La lucha de la joven española Noelia Castillo ha reavivado el debate sobre la eutanasia, una práctica legal en muy pocos países del mundo.

Fuente: Globo G1
El caso de la joven española Noelia Castillo Ramos, que tras dos años de batalla legal logró someterse a la eutanasia este jueves (26 de marzo), ha conmovido a la sociedad.
La eutanasia es un procedimiento médico que consiste en provocar intencionadamente la muerte de un paciente, a petición suya, con el objetivo de poner fin a un sufrimiento considerado insoportable, generalmente causado por una enfermedad grave e incurable.
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Tras solicitar el procedimiento en abril de 2024, Noelia, de 25 años, recibió la aprobación unánime de la Comisión Catalana de Garantía y Evaluación, organismo independiente encargado de revisar estos casos en la región. La eutanasia fue aprobada en julio de 2024.
Sin embargo, su padre, Gerónimo Castillo, presentó un recurso para detener el procedimiento pocos días antes de que estuviera previsto que tuviera lugar en agosto de 2024.
Comprenda el caso de la mujer española de 25 años que obtuvo autorización para la eutanasia.
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Durante todo el proceso, Gerónimo contó con el asesoramiento del grupo ultracatólico Abogados Cristianos y alegó que su hija sufría problemas de salud mental y que, por lo tanto, no estaba en condiciones de tomar una decisión libremente.
Noelia tuvo que recurrir a los tribunales en varias ocasiones. El caso pasó por hasta cinco instancias judiciales, y en todas ellas, las decisiones fueron favorables a la joven.
La apelación final se presentó ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que puso fin a la disputa legal al dictaminar que la eutanasia podía practicarse.
Este caso se considera emblemático porque es el primero que llega a los tribunales tras la aprobación de la ley de eutanasia en España en 2021.
El primer país con tradición católica.
España aprobó la ley de eutanasia en marzo de 2021 , tras una votación en el Parlamento con 202 votos a favor, 141 en contra y dos abstenciones.
El país se ha sumado a la lista de naciones que reconocen el derecho de los pacientes a una «muerte digna» y se ha convertido en el primero con tradición católica en aprobar una legislación que garantiza a los pacientes terminales el acceso tanto a la eutanasia como al suicidio asistido, en el que el paciente recibe la medicación para poner fin a su propia vida.
Al igual que en muchos otros países donde la práctica ya había sido aprobada, la ley española exige que la persona padezca una enfermedad grave e incurable o una afección «grave, crónica e incapacitante» que le cause «un sufrimiento intolerable».
En el caso de Noelia, el comité de expertos declaró que la joven cumplía los requisitos, ya que presentaba «una condición clínica irreversible».
Según el comité, integrado por médicos y abogados, esto provocó «una grave dependencia, dolor y sufrimiento crónicos e incapacitantes», que afectaron a su autonomía y a sus actividades diarias.
Además de España, existen otros nueve países donde la eutanasia activa es legal.
La eutanasia activa consiste en que un médico administre medicamentos que acortarán la vida del paciente. La eutanasia pasiva, por otro lado, implica retirar o suspender los tratamientos de soporte vital.
A continuación se indican cuáles son esos países.
- Países Bajos
Fue el primer país del mundo en aprobar la eutanasia activa, en abril de 2002, tras una serie de decisiones judiciales previas que allanaron el camino para la legislación.
En 1973, un médico fue condenado por facilitar la muerte de su madre tras repetidas peticiones de eutanasia.
El caso generó una gran indignación pública y, aunque la condena fue confirmada, la decisión del tribunal estableció criterios según los cuales un médico no estaría obligado a mantener con vida a un paciente contra su voluntad.
- Bélgica
Poco más de un mes después de su aprobación en los Países Bajos, Bélgica también legalizó la eutanasia y el suicidio asistido.
Años más tarde, el país se convirtió en el primero del mundo en aprobar la eutanasia para niños menores de 12 años en casos de enfermedades terminales.
- Luxemburgo
El Parlamento de Luxemburgo aprobó la legalización de la eutanasia en marzo de 2009.
Los pacientes con enfermedades terminales pueden solicitar el procedimiento tras obtener la aprobación de dos médicos y un panel de expertos.
- Canadá
En Canadá, la eutanasia se denomina «asistencia médica para morir» y fue legalizada junto con el suicidio asistido en junio de 2016.
El país establece criterios estrictos, que incluyen solicitar el procedimiento con al menos 10 días de antelación, la presencia de dos testigos independientes y la aprobación de dos médicos que deben confirmar que el paciente es incurable y se encuentra en una fase avanzada de sufrimiento.
- Nueva Zelanda
El país fue el primero del mundo en someter la cuestión de la eutanasia a referéndum, junto con las votaciones en las elecciones generales de finales de 2020.
La mayoría de los votantes apoyó la medida, lo que allanó el camino para que la ley entrara en vigor el 6 de noviembre de 2021, doce meses después del recuento final de votos.
Para solicitar la eutanasia, debe tener al menos 18 años y contar con la aprobación de dos médicos.
- Portugal
Desde 2023, los ciudadanos portugueses tienen el derecho legal de solicitar la eutanasia.
Sin embargo, la falta de regulaciones específicas para su aplicación significa que la ley tiene poca utilidad práctica.
Además, a petición de varios diputados conservadores y del Defensor del Pueblo (una especie de defensor del pueblo), el Tribunal Constitucional del país revisó el texto y vetó varios puntos en 2025.
