El país más barato de la región: Pese a la crisis, Bolivia gana atractivo externo


Según el Cost of Living Index (Índice de costo de vida) de febrero de Numbeo, Bolivia se ubica en el último lugar ranking sudamericano con un índice de 27,31 puntos y es el país más barato de la región.

Por Erika Ibáñez

Bolivia

Los nómadas digitales trabajan en países que son atractivos, seguros y más económicos. Bolivia puede ser una opción. Foto: RRSS



Fuente: La Razón

En un contexto marcado por la inflación y la incertidumbre económica, Bolivia aparece en los rankings internacionales como uno de los países más baratos de América del Sur. Según expertos, esa condición podría convertirse en una oportunidad estratégica para atraer inversión, turistas y nómadas digitales.

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Sin embargo, alertan también que ese resultado debe analizarse con pinzas, pues es una variable de muchas y puede no reflejar la realidad económica de Bolivia.

Según el Cost of Living Index (Índice de costo de vida) de febrero de la plataforma Numbeo, Bolivia se ubica en el último lugar ranking sudamericano con un índice de 27,31 puntos, por debajo de economías como Brasil, Colombia o Paraguay. Es decir, es el país más barato de la región.

Ese indicador toma en cuenta variables como precios de alimentos, transporte, servicios y alquileres. Sin embargo, refleja una realidad que contrasta con la percepción interna: mientras los bolivianos enfrentan un encarecimiento de productos—impulsado por la inflación y tensiones cambiarias—, en términos comparativos el país sigue siendo accesible frente a sus vecinos.

Para analistas, el bajo costo de vida puede convertirse en un imán para el turismo internacional, especialmente en segmentos de larga estadía como para los nómadas digitales, que buscan destinos con buena conectividad y gastos reducidos.

Ciudades como La Paz, Cochabamba o Santa Cruz de la Sierra pueden posicionarse como destinos atractivos para trabajadores remotos, emprendedores y pequeñas inversiones en servicios.

Nómadas digitales

En varios países de la región la llegada de nómadas digitales ha dinamizado sectores como el alquiler temporal, la gastronomía y los servicios tecnológicos. Bolivia, con costos relativamente bajos en vivienda y alimentación, podría replicar ese modelo si logra mejorar aspectos clave como conectividad digital, seguridad jurídica y promoción internacional.

Jerónimo Vaqueiro, presidente de la Asociación Boliviana de Agencias de Viajes y gerente general de Tropical.com, explicó a La Razón que el ranking de Numbeo ofrece un promedio del costo de vida en cada país. Él ve una gran oportunidad para atraer turistas y principalmente, a los denominados nómadas digitales.

¿Qué son los nómadas digitales? Vaqueiro explicó que se trata de personas que son contratadas en un país, pero puede trabajar online desde su casa u otro lugar del mundo.  Es decir, son personas que pueden laborar casi desde cualquier parte del mundo, ofreciendo su trabajo sin necesidad de estar en la misma ciudad de quien lo requiere.

País amigable

“Existen 60 millones de nómadas digitales que son personas que hacen por ejemplo desarrollo tecnológico, códigos, marketing, seguimiento a proyectos y que físicamente no tienen que estar en una oficina”, aclaró.

Asimismo, dijo que esas personas tienen generalmente un sueldo promedio entre $us 5.000 y $us 7.000 y buscan un lugar barato para vivir y ahorrar. “Además les gusta viajar, son personas entre 23 y 40 años”.  Esos trabajadores reciben sus sueldos de empresas de Europa o Estados Unidos.

En criterio de Vaqueiro, esa experiencia se puede aplicar en Bolivia, pero se requieren modificar algunas normativas.

“En Sudamérica, el único país que tiene un sistema de visados amigable para los nómadas digitales es Chile, pero (en el ranking de Numbeo) está desplazado. Estar en Bolivia durante 7 u 8 meses con un ingreso mensual entre $us 5.000 y $us 7.000, esta gente se quedaría más”, explicó.

Gastos

Esa estadía implica un nivel de gasto mensual en el país de alquiler de departamentos, alimentación, transporte, turismo y otros gastos.  Para Vaqueiro, ese nivel de gasto superaría por mucho al que dejan los turistas que llegan anualmente al país.

