Críticas libanesas y división interna en Hezbollah por los ataques a Israel: «No pensaron en la gente ni en el Ramadán»


El grupo terrorista lanzó una ofensiva que fue respondida con fuerza arrasadora y ahora sufre presiones de todo tipo. La crisis se suma a la reducción del apoyo iraní, que horada su capacidad de acción

 

Una persona camina junto a

Una persona camina junto a los escombros en el lugar de un ataque israelí, tras una escalada de tensiones entre Hezbolá e Israel en el marco del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en el distrito de Zuqaq al-Blat, en el centro de Beirut, Líbano, el 18 de marzo de 2026. REUTERS/Khalil Ashawi



 

Fuente: infobae.com

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La ofensiva lanzada por Hezbollah contra Israel tras la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei ha provocado más de un millón de desplazados internos en el Líbano y una crítica creciente, incluso entre sectores tradicionalmente leales al movimiento chiita.

El impacto humanitario y político, resaltado por el análisis del profesor Filippo Dionigi, experto en temas de Oriente Medio consultado por The Washington Post, plantea riesgos para la legitimidad y el futuro de la organización respaldada por Irán.

Según fuentes oficiales recogidas por el Ministerio de Salud libanés y reportadas por The Washington Post, casi 1.000 personas han muerto desde el inicio del conflicto y los bombardeos israelíes han causado una presión social no vista desde las guerras de 2006 y 2023-2024.

El agravamiento llegó apenas horas después de la confirmación de la muerte de Khamenei, cuando Hezbollah lanzó salvas de cohetes y drones sobre Israel.

Esto desencadenó evacuaciones forzosas en el sur del Líbano y los suburbios meridionales de Beirut, aumentando la tensión y los desplazamientos. El Partido Amal, principal aliado chiita de Hezbollah y liderado por el presidente del Parlamento, Nabih Berri, votó en el Consejo de Ministros del Líbano a favor de prohibir las actividades militares del grupo, marcando un distanciamiento relevante, aunque el gobierno aún no ha implementado esta resolución.

Las órdenes de evacuación de Israel forzaron a familias a refugiarse en centros provisionales. Lynn Harfoush, residente de Beirut, aloja a 17 de sus familiares en su hogar, una escena recurrente en la capital libanesa y otros municipios. Harfoush, exmilitante y ahora opositora a Hezbollah, explicó a The Washington Post que la desilusión crece incluso entre antiguos partidarios debido al deterioro de la situación.

Un hombre usa su teléfono

Un hombre usa su teléfono mientras permanece de pie entre los escombros en el lugar de un ataque israelí, tras una escalada de tensiones entre Hezbolá e Israel en el marco del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, distrito de Zuqaq al-Blat en el centro de Beirut, Líbano, 18 de marzo de 2026. REUTERS/Khalil Ashawi

Impacto del desplazamiento y grietas en el apoyo chiita

Desde el inicio de la escalada bélica, la magnitud del desplazamiento y el número de víctimas motivaron cuestionamientos dentro de la propia base chiita. Las evacuaciones masivas han cambiado la dinámica social en varias regiones e incluso debilitado alianzas tradicionales.

Ali, un residente del sur del Líbano que reservó su apellido por razones de seguridad, compartió su experiencia en The Washington Post: “No tuvimos tiempo ni de cambiarnos de ropa, huimos en pijama. Tenía mujeres y niños conmigo”.

El relato de Ali pone de manifiesto la incapacidad del grupo para prever el alcance del desastre y la desconexión con las necesidades de su base civil.

Ghada, partidaria histórica, expresó su ruptura con la organización: “¿El precio que pagamos no fue suficiente? Desplazamiento, destrucción y devastación”, enfatizando las consecuencias devastadoras y la falta de beneficio tangible tanto para Irán como para el pueblo libanés.

El doctor Hadi Mourad, opositor chiita y candidato en elecciones municipales, criticó la falta de consideración de Hezbollah hacia la población local: “No pensaron ni en el Ramadán, ni en que era de noche, ni en las bajas temperaturas. No pensaron en la gente”. Mourad, activo en el auxilio de desplazados mayores, advierte constantemente sobre el daño social en aumento.

Filippo Dionigi, profesor en la Universidad de Bristol y especialista en el estudio de Hezbollah, señaló que el grupo enfrenta una “doble amenaza existencial”: la avanzada militar israelí sumada al desgaste interno de su legitimidad. Dionigi afirmó: “Una organización no estatal necesita cierta legitimidad para existir. Si pierde eso, se convierte únicamente en una entidad de interés propio”.

Un hombre usa su teléfono

Un hombre usa su teléfono mientras permanece de pie entre los escombros en el lugar de un ataque israelí, tras una escalada de tensiones entre Hezbolá e Israel en el marco del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, distrito de Zuqaq al-Blat en el centro de Beirut, Líbano, 18 de marzo de 2026. REUTERS/Khalil Ashawi

Servicios sociales y pérdida de legitimidad

Históricamente, Hezbollah consolidó su respaldo popular en sectores chiitas a través de la provisión de educación, atención sanitaria, préstamos y vivienda, funciones desatendidas por el Estado libanés. Ese sostén social permitió a la organización resistir críticas e intervenir militarmente en Siria y Yemen.

El nombramiento de Naim Qassem como líder, en reemplazo de Hasan Nasrallah, encuentra escepticismo en la comunidad chiita. Muchos exsimpatizantes como Ali opinan que Qassem “carece del carisma y el respeto” que distinguía a Nasrallah a nivel local y regional, lo que atribuyen a la falta de “victorias militares” y a su gestión poco movilizadora.

La capacidad de la organización para reconstruir infraestructuras se ve reducida por la caída del apoyo directo de Irán tras la pérdida de influencia del régimen sirio y por el endurecimiento del control financiero del actual gobierno libanés. Esto limita significativamente el margen de maniobra de Hezbollah.

Consecuencias sociales y perspectivas

El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, advirtió en The Washington Post que los residentes chiitas no podrán regresar “al sur del río Litani hasta que se garantice la seguridad de los habitantes del norte” de Israel. En paralelo, Israel mantiene ataques a localidades y refugios del sur del Líbano, argumentando la presencia de milicianos y elementos iraníes.

Reem, Fatima, Abd Alkader, Jaafer,

Reem, Fatima, Abd Alkader, Jaafer, Noor y Reem rompen el ayuno en el iftar durante el Ramadán, sentados en la calle donde viven tras la escalada de tensiones entre Hezbolá e Israel en el marco del conflicto entre Estados Unidos e Israel e Irán, en Beirut, Líbano, el 10 de marzo de 2026. REUTERS/Claudia Greco

El hacinamiento, los costos elevados de alquiler y la negativa de arrendadores obligan a muchos desplazados a pernoctar en vehículos o tiendas de campaña. Incluso el máximo clérigo chiita del Líbano solicitó inicialmente a las familias desplazadas abstenerse de refugiarse en sus propiedades religiosas, aunque finalmente flexibilizó su postura tras dos semanas de conflicto.

El cierre de alternativas políticas incrementa la precariedad de los desplazados. Mourad subrayó en The Washington Post que “no puede haber una verdadera confrontación entre la oposición chiita y Hezbollah”, lo que manifiesta la ausencia de opciones políticas frente al sectarismo dominante en el sistema libanés.

Voces como la de Ghada, que declara ver su vida suspendida por el conflicto, reflejan el cansancio social: “Tengan temor de Dios, basta ya”, declaró a The Washington Post.