
El sector de la construcción en Santa Cruz atraviesa un momento de transición tras la alta volatilidad cambiaria y presiones inflacionarias de los dos últimos años. Aunque el mercado todavía opera con cautela, la relativa estabilización del tipo de cambio y la persistente demanda de vivienda, infraestructura y espacios comerciales abren un nuevo escenario para la inversión inmobiliaria. En este contexto, el sector busca adaptarse a una estructura de costos distinta, incorporar tecnologías más eficientes y recuperar la confianza de los inversionistas.
Energías & Negocios, de La Razón, conversó sobre este panorama con el gerente general de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), Javier Arze Justiniano. El ejecutivo analiza la situación actual del rubro, la evolución reciente de los costos de materiales y mano de obra. Aborda también el impacto de la menor volatilidad cambiaria en la planificación de proyectos. Sostiene que el “ladrillo” vuelve a consolidarse como un refugio de valor para los inversionistas. Advierte, sin embargo, que el éxito de los proyectos dependerá cada vez más de una planificación financiera rigurosa.
— ¿Cuál es la situación actual del sector de la construcción en Santa Cruz?
El sector de la construcción en Santa Cruz se encuentra en una fase de reacomodo y reactivación cautelosa. Después de atravesar un periodo de alta fricción financiera y distorsión de precios por el impacto de la variación del tipo de cambio y la inflación que se registraron entre 2024 y 2025, el mercado está asimilando el nuevo escenario macroeconómico.
Por el dinamismo de la economía y el constante crecimiento de la población, la región mantiene una demanda latente y sostenida por infraestructura y equipamiento urbano, vivienda, espacios comerciales e industriales, lo que otorga al sector una resiliencia sobresaliente ante el entorno.
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— Regresa la confianza.
A pesar de ser un año de cautela, existen oportunidades como la liberación de la demanda contenida; es decir, los inversionistas que buscan refugio y rentabilidad están volviendo a confiar en el «ladrillo» (bienes raíces) como el principal activo de resguardo.
La necesidad de optimizar costos operativos a largo plazo abre la puerta a la incorporación de nuevas tecnologías en la construcción, además de la implementación de proyectos sustentables y amigables con el medioambiente.
Entre los desafíos se destaca restaurar plenamente la confianza del inversor en el largo plazo, brindarle la certidumbre de que los proyectos se terminarán en tiempo y forma, con los costos previamente acordados.
Otro desafío es la adaptación del modelo de negocios a la nueva estructura de costos operativos, mejorar la eficiencia logística e implementar una ingeniería financiera que no asfixie la demanda con precios altos y que, además, genere una rentabilidad aceptable.
— ¿Cómo viene impactando en el sector constructor una mayor estabilidad con el tipo de cambio?
La incidencia principal es la restauración parcial del cálculo económico. En economía, los precios constituyen el sistema de información fundamental; cuando el tipo de cambio es altamente volátil, esa información se distorsiona, haciendo imposible proyectar la viabilidad de un proyecto a mediano o largo plazo.
Más que la publicación de los valores referenciales —que no son un ancla de tipo de cambio, sino una referencia—, la disminución de la volatilidad del tipo de cambio ha provocado que los constructores, a diferencia de 2024 y gran parte de 2025, tengan mayor certidumbre en los presupuestos. Asimismo, facilita la importación de insumos, maquinarias, equipos y tecnologías con precios más previsibles, pudiendo planificarse los inventarios a mediano plazo.
Finalmente, de persistir la estabilidad acompañada de una recuperación de la confianza en la economía del país, y se empiece a transar al tipo de cambio paralelo o en dólares directamente, se podrá reactivar nuevamente el ciclo de financiamiento natural del desarrollo inmobiliario.
— ¿Cómo han evolucionado los costos de la construcción los últimos meses y qué se puede prever en adelante?
La estructura de costos ha experimentado una transformación asimétrica. En los meses anteriores, insumos como el acero, acabados específicos, maquinaria y componentes químicos o eléctricos sufrieron un encarecimiento notable, resultado de las fricciones de importación y el tipo de cambio paralelo. Con la reciente estabilización, los precios de estos bienes tienden a corregirse levemente a la baja al eliminarse el componente de pánico, aunque no retornarán a los niveles previos a la crisis debido a la inflación global y la consolidación de nuevos costos logísticos.
La mano de obra, en cambio, ha mostrado una tendencia al alza gradual pero irreversible. La presión inflacionaria sobre la canasta básica se traduce invariablemente en demandas de ajuste salarial de los trabajadores, además de los incrementos establecidos por el gobierno, que para 2026 ha llegado al índice histórico del 20%.
Para el corto plazo, si continúa la estabilidad del tipo de cambio y la inflación no supera la tasa del año 2025 (menos del 20%), se prevé una estabilización en la curva ascendente de costos.
El éxito no dependerá de esperar una caída en los precios de los insumos, sino de una ingeniería de costos estricta: optimizar el uso de materiales, reducir los tiempos de obra mediante métodos constructivos más modernos y asegurar compras anticipadas de materiales clave.
— Algunas personas optaron por no construir durante la volatilidad del tipo de cambio en 2024 y 2025. ¿Cómo viene cambiando esto, o no, y qué recomendaciones debe tener en cuenta una persona que decide construir en 2026?
El comportamiento está cambiando de una postura de «esperar y ver» (parálisis por incertidumbre) a una de acción calculada. Las personas y empresas han asimilado que la volatilidad extrema parece haber quedado atrás, pero también entienden que la inflación es una realidad constante, por lo que dejar el capital inmovilizado genera pérdidas reales. El sector inmobiliario vuelve a percibirse como un protector del patrimonio.
A continuación, algunas recomendaciones para una persona que decida construir:
Primero, se debe estructurar el financiamiento de la obra de manera integral y desde el día uno. Hoy por hoy, el tiempo es fundamental, puesto que la variación del tipo de cambio, por más leve que sea, y las presiones inflacionarias dentro del país pueden provocar que una obra incremente su costo de manera significativa.
Segundo, conviene trabajar con empresas constructoras formales y establecer contratos que definan claramente los mecanismos de ajuste de precios ante eventualidades, evitando tanto la asfixia del contratista como sorpresas para el inversor.
El éxito del proyecto en 2026 ya no solo depende del diseño arquitectónico, sino de la estructuración financiera y el flujo de caja.