EL MUNICIPIO QUE SÍ SABE CONTRATAR ARTISTAS… PERO NO PAGARLES
Estamos a las puertas de una nueva contienda electoral subnacional este 2026. Las calles de Santa Cruz de la Sierra volvieron a llenarse de sonrisas ensayadas, promesas coloridas y candidatos estrechando manos en busca del voto. La política, una vez más, se convirtió en una gran puesta en escena.
Pero hoy la realidad cruceña ha superado cualquier guion de ficción que los artistas podríamos imaginar.
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Escribo estas líneas con una doble responsabilidad que me atraviesa el pecho: como diputada nacional elegida por el pueblo para fiscalizar y defender los intereses de Santa Cruz, y como actriz, comediante y orgullosa miembro de la Asociación de Actores de Santa Cruz (ASADCRUZ). Conozco ambos escenarios: el de la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde se escriben las leyes, y el de las tablas, donde se hace patria con el arte. En ambos lugares hay un principio que debería ser innegociable: la dignidad del trabajo.
Sin embargo, hoy esa dignidad está siendo ignorada.
En mayo de 2025, artistas afiliados a ASADCRUZ participaron en la tradicional Larga Noche de Museos y en otros eventos organizados por el municipio. Con la disciplina y el talento que caracteriza al gremio, realizaron presentaciones de estatuas vivientes que dieron vida a los espacios culturales de la ciudad. Horas de inmovilidad absoluta, maquillaje pesado y tóxico, esfuerzo físico extremo y una entrega artística total para regalarle identidad, cultura y turismo a Santa Cruz.
Lo que vino después no fue el aplauso institucional que merecían.
Fue un Vía Crucis administrativo.
Han pasado ya ocho meses desde que la Secretaría Municipal de Cultura remitió la solicitud de pago a la Secretaría de Administración y Finanzas. Ocho meses en los que el trámite parece haberse congelado en los pasillos del edificio municipal de la avenida Busch y 4to anillo (o del edificio de la calle 24 de septiembre; como siempre cambian de discurso de donde se encuentra, es en alguno de los dos) Ocho meses en los que decenas de artistas cruceños siguen esperando el pago por un trabajo que ya realizaron.
Ocho meses de silencio.
Mientras tanto, el alcalde titular de la ciudad, Jhonny Fernández, se encuentra desde el 26 de febrero de 2026 cumpliendo detención preventiva en el penal de Centro de Rehabilitación Palmasola, en el marco de investigaciones judiciales por presuntos delitos de conducta antieconómica e incumplimiento de deberes.
La escena resume perfectamente el momento que vive la administración municipal. Como si fuera una puesta en escena del Teatro de lo Grotesco.
Una ciudad donde los artistas esperan meses para cobrar por su trabajo mientras la máxima autoridad municipal gobierna desde una celda. Una administración que se muestra eficiente en los spots publicitarios, pero que parece incapaz de cumplir con obligaciones básicas hacia quienes sostienen la vida cultural de la ciudad.
La pregunta es inevitable:¿con qué cara pedirán nuevamente el voto en 2026?
Porque lo que ocurre con ASADCRUZ no es un simple retraso burocrático. Cuando un trámite permanece paralizado durante ocho meses sin justificación técnica, deja de ser un procedimiento administrativo normal para convertirse en negligencia institucional.
Y la negligencia en la función pública tiene consecuencias.
Estamos entrando en un proceso electoral y, posteriormente, en una transición de gestión. Las nuevas autoridades revisarán cuentas, prioridades y deudas pendientes. Nadie querrá heredar un expediente dormido que puede derivar en observaciones, auditorías y responsabilidades administrativas.
Por eso este reclamo no es solamente gremial. Es un acto de fiscalización.
Como diputada nacional no puedo guardar silencio frente a una gestión que parece haber perdido el norte. El dinero para pagar servicios ya prestados debe estar garantizado dentro del presupuesto municipal. No hacerlo no solo vulnera derechos laborales elementales: también envía un mensaje devastador para la cultura.
Porque cuando un Estado no paga a sus artistas, no solo incumple una factura: empobrece su identidad.
Por ello exijo, de manera inmediata, que la Secretaría Municipal de Administración y Finanzas destrabe el pago correspondiente a julio de 2025 y cumpla con los artistas de ASADCRUZ.
Los artistas cruceños ya cumplieron con su parte.
Ahora le toca cumplir al municipio.
Y a vos, ciudadano cruceño, que pronto volverás a las urnas en las elecciones subnacionales de 2026, quiero decirte algo simple:
La cultura de un pueblo se mide por cómo trata a sus artistas.
No votemos por estatuas vivientes en la política que solo se mueven cuando hay elecciones. No votemos por administraciones que convierten la gestión pública en un espectáculo vacío.
Votemos por autoridades que respeten la dignidad del trabajo, ya sea en una oficina municipal o sobre un escenario bajo el sol.
Porque cuando una ciudad no respeta a sus artistas, el escenario queda vacío… y lo único que sigue en función es la mediocridad.
Por: Mónica Fernández Rivero – Diputada Nacional por Santa Cruz (PDC) y actriz afiliada a ASADCRUZ
