorporación, al Código Penal, del artículo 261 bis con el siguiente texto: homicidio doloso en hechos de tránsito; la persona que mediante la conducción de un vehículo motorizado, con dolo directo o dolo eventual, causare la muerte de otra, será sancionada con una pena privativa de libertad de 5 a 8 años”.

CHOFER, A PALMASOLA

Hugo Fernando J.M., el chofer de 52 años que atropelló a Sebastián con su micro, fue enviado el viernes pasado al penal de Palmasola, donde deberá permanecer privado de su libertad por 180 días bajo detención preventiva.

El viernes, en el Juzgado 15 de la zona de Los Lotes, en Santa Cruz, el juez oyó la petición de la Fiscalía y también el clamor de los padres del joven universitario.

En la audiencia, el padre suplicó justicia de rodillas. “Era un joven sano que tenía sueños, como todos tenemos, y yo le iba a ayudar a cumplirlos. Lo único que le pido, señor juez, se lo imploro, haga justicia por mi niño, por favor. Ni todo el dinero del mundo me lo va a devolver».

El conductor, por su parte, pidió perdón a los dolientes. Les dirigió un mensaje sentido. “También soy padre de familia. Lamento mucho lo ocurrido. No era mi intención quitarle un espacio a su familia. Yo también tengo mi familia, trabajo por ella. Lamentablemente no puedo volver hacia atrás. No puedo hacer lo imposible. Sé del dolor de las personas porque todos perdemos familiares de distintas maneras. No era mi intención arrebatarle (a Sebastián) ni dejarle un vacío a su familia. Nunca he salido a atropellar, a hacer algo indebido (…). Al señor padre, la señora madre (…) realmente les digo, con el dolor de mi corazón, lamento mucho lo que he hecho, lo lamento mucho. Espero que algún día, más adelante, puedan perdonarme”.

José Antonio aceptó el perdón. Tras la audiencia, en contacto con los medios, expresó: “No soy una persona rencorosa, no tengo rencor en mi corazón. Lo puedo disculpar, pero eso no me va a devolver a mi hijo”.

Con la tragedia de Sebastián, dos familias quedan golpeadas. La primera -y más dolida- es la del joven fallecido, que lo llora y alza la voz, incluso quebrada, para movilizar a la ciudadanía en procura de cambios normativos.

Mildred Montero, la mamá, recordó a su hijo con tres fotos especiales de ambos. Una de ellas, quizás la más emotiva, muestra al universitario imprimiéndole un beso en la frente a su progenitora.

La otra familia, la del chofer en prisión, también queda herida, tomando en cuenta que la desgracia, aparentemente causada por la imprudencia del conductor, ha supuesto un quiebre interno y provoca crisis en la economía familiar. Hugo era quien proveía los alimentos con su trabajo.