“Al año recibimos un millón de turistas que se quedan cinco días en promedio, pero si pudiéramos traer unos 60.000 nómadas digitales, que sería el 0,1% de los que hay en el mundo, y podemos hacer que se queden siete meses sería superior al gasto de todos los turistas que llegan a Bolivia”.

Al respecto, el analista económico y financiero, Mauricio Ríos García, dijo que atraer inversiones y nómadas digitales no depende solo del costo de vida, sino de la fortaleza institucional que ofrezca el país: el estado de derecho, el tamaño del gobierno, la eficiencia regulatoria y la apertura de mercado. “Así como del respeto por las instituciones, la previsibilidad para el inversor de largo plazo y la estabilidad. Solo después entra en juego el costo relativo de vida”, dijo a La Razón.

Los expertos coinciden en que el bajo costo de vida por sí solo no garantiza desarrollo. Para capitalizar esta ventaja, el país necesita políticas públicas que acompañen el proceso, faciliten la inversión y aseguren estabilidad económica.

Ríos remarcó que se necesitan reformas, por ejemplo, en el sector bancario y financiero y ante todo, que Bolivia alcance “cierto nivel de reputación institucional, que sea estable y previsible”.

Para el economista, decir que Bolivia es mejor que otros países porque es más barato, es “una peligrosa simplificación, porque todo depende de la herramienta con la que se mida esa calidad de vida. Por ejemplo, los servicios de salud son más caros en Chile, ¿pero los de Bolivia son mejores?”.

Infografía: Lizeth Machaca

Barreras para la inversión

“En economía y políticas públicas, la calidad de vida es un concepto multidimensional, y el costo de vida es solo una variable de muchas”, acotó el economista.

Según Ríos, la principal barrera que impide la inversión privada internacional es la propia Constitución. “Ese es el principal obstáculo para el respeto por los derechos de propiedad privada”.

Vaqueiro remarca en la gran oportunidad que puede tener Bolivia si atrae a los nómadas digitales, pero reconoce que actualmente el país no está en condiciones de acogerlos, principalmente porque no existe un sistema de visado para este tipo de visitas.

“Si usted viene a Bolivia, el primer visado que debe obtener es de objetivo determinado que obliga a la persona a quedarse en el país durante 90 días y no poder viajar. Luego de eso debe hacer un trámite de permanencia, luego otro de radicatoria y con todo eso tiene un impedimento de salir del país repetitivamente”, explicó.

Ese impedimento y cantidad de trámites contravienen a lo que busca un nómada digital.

Urgen cambios

Considera que se requiere una visa que permita entrar y salir del país sin restricciones y tener movimiento de divisas a través de cuentas bancarias. Y explicó que se necesita modificar normas bancarias para que puedan abrir cuentas siendo extranjeros, usar sus tarjetas de crédito en iguales condiciones que lo harían en el exterior y tener un “sentimiento amigable” hacia el nómada digital, como ocurre en otros países.

Para Ríos García, que Bolivia figure como el país más barato de la región tiene también sus riesgos, por ejemplo, que “permanezca descapitalizado”.

“Y, por tanto, sin capacidad de crear riqueza, lo cual significa, al mismo tiempo, perpetuar sus niveles de pobreza”, explicó.

El país se vuelve más competitivo hacia el exterior, pero convertir esa ventaja en crecimiento sostenible es el verdadero desafío.

¿Cómo se elabora el ranking?

El costo de vivir en un país u otro puede variar de forma drástica dependiendo de factores como el precio de los bienes, los servicios y la vivienda, pero también influye mucho el poder adquisitivo de sus ciudadanos.

El Índice de Costo de Vida Global es elaborado por Numbeo, que es una base de datos en línea basada en la colaboración colectiva sobre precios percibidos por el consumidor, de bienes raíces y métricas de calidad de vida.

Para establecer una comparación precisa, el índice de Numbeo toma como referencia la ciudad de Nueva York, a la que asigna un valor base de 100. Todos los países se sitúan por encima o por debajo de ese valor, lo que permite calibrar el precio relativo de bienes, servicios y vivienda.

Fuente: La Razón