Habló de su familia y cómo fue que dio el salto a la política. Promete trabajar con “honestidad” y cree que fue electo por el cansancio de la población por la falta de gestión. Dijo que acabará con las “malas energías” que hay en el municipio.
Por Mauricio Quiroz
Fuente: eldeber.com.bo
La noche de su victoria coincidió con su cumpleaños. Y quizá por eso, entre la sorpresa y la emoción, Johan Bergen no terminaba de creer lo que había ocurrido. Un menonita, nacido y criado en Cuatro Cañadas, acababa de ganar la Alcaldía con el 60% de los votos. Cambiaba de golpe la historia política de su municipio.
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Pero su llegada al poder local no fue una decisión inmediata. Durante diez años, la política lo buscó y él la rechazó, según lo reveló ayer en el programa Otra Noche del canal ED 24 del grupo EL DEBER. “No estoy preparado todavía”, recordó que respondía cuando lo invitaban a ser candidato. En ese tiempo, su prioridad era otra. Trabajar. Salido de la colonia sin nada —“me presté 200 pesos”, contó— se dedicó a sobrevivir primero y a crecer después en lo que, posteriormente, sería su emprendimiento.
Su historia está lejos del molde tradicional. A los 18 años dejó la vida menonita, donde las reglas marcaban el ritmo cotidiano, para probar suerte fuera. “No me gustaba que me limiten, yo quería algo más grande”, dijo. Ese impulso lo llevó a jornadas extenuantes como operador de maquinaria agrícola, trabajando hasta 20 horas al día.
“Ganaba dos bolivianos por hectárea. Una vez fumigué 450 hectáreas en un día”, relató. No había horarios ni comodidades. A veces, su alimentación se reducía a “una Coca-Cola y una caja de turrón” dentro de la cabina de la máquina que operaba sin pausa.
Con disciplina casi obsesiva, logró ahorrar. En tres años reunió más de 18.000 dólares. Ese capital fue el punto de partida para su primera maquinaria y, luego, para su empresa. Hoy genera al menos 15 empleos y maneja equipos completos para producción agrícola en su municipio.
Por eso, cuando la política volvió a tocar su puerta, su respuesta fue la misma: no la necesitaba.
“Yo tenía mi empresa, tenía todo. ¿Para qué la Alcaldía?”, se preguntaba. Además, lo que veía no le convencía.
“No me cuadraba la ideología. Algunos querían que todo sea económico. Incluso me pidieron Bs 70.000 solo por prestarme una sigla”, afirmó.
El giro llegó hace apenas seis meses. Con su empresa en marcha y personal a cargo, sintió —según relató— que tenía tiempo y condiciones para asumir otro reto. “Me llegó un pensamiento. Algo raro. Hablé con mi esposa, oramos a Dios y decidimos avanzar”, recordó en la entrevista.
Su campaña fue simple, pero efectiva. Se basó en “renovación, honestidad y trabajo”. En un municipio que durante años fue bastión del MAS, el mensaje encontró eco en una población cansada. “La gente no veía gestión. Había cansancio”, dijo el alcalde electo que asumirá el 4 de mayo.
Bergen no solo ganó; arrasó. Y lo hizo conectando más allá de su origen menonita, una comunidad históricamente apartada de la política. Tendrá mayoría en el Concejo, pero aseguró que nunca fue proclive a respaldar extremos.
Ahora, el desafío es gobernar.
En sus primeros 100 días, su prioridad no será anunciar grandes obras, sino entender la institución. “Primero vamos a empaparnos cómo está la Alcaldía y limpiar todo. Hay desorden, mala energía”, afirmó sin rodeos.
Su mirada está puesta en lo concreto. Caminos, maquinaria paralizada y producción. “Tenemos tres motoniveladoras, pero solo una funciona. Así no se puede trabajar”, apostilló.
Padre de cinco hijos, empresario y ahora alcalde, Bergen resumió su trayectoria en una idea que repite varias veces: el esfuerzo visible. “Yo no tenía nada. La gente ha visto cómo trabajé, cómo crecí. Cuando uno es honesto y transparente, la gente lo reconoce”, sostuvo en la conversación.
Su elección no solo marca un hito simbólico —el primer alcalde menonita en Bolivia— sino también un quiebre político en una región acostumbrada a otros liderazgos, vinculados con la ideología e instrucciones del partido.Y mientras atiende llamadas de periodistas que lo buscan por lo inédito de su perfil, él lo resume con una mezcla de sorpresa y convicción: “Sabíamos que íbamos a ganar… pero no así”.

