El presidente Rodrigo Paz desarrolla en Brasil una agenda completa y se prepara para viajar a Europa. La estrategia enfrenta varios desafíos.
Fuente: eldeber.com.bo
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Bolivia quiere dejar de ser vista como un territorio de tránsito y posicionarse como un actor clave en la articulación regional. Ese puede ser el trasfondo del discurso que empieza a consolidarse en la política exterior del gobierno de Rodrigo Paz, según la percepción Carmen Almendras, una jurista especializada en derecho internacional y que fue vicecanciller.
Esta idea no es nueva, pero que cobró renovada fuerza debido a la agenda internacional desarrollada por Paz. Por un lado, el país tiene una conexión con el Atlántico a través de Brasil y la hidrovía Paraguay–Paraná; por otro, su proyección hacia el Pacífico mediante Chile y Perú. En el centro, un territorio que comparte cinco fronteras y que, en teoría, puede convertirse en nodo logístico, energético y comercial de Sudamérica.
“Bolivia tiene una ubicación geoestratégica importante como puente de integración”, resumió Almendras y destacó el potencial del país para articular flujos de comercio, turismo y cooperación que podrían potenciarse a merced de los nuevos acuerdos firmados en Brasilia.
La experta hizo esta evaluación en una conversación con EL DEBER luego de la visita que el Jefe de Estado cumplió el lunes a Brasil. En la capital del vecino país, se reunió con su colega Luiz Inácio Lula da Silva en el contexto de una estrategia diplomática que apunta a recuperar espacios en el ámbito internacional con especial énfasis en los países vecinos.
La apuesta se apoya en un giro discursivo. Una política exterior menos ideologizada y más pragmática. La relación con Brasil es el mejor ejemplo. No solo por la extensión de la frontera o por el peso económico del vecino, sino por la posibilidad de ampliar la agenda más allá del gas hacia inversiones, agroindustria, turismo y cooperación amazónica.
Sin embargo, el desafío será convertir esa narrativa en resultados concretos, puntualizó Almendras, quien también hizo notar que Bolivia arrastra limitaciones estructurales: infraestructura insuficiente, baja competitividad y una integración regional aún débil.
La experta señaló que el comercio intrarregional en América Latina apenas alcanza entre el 12% y el 18%, muy lejos de los niveles de la Unión Europea, el bloque de naciones con el que —por ejemplo— acaba de asociarse el Mercosur.
A esto se suma una relación asimétrica con Brasil, cuyo peso económico y político es muy superior. En ese escenario, Bolivia necesita no solo abrir mercados, sino también fortalecer su capacidad interna para negociar en mejores condiciones, observó.
Paz estuvo el lunes en Planalto-Brasilia, el centro del poder político brasileño, donde se firmaron con Lula acuerdos e integración y cooperación en seguridad, energía, turismo y comercio. Esto sucede cuando en Bolivia se siente la caída de la producción de hidrocarburos y la necesidad urgente de capital para reactivar el sector petrolero.
Pero en la relación entre Bolivia y Brasil también destacaron entendimientos en la lucha contra el crimen organizado transnacional, la interconectividad eléctrica, la promoción del turismo y la consolidación de la integración logística y económica.
Aun así, el discurso oficial insiste en una visión de largo plazo. La cooperación, la integración regional y la diversificación de socios —incluyendo Europa— forman parte de una estrategia que busca reducir dependencias y ampliar márgenes de maniobra.
El presidente Arce anticipó que tras la visita a Brasil tiene pensado realizar una gira a Europa. La agenda de este periplo aún no se ha hecho pública, mientras el país intenta jugar un nuevo rol. No solo como exportador de materias primas, sino como articulador de mercados y alianzas.
Solo este mes, Paz habló con colega de Estados Unidos, Donald Trump, y con otros ocho mandatarios, además del nuevo presidente, José Antonio Kast. Sucedió en el contexto de la cumbre Escudo de las Américas, donde se trazó una estrategia orientada a la seguridad regional.
“En menos de cinco meses, hemos logrado posicionar a Bolivia en el escenario global. Desde encuentros estratégicos en Panamá y Miami con más de ocho mandatarios, hasta la reciente presencia del Rey de España en La Paz y nuestra consolidación con Lula. De la mano del presidente Trump y líderes internacionales, estamos impulsando el turismo, la producción y el comercio para llevar a nuestro país hacia un nuevo horizonte de prosperidad”, aseguró Paz respeto a la estrategia que lleva adelante aún sin tener con embajadores designados.

