La Cumbre de Miami


Guido Añez Moscoso

 



Estuve acompañando la Cumbre de varios Presidentes de América Latina con el Presidente de los EE. UU., durante el último fin de semana, asistí a dos eventos por invitación que eran abiertos, y como son eventos donde está la cúpula política de los países asistentes y principalmente de los EE. UU., podés conversar y palpar el sentimiento que impera en los círculos de poder.

Mucha admiración y respeto hacia el pueblo boliviano y hacia el presidente Rodrigo Paz.

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La admiración al pueblo boliviano porque logro derrotar el autoritarismo del MAS de manera pacífica, sin derramamiento de sangre, con un proceso de transición tranquilo, aunque no exento de trampas y sabotajes que no dejan asentarse del todo al gobierno de Rodrigo, pero en general normal, distinto al de Venezuela que le costó al pueblo americano muchos recursos en movimiento de tropas, arriesgando vidas de soldados americanos y que esa transición durara algún tiempo más, hasta retornar a la democracia plena con respeto a los resultados electorales y en elecciones libres y seguramente diferente al proceso de transición que se dará en Cuba, donde la dictadura que es la más antigua del mundo, ha perfeccionado un sistema de represión inmisericorde y lo han exportado a otros países del continente y donde la corrupción de las cúpulas militares y partidarias son muy grandes.

Noté también preocupación de muchos actores políticos americanos por la actitud de los líderes de derecha en Bolivia, que, textualmente me dijeron, no han asimilado su derrota, se creían predestinados a ser presidentes, quieren desestabilizar la democracia en Bolivia para optar por una última oportunidad, sin tener visión de país, ni visión de Estado, priorizando su obsesión de pretender llegar a la Presidencia sin haber ganado ninguna elección de las varias que se presentaron.

Mi respuesta ante esa preocupación se la manifestaba abiertamente que en mi criterio el último líder boliviano de la derecha con visión de estado, lealtad política y palabra firme fue el Gral. Hugo Banzer Suárez, que fue un hombre que cuando empeñaba su palabra la cumplía.

Acompañé al Presidente a un desayuno en Florida Internacional University (FIU) donde entre el público estaba el mundo académico de la Florida, empresarios que miran con simpatía lo que pasa en Bolivia y tienen ganas de invertir en el país, expresidentes democráticos de otros países y un público selecto.

Lo escuché a Rodrigo y me sentí orgulloso de su presentación, lo noté sereno, tranquilo, con conocimiento profundo de los temas y de la ruta que debe transitar Bolivia para dejar atrás los 20 años de obscurantismo y aislamiento internacional al que nos condujo el MAS, hablo de su estrategia para llegar al poder, de su inserción en los sectores populares, de su recorrido por todo el país para palpar el sentimiento de esa Bolivia profunda a la que nadie había llegado como candidato en los últimos 20 años, de sus diálogos en los pueblos con la gente planteándoles el retomar las relaciones con EE. UU., el fortalecer el capitalismo, el desmantelar el estado tranca que había creado el MAS, el acabar con la corrupción y el liberar las fuerzas de mercado para crear un país de pequeños, medianos y grandes propietarios, donde la prioridad sea generar riquezas desde lo privado para lograr mejores condiciones de vida para todos.

Habló de las leyes que se vienen, Ley de Inversiones, Ley de Hidrocarburos, Ley de Evaporíticos, Ley de Seguridad jurídica a la inversión extranjera, Ley del Litio, Ley del 50/50  como una forma de profundizar la autonomía de los departamentos como un paso previo a construir una Bolivia Federal y otras leyes más, me alegró mucho saber que quiere hacer un gobierno de cambios profundos que transforme la vida de los bolivianos, que nos dé otra perspectiva como nación que nos permita en pleno siglo 21 insertarnos en la economía global para evitar que volvamos a caer nuevamente en el aislamiento y en las relaciones con países que priorizando lo ideológico, ponen a nuestra patria en el lado equivocado del mundo.

El país tiene que entender, cuidar y valorar el presidente que tenemos.

En lo humano me volví a reencontrar con mis compañeros de lucha de toda una vida, con Marcelo Salinas actual ministro de Defensa con quien me une una profunda amistad, con Gilda Céspedes esa mujer leal con Jaime Paz Zamora a quien acompañó solidariamente durante muchos años y ahora es la Jefe de Gabinete de Rodrigo en el Palacio y que junto a Jaime vinieron a quedarse en mi casa en Miami y compartir con mi familia. Me reencontré con Jaimiño Paz. Martín Paz, Rodrigo Paz, Bibi Urquidi, y sus hijos, fue un reencuentro emotivo, humano, de compañeros, de amigos, de hermanos de lucha y de ideales de compromiso por construir un país libre, justo, democrático y abierto al mundo.

Confieso que en ningún momento sentí que me estaba reencontrando con el Presidente de mi país, no había esa barrera que a veces crean los cargos, nos abrazamos y charlamos con el amigo y compañero de siempre

Con todos ellos el deseo profundo y sincero fue que el próximo abrazo no los daremos en nuestra querida patria.