En las profundidades del Pacífico, los científicos han hallado 24 nuevas criaturas. Estas forman parte de una rama evolutiva hasta ahora desconocida. Se trata de pequeños crustáceos que viven entre Hawái y México. Una zona para la cual la administración Trump aceleró a principios de año la concesión de permisos de explotación minera.

Los anfípodos se parecen a las pulgas de mar que se encuentran en las playas, bajo las algas. Excepto que los descubiertos por la investigadora británica Tammy Horton y su colega polaca Anna Jażdżewska han evolucionado durante millones de años en la oscuridad total, a 4.000 metros de profundidad.
En conjunto, estas 24 nuevas especies forman incluso una superfamilia cuya existencia se desconocía: es un poco como si supiéramos que los mamíferos carnívoros existían en la Tierra, conociéramos a los osos y a los felinos, y acabáramos de descubrir a los perros.
Pequeños crustáceos de colores vivos
Los pequeños crustáceos, que bajo el microscopio muestran colores vivos, fueron descubiertos en la zona Clarion-Clipperton. Esta vasta llanura abisal despierta codicias, ya que su fondo fangoso está cubierto de billones de nódulos polimetálicos. Del tamaño de una papa, contienen altas concentraciones de manganeso, níquel, cobre y cobalto, por lo que muchos países desean extraerlos.
En enero, la administración Trump modificó la ley estadounidense sobre la extracción minera en los fondos marinos, lo que debería acelerar la concesión de permisos. Las consecuencias para la frágil y única biodiversidad de los fondos marinos son aún más difíciles de evaluar, ya que la gran mayoría de las especies que allí habitan siguen siendo, por el momento, desconocidas.