Constructores y transportistas advierten fallas estructurales, mantenimiento insuficiente y proyectos inconclusos en obras clave de la red vial. La Procuraduría analiza posibles irregularidades en El Sillar
Por Ernesto Estremadoiro Flores

Fuente: El Deber
Las lluvias caen con fuerza sobre las vías que conectan al país, pero estas precipitaciones no solo traen agua del cielo: también ponen al descubierto las deficiencias de la infraestructura caminera. Cada aguacero deteriora capas asfálticas y estructuras que, en teoría, deberían resistir los embates de la naturaleza. En total, más de $us 800 millones en obras viales están hoy bajo cuestionamiento.
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Estas carreteras fueron anunciadas por el Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), como obras estratégicas para la integración del país, pero enfrentan un deterioro prematuro, paralizaciones o tramos inconclusos.
Tramos cuestionados
Solo la doble vía El Sillar, en la ruta Cochabamba–Santa Cruz, demandó alrededor de $us 426 millones; a ello se suman proyectos vinculados al mismo corredor vial, como Ivirgarzama–Puente Mariposas, con cerca de $us 33 millones, y obras complementarias como Sacaba–Chiñata y la rehabilitación Sacaba–Colomi, que superan los $us 30 millones.
También se añaden inversiones como la doble vía La Paz–Oruro cuyo costo bordea los $us 269 millones, y proyectos en el norte paceño como Escoma–Charazani, que superan los $us 40 millones
En este contexto, el presidente de la Cámara Departamental de la Construcción de La Paz, Jaime Llano, advirtió que varios proyectos viales adjudicados por montos millonarios presentan deterioro prematuro o quedaron inconclusos tras la rescisión de contratos con empresas extranjeras. Señala casos como El Sillar, Santa Bárbara– Quiquibey o Guarina–Tiquina, y cuestiona las condiciones de licitación que dejan fuera a empresas bolivianas.
Aseguró que varios proyectos viales presentan problemas estructurales, fallas de ejecución o quedaron abandonados tras la salida de empresas extranjeras contratadas.
El dirigente explicó que, al tratarse de proyectos bajo modalidad “llave en mano”, la empresa constructora es responsable tanto del diseño como de la ejecución de la obra. En ese sentido, sostiene que las compañías adjudicatarias deben asumir la reparación de cualquier falla. “El proyecto debía entregarse con diseño y construcción, por lo tanto, existe una responsabilidad clara de subsanar los problemas que se presenten”, afirmó.
En el caso específico de El tramo de El Sillar —de aproximadamente 29 kilómetros- ilustra la magnitud de los recursos comprometidos. Llano reconoce que la complejidad geográfica puede justificar costos elevados, pero advierte que una inversión de esa magnitud debería traducirse en carreteras plenamente funcionales.
Excluyen a empresas
Desde el sector constructor también cuestionan las condiciones de licitación de las obras públicas. Según Llano, muchos procesos establecen requisitos técnicos y financieros que las empresas nacionales no pueden cumplir, lo que termina favoreciendo la adjudicación a firmas extranjeras.
Un ejemplo es la exigencia de experiencia previa en grandes volúmenes de pavimento rígido que, según el dirigente, ni siquiera se han ejecutado en Bolivia.
A esto se suman las dificultades para acceder a garantías financieras. Llano afirma que, debido a retrasos en pagos estatales y rescisión de contratos en el pasado, el sector constructor nacional enfrenta mayores restricciones por parte de bancos y aseguradoras.
“Las empresas extranjeras consiguen garantías en sus países con mayor facilidad. Aquí, en cambio, muchas veces se exige hipotecar bienes uno a uno para acceder a esas garantías”, sostuvo.
Quejas del transporte
Gustavo Rivadeneira, presidente de la Cámara de Transporte Pesado de la ciudad de El Alto, coincide que una de las mayores preocupaciones del sector es el estado del tramo conocido como El Sillar, en la carretera que conecta Santa Cruz con Cochabamba.
Según el dirigente, esta zona tiene un componente geográfico complejo que se arrastra desde hace décadas, pero cuestiona que las obras ejecutadas en los últimos años no hayan logrado ofrecer una solución duradera pese a la magnitud de la inversión.
“Se hizo una inversión millonaria con la contratación de una empresa china y se aseguró que esta obra iba a resolver definitivamente el problema. Sin embargo, a los pocos meses de las lluvias ya se registraron destrozos”, dijo.
El deterioro de las carreteras no se limita al tramo de El Sillar. Rivadeneira identifica otros puntos críticos dentro de la red vial fundamental que requieren intervención urgente.
Uno de ellos es la doble vía La Paz–Oruro, donde dijo que ya comienzan a evidenciarse deformaciones en la superficie. “Necesita mantenimiento para evitar el huellaje que se está formando en algunos carriles. Además, la señalización es deficiente y eso incrementa los riesgos para los conductores”, explicó.
Otro tramo que genera preocupación es la carretera entre La Paz y Desaguadero, una de las principales rutas de conexión con Perú. Aunque se realizan trabajos de mantenimiento, considera que la vía ya no responde al volumen actual de tráfico.
El transporte pesado también observa con preocupación el avance de algunos proyectos en el norte del departamento de La Paz. Uno de los casos mencionados por Rivadeneira es la carretera Escoma–Apolo, cuya conclusión se había prometido en un plazo de dos a tres años.
Las rutas que atraviesan la región de los Yungas también presentan dificultades recurrentes, en especial durante la temporada de lluvias. Los deslizamientos de cerros y el lodo suelen interrumpir la transitabilidad, afectando tanto al transporte de carga como a las comunidades locales.
En tanto, la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) informó que la mayor parte de las rutas de la Red Vial Fundamental se encuentran transitables, aunque en varios tramos se recomienda circular con precaución debido a lluvias, deslizamientos y trabajos de mantenimiento.
En Santa Cruz, se pidió extremar cuidados en la ruta La Angostura-Bermejo por riesgo de caída de rocas y mazamorras, mientras que en la vía Santa Cruz-Abapó, sector Tarumá, se realizan labores de limpieza de la plataforma. El tramo Cuatro Cañadas-San Miguel de Velasco permanece cerrado por inundaciones y el aumento del caudal sobre el puente San Miguelito.
En Tarija, Pando y Beni, la transitabilidad es mayormente normal, aunque continúan trabajos de mantenimiento y bacheo en distintos sectores.
Por otra parte, el procurador general del Estado, Hugo León La Faye, recomendó a la ABC presentar una denuncia ante el Ministerio Público por presuntas irregularidades en la construcción de la doble vía El Sillar, parte de la carretera Cochabamba–Santa Cruz. Según el reporte, el proyecto —que demandó más de $us 400 millones— habría sufrido modificaciones en su diseño original que derivaron en problemas estructurales, pese a que la obra aún no cuenta con recepción definitiva. La Procuraduría anunció que acompañará las investigaciones para determinar responsabilidades por este hecho.
Fuente: El Deber