La universidad pública de La Paz tiene tesoros conservados en tres sótanos


Bajo los jardines y el cemento de la UMSA, tres sótanos custodian la memoria de esta parte del mundo: desde manuscritos de 1661 y libros “príncipe”, hasta la biblioteca personal de Franz Tamayo.

 



Fuente: lostiempos.com

Pocos transeúntes que circulan sobre el atrio de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), en La Paz, imaginan que, bajo sus pies, se extienden tres niveles de sótanos que resguardan la colección bibliográfica más importante de Bolivia. No es sólo una biblioteca; es un “archivo de mucha variedad” que supera a otros repositorios nacionales por la diversidad de manuscritos, folletería y mapas únicos.

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La directora de la Biblioteca Central de la UMSA, Marilyn Sánchez, con 34 años de labor en la institución, abre las puertas de este “tesoro” que hoy es una biblioteca híbrida: un puente entre el papel centenario y la era digital. En la sección de “Libros raros”, el tiempo parece detenerse. Allí descansan los “libros príncipe”, obras editadas una única vez que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo.

Entre los tesoros más preciados, se destaca un folleto de 1661, el más antiguo del catálogo, impreso en un papel especial fabricado con hilos de plantas y animales que actualemente es imposible de hallar. La biblioteca también custodia la Memoria del Mundo declarada por la Unesco: seis volúmenes manuscritos sobre la lengua chiquitana, escritos en 1600 por el jesuita Ignacio Chomé.  “Son joyas que solamente encontramos aquí; el mundo entero no las tiene”, afirma Sánchez mientras señala los empastados en bitela y pergamino de oveja que guardan celosamente en cajas fuertes.   El rincón de Franz Tamayo Al fondo de la sala de lectura, en la primera mezzanine, se encuentra la biblioteca personal de Franz Tamayo. Son 2.500 libros que el intelectual boliviano leyó en diversos idiomas.  Lo más valioso, sin embargo, son las anotaciones de puño y letra que Tamayo dejó en los márgenes, escritas siempre en el mismo idioma del texto original, lo que revelasu vasta capacidad políglota. El archivo no se limita a libros. En la Mapoteca se conserva el mapa topográfico de La Paz, una pieza única que podría resolver conflictos limítrofes actuales. Además, hay manuscritos curiosos, como el juicio criminal de 1600 contra una vecina de La Paz acusada de hechicería en la famosa Calle de las Brujas, hoy calle Linares.

Más datos 

También resguardan la historia política en la hemeroteca más completa de Bolivia, con ejemplares de El Chuquisaqueño de 1825 y la “Capitulación de Tumusla”, un manuscrito clave para entender la fundación de la República de Bolivia. Pese a sus 195 años de historia (fundada junto a la universidad en 1830), la biblioteca se adapta. Hoy, el 100 por ciento de las tesis defendidas desde 2000 están digitalizadas y disponibles en formato “Open Access”.

Aunque la pandemia  en 2020 redujo considerablemente el flujo de visitantes de 800 a 500 diarios a la colección de libros de Bolivia, los investigadores de todo el mundo llegan a este búnker cultural paceño, atraídos por documentos que, si se pierden, “no hay dinero que los pueda reemplazar”.