Estados Unidos ha estado presionando a Brasil para que firme un acuerdo bilateral destinado a producir millones de toneladas de minerales críticos, con el fin de impulsar las economías y los escenarios de conflicto del futuro, según funcionarios de ambos países.

Las instalaciones de Serra Verde, arriba, una mina de tierras raras en Minaçu, BrasilCredit…Eraldo Peres/Associated Press
Fuente: https://www.nytimes.com
Brasil, que alberga una de las mayores reservas de minerales estratégicos del mundo, necesita apoyo para desarrollar su potencial en minerales críticos y convertir esas reservas en exportaciones, según expertos.
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Pero, según los funcionarios, Brasil parece reacio a lanzarse a un acuerdo con Estados Unidos, ya que busca mantener el control de sus recursos así como la posibilidad de hacer negocios con diversos países.
En febrero, funcionarios estadounidenses enviaron a Brasil una propuesta para un acuerdo bilateral sobre minerales críticos, pero no han recibido respuesta, según cuatro funcionarios brasileños y estadounidenses familiarizados con el plan, que solicitaron el anonimato para hablar sobre política confidencial.
Estados Unidos organizó esta semana un importante foro sobre minerales críticos en São Paulo, con la esperanza de facilitar acuerdos entre el gobierno estadounidense y las empresas mineras brasileñas. Estados Unidos quiere invertir miles de millones de dólares en minerales críticos brasileños, según un portavoz de la embajada estadounidense, y ha identificado al menos 50 proyectos potenciales.
El portavoz afirmó que Estados Unidos extendió una invitación al gobierno brasileño al foro, pero nunca recibió respuesta.
De hecho, el gobierno brasileño no asistió al evento, según funcionarios de ambos países. La oficina del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, se negó a responder preguntas sobre la ausencia.
Pero un alto funcionario cercano a Lula afirmó que su gobierno percibe la presión de Estados Unidos sobre los minerales críticos como un intento autoritario de influir en la política brasileña en materia de minerales críticos. El funcionario dijo que no estaba autorizado a hablar públicamente sobre un asunto delicado.
Poco antes del evento, el principal diplomático de Estados Unidos en Brasil firmó un memorando de entendimiento con el gobernador de Goiás, un estado rico en reservas de minerales críticos, según un comunicado de la misión de Estados Unidos en Brasil.

Aun así, para sacar adelante sus planes, Estados Unidos necesita a Brasil. Por ley, los minerales que se encuentran en suelo brasileño pertenecen al Estado, y las empresas necesitan permiso de las autoridades federales, no de las estatales, para explorar las reservas en terrenos que adquieran.
Brasil y Estados Unidos han mantenido conversaciones discretas durante años sobre una alianza en minerales críticos. Pero ahora Estados Unidos está haciendo una apuesta mucho más firme para acceder a ellos.
Tanto Brasil como Estados Unidos buscan reducir su dependencia de China, que controla gran parte de la extracción y el procesamiento de elementos como las tierras raras, el litio y el cobalto.
Públicamente, el presidente de Brasil ha sido claro: su país busca cerrar acuerdos, pero no entregará sin más sus minerales críticos a empresas extranjeras. “Ya se han llevado toda nuestra plata, nuestro oro, nuestros diamantes, nuestro mineral de hierro”, dijo Lula durante una visita de Estado a Sudáfrica este mes, refiriéndose al interés extranjero en los minerales críticos de Brasil. “¿Qué más quieren llevarse?”.
Se cree que Brasil posee entre el 19 y el 23 por ciento de las reservas mundiales de tierras raras, solo superado por China. Este grupo de 17 elementos es necesario para fabricar potentes imanes utilizados en numerosos productos de defensa y de tecnología verde, incluidos misiles guiados y automóviles eléctricos.
El país también controla prácticamente todo el niobio del mundo, que se utiliza en aceros de alta resistencia y bajo peso necesarios para gasoductos o motores a reacción. Además, cuenta con grandes reservas de otros minerales importantes, como el litio y el cobalto.
