¡Chequia, al Mundial 20 años después!


La República Checa tumbó a Dinamarca en la tanda de penaltis, tras un encuentro agónico.

Fuente: Marca
República Checa no salió con 11 jugadores, salió con todo un país y un estadio animándoles y al final lo consiguieron. Se adelantó en dos ocasiones y en otras dos le empató Dinamarca. El fútbol es muy alternativo, hace que puedas pasar del horror al júbilo en un segundo.
Hogh mandó el partido a la tanda de penaltis, después de un partido muy completo de su equipo que tuvo las ocasiones y el balón. Eso no lo es todo. El único que correspondió en la tanda de penaltis fue Cristian Eriksen que, a sus 34 años, podría haber perdido la oportunidad de jugar su último Mundial.

Los checos comenzaron el partido con otra actitud, muy diferente a la de Dinamarca. Salieron a ‘comérselos’ y Pavel Sulc fue el que dio el primer bocado. En el primer córner del partido, sacado por Coufal, el mediapunta del Olympique de Lyon enganchó el rechace con la pierna derecha y realizó un auténtico ‘golazo’. De esos que perduran en el tiempo.

El gol y la actitud estaban, pero Dinamarca también quería su billete al Mundial y rápidamente tomó el control. Un Hojlund muy móvil y un Isaksen ‘endiablado’ intentaron desatascar al combinado danés en la primera mitad. El extremo de la Lazio tuvo la mejor con un disparo de libre directo que salvó Kovar con una estética parada.



Del túnel salieron dos selecciones distintas. República Checa con un punto de relajación Dinamarca con el balón, pero sin generar peligro. Brian Riemer vio rápidamente la pasividad de su equipo y decidió cambiar a los jugadores de posiciones. Innovación y búsqueda de la sorpresa. Damsgaard por la derecha, Isaksen por el centro y Froholdt a la izquierda. Un cubo de Rubik que había que seguir girando para encontrar la solución.

Mikkel Damsgaard colgó una falta desde el costado izquierdo y Kovar salió a despejar de puños. Joachim Andersen llegó antes que el portero y anotó a puerta vacía. República Checa tomó una decisión y forzó la prórroga. «Autobús» marcó Miroslav Koubek. No pudo estar más acertado.

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Chequia entró con otra cara a la prórroga, con más energía, más poblada en campo contrario y con una afición volcada. Coufal, uno de los principales animadores del encuentro la tuvo que poner hasta dos veces para encontrar al hombre del partido: Krejci. El central estuvo espectacular en defensa y consiguió controlar dentro del área para poner el 2-1 en el marcador.

Todo parecía de cara, nada más lejos de la realidad. Hogh, el futbolista de moda del Bodo Glimt, mandó un cabezazo a la red, después de un centro de Dreyer. A los penaltis. Esa fatídica tanda. Perjudicial para unos, pero dichosa para otros. Cristian Eriksen fue el único en corresponder para Dinamarca, los demás todos fuera. En Chequia solo falló Krejci, pero no importó en la celebración, porque este país vuelve a un Mundial veinte años después.