En medio de la incertidumbre sobre la participación del equipo en el Mundial que se disputará en Norteamérica, la medida deja al plantel sin el delantero Sardar Azmoun
Fuente: infobae.com
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La expulsión de Sardar Azmoun de la selección de Irán ha desatado una nueva polémica a menos de tres meses de la Copa del Mundo, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá. El delantero quedó apartado del equipo nacional tras publicar en redes sociales una foto de su reunión con Mohammed bin Rashid Al Maktoum, líder de Dubái, un gesto interpretado por las autoridades como deslealtad en un contexto de fuerte tensión política.
Sardar Azmoun fue separado de la selección porque difundió una imagen reuniéndose con el gobernante de Dubái, lo que el régimen iraní consideró inaceptable ante la situación diplomática con Emiratos Árabes Unidos. Esta medida ocurre mientras existen dudas sobre la participación de Irán en el torneo y la presión sobre los deportistas por la relación conflictiva entre ambos países.
Según informaciones locales, la sanción a Azmoun impactó profundamente en la afición y entre los seguidores del fútbol iraní. El jugador, de 31 años, acumuló 57 goles en 91 partidos internacionales desde su debut en 2014, y era uno de los principales referentes del equipo tras participar en los Mundiales de 2018 y 2022 y militar en clubes de Alemania, Italia y Rusia.
Motivos políticos tras la expulsión de Azmoun
Azmoun desarrolla su carrera en el Shabab Al-Ahli, club de Emiratos Árabes Unidos, país con el que Irán mantiene una relación tensa. Según se comunicó, publicó en Instagram la fotografía de su encuentro con el líder de Dubái, Mohammed bin Rashid Al Maktoum. Poco después, retiró la imagen, pero la reacción de las autoridades iraníes fue inmediata, considerando la acción como una afrenta.
El incidente se da en medio de un contexto agravado: Irán ha lanzado ataques con drones y cohetes hacia Emiratos Árabes Unidos tras bombardeos ejecutados por Estados Unidos e Israel, en los que murió el ayatollah Ali Khamenei, máxima autoridad del país. Medios iraníes señalaron que el gesto de Azmoun constituía un “acto de deslealtad”, descripción usada por el comentarista deportivo Mohammad Misaghi en la televisión estatal.

Los jugadores de la selección de Irán posan para una foto previo a un partido contra Corea del Norte por las eliminatorias del Mundial, el 10 de junio de 2025, en Teherán (AP Foto/Vahid Salemi)
Además, un reporte extraoficial mencionó órdenes de confiscar los bienes de varios futbolistas iraníes con vínculos en Emiratos Árabes Unidos, incluida la figura de Azmoun y jugadores como Mehdi Ghayedi y Soroush Rafiei.
No existe hasta el momento pronunciamiento oficial de la Federación de Fútbol de Irán respecto a la expulsión. Las decisiones recientes contra deportistas considerados desleales incluyen al equipo femenino, cuyos miembros afrontaron represalias y solicitudes de asilo tras no cantar el himno nacional, hechos que exponen la presión sobre los atletas iraníes frente a conflictos políticos.
Impacto en la selección de Irán previa a la Copa del Mundo
La ausencia de Azmoun representa un duro golpe deportivo para la selección de Irán. El delantero era el máximo goleador y una de las principales figuras, siendo fundamental en la ofensiva de cara al Mundial. En particular, sus 57 goles en 91 partidos lo sitúan entre los futbolistas más destacados del país en la época reciente.
Junto a la incertidumbre sobre la presencia iraní en la Copa del Mundo, la escuadra afronta ahora una reestructuración obligada sin su referente. El equipo nacional planea disputar partidos amistosos en Antalya, Turquía, frente a Nigeria el 27 de marzo y Costa Rica el 31 de marzo para preparar el torneo, cuyo inicio está previsto para el 11 de junio.
El caso de Azmoun no es inédito. El deporte en Irán, especialmente el fútbol, se ha visto repetidas veces condicionado por la política y la situación internacional. Los antecedentes de sanciones a deportistas reflejan la complicada relación entre el poder y el ámbito deportivo en el país.
La eliminación de la polémica imagen no evitó críticas ni debates sobre el futuro del jugador. La decisión de expulsarlo ha intensificado el escrutinio sobre los futbolistas iraníes, subrayando el peso que la escena política ejerce en sus carreras y la sensibilidad de sus acciones en escenarios de tensión regional.