Brasil, durante mucho tiempo visto como un exportador de materias primas, busca construir una cadena de suministro en la que los minerales críticos se extraigan, procesen y se conviertan en imanes dentro del país antes de ser exportados.
Aunque el gobierno de Estados Unidos quiere invertir en el desarrollo de una cadena de suministro en Brasil, se opone a cualquier medida que obligue a que estos minerales se procesen en el país, según uno de los funcionarios estadounidenses.
A cambio de su inversión, Estados Unidos quiere tener prioridad sobre China en la compra de los minerales críticos de Brasil, según funcionarios estadounidenses y brasileños. Pero Brasil, cuya política exterior prioriza contar con una amplia gama de socios comerciales, se muestra reacio a firmar un acuerdo de exclusividad, según uno de los funcionarios brasileños.
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Con vastas reservas de elementos estratégicos como las tierras raras y el litio, Sudamérica se ha convertido en un eje de la disputa global de poder entre China y Estados Unidos.
A Brasil también le preocupa, añadió el funcionario brasileño, cómo encajaría un acuerdo con Estados Unidos en sus otras relaciones comerciales, incluido un importante acuerdo entre el bloque comercial sudamericano Mercosur y la Unión Europea que incluye minerales críticos. El mes pasado, Brasil también se comprometió a asociarse con India en materia de minerales críticos y tierras raras.
El punto muerto entre Estados Unidos y Brasil se produce en un momento en que las relaciones diplomáticas entre ambas naciones parecen volver a tensarse.
El evento sobre minerales críticos de esta semana se vio envuelto en controversia cuando a un alto enviado estadounidense que debía asistir se le revocó la visa después de que el gobierno brasileño descubriera que tenía previsto visitar al expresidente Jair Bolsonaro en la cárcel y reunirse con su hijo, quien se presentará como candidato de la derecha en lugar de su padre en las elecciones presidenciales de este año.
El año pasado, The New York Times informó que años de negociaciones sobre una alianza de minerales críticos entre Brasil y Estados Unidos se descarrilaron cuando el presidente Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil con el objetivo de ayudar a Bolsonaro, un aliado de la derecha, a evitar una condena de prisión por intentar aferrarse al poder tras perder las elecciones de 2022.
Cuando, a pesar de todo, Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión, Trump retiró abruptamente esos aranceles.
Cuando se les preguntó sobre la propuesta estadounidense, funcionarios brasileños dijeron que el gobierno no se oponía a una asociación, pero que Lula quería discutirlo con Trump durante su visita a la Casa Blanca. El líder brasileño debía reunirse con el presidente estadounidense este mes, pero el viaje se pospuso debido a la guerra con Irán.
Expertos afirman que ambos países podrían beneficiarse de una alianza que reduzca el férreo control de China sobre estos materiales estratégicos.
El capital y la experiencia de Estados Unidos podrían ayudar a Brasil a convertirse en una potencia mundial en la extracción y el procesamiento de estos minerales críticos. Y las reservas de Brasil podrían reducir la dependencia estadounidense de China, que ha restringido las exportaciones de dichos minerales durante disputas comerciales.
Por ahora, solo una mina brasileña, respaldada por inversores estadounidenses, produce pequeñas cantidades de minerales, que deben enviarse a China para su procesamiento.
Sin embargo, a finales del año pasado, esa mina rescindió repentinamente sus contratos de 10 años con procesadores chinos. Los contratos expirarán este año, abriendo la puerta a las empresas occidentales.
Luego, el mes pasado, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos, inversora en la mina, aportó 565 millones de dólares adicionales en el proyecto, citando planes para construir cadenas de suministro seguras y transparentes.
Lis Moriconi contribuyó con reportería desde Río de Janeiro.
Ana Ionova es una colaboradora del Times que vive en Río de Janeiro y cubre Brasil y países vecinos.