- Colombia
En Colombia, la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero no se convirtió en ley hasta 2015, lo que convierte al país en el primero de América Latina en permitirla.
Desde entonces, se han realizado 157 intervenciones.
En julio de 2021, el Tribunal Constitucional del país amplió el derecho a una muerte digna para las personas que sufren «sufrimiento físico o psicológico intenso» como consecuencia de una lesión o enfermedad incurable.
Desde la promulgación de la ley de eutanasia en Colombia, el Ministerio de Salud ha establecido directrices para regular el derecho a una muerte digna.
Estas directrices estipulan que el paciente debe padecer una enfermedad terminal, considerar que la vida ha dejado de ser digna debido a la enfermedad y expresar su consentimiento de manera «clara, informada, completa y precisa».
Además, la asistencia para morir debe ser proporcionada por «un profesional médico», con la autorización de un «comité científico interdisciplinario».
Sin embargo, Colombia también contempla lo que se denomina libertad de conciencia, que permite a los médicos negarse a realizar el procedimiento si va en contra de sus creencias personales.
Según el Laboratorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en el país «aún existen barreras dentro del sistema de salud que impiden el pleno ejercicio de este derecho».
«Entre estos desafíos se encuentran la falta de conocimiento sobre los derechos y responsabilidades por parte de los ciudadanos y las entidades dentro del sistema de salud, así como la burocracia y la ineficiencia en los procedimientos para recibir solicitudes y convocar al comité científico interdisciplinario», afirma la organización.
- Uruguay
En octubre de 2025, Uruguay se unió a la lista de países donde se permite la eutanasia.
Tras un proceso legislativo que duró cinco años, 20 de los 31 parlamentarios presentes votaron a favor del proyecto de ley sobre la «Ley de Muerte Digna».
Según la consultora Cifra, el 62% de los uruguayos estaba a favor de la ley, aunque esta se enfrentó a la oposición de grupos católicos y algunos sectores conservadores de la sociedad.
El texto aprobado permite a los adultos en pleno uso de sus facultades mentales, que se encuentren en la fase terminal de una enfermedad incurable e irreversible, o que sufran dolores insoportables, optar por la eutanasia, que deberá ser practicada por un profesional sanitario.
- Ecuador
En el país andino, cobró gran relevancia el caso de Paola Roldán, una paciente con esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
En 2020, Roldán lanzó una campaña de sensibilización en defensa de las personas que padecen esta rara enfermedad, que afecta a dos de cada 100.000 personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
Finalmente, presentó una demanda ante la Corte Constitucional de Ecuador para solicitar que se declarara inconstitucional el artículo 144 del Código Penal Orgánico Integral, ya que prevé penas de prisión de 10 a 13 años por homicidio simple, incluidos los actos de eutanasia.
Tras una larga batalla legal y varios meses de deliberación, en febrero de 2024 el Tribunal Constitucional falló a favor de la solicitud.
Paola Roldán falleció cuatro días después.
Con esto, Ecuador despenalizó la eutanasia en circunstancias extremas.
En marzo de este año, la Asamblea Nacional de Ecuador inició el primer debate sobre el proyecto de Ley Orgánica sobre la Eutanasia, con el objetivo de regular el acceso a una muerte digna en el país.
La situación en otros países latinoamericanos, incluido Brasil.
En Perú, aunque las leyes prohíben la eutanasia, un fallo judicial de 2021 fue a favor de Ana Estrada, una mujer con polimiositis —una enfermedad rara y degenerativa— que reclamaba el derecho a una muerte digna.
Este caso, sin embargo, se considera una excepción .
En México, la eutanasia no es legal y varios proyectos de ley para autorizarla han fracasado en el Congreso. Sin embargo, en la Ciudad de México y en estados como Aguascalientes, Jalisco, Michoacán y Yucatán, entre otros, se permite que los pacientes terminales rechacen los cuidados paliativos, lo que algunos denominan «eutanasia pasiva».
La situación es similar en Argentina, donde el Senado aprobó en 2012 una ley que autoriza el rechazo de tratamientos que prolongan artificialmente la vida de pacientes con enfermedades terminales o irreversibles.
En Brasil, cualquier forma de eutanasia está prohibida . Ayudar a una persona a morir, incluso contra su voluntad, es un delito castigado con prisión .
Desde 2006, mediante resolución del Consejo Federal de Medicina, está permitida una práctica denominada ortotanasia . Es decir, los médicos pueden interrumpir el tratamiento de un paciente terminal si así lo desean .
En Chile, también desde 2012, los pacientes terminales pueden rechazar tratamientos adicionales.
En diciembre de 2020, la Cámara de Diputados del país aprobó el proyecto de ley de Muerte Digna y Cuidados Paliativos, que busca, bajo ciertas condiciones, permitir que una persona solicite asistencia médica para morir.
En Cuba, a finales de 2023, la Asamblea Nacional aprobó la muerte digna como parte de la legislación que actualiza el marco legal del país para su sistema de salud universal y gratuito.
«Se reconoce el derecho de las personas a acceder a una muerte digna, mediante el ejercicio de decisiones al final de la vida, que pueden incluir la limitación de tratamientos, cuidados continuos o paliativos y procedimientos válidos que conduzcan a la muerte», rezaba la versión final del proyecto de ley.
El doctor Alberto Roque, del Instituto de Oncología y Radiobiología de La Habana, declaró a Reuters que la medida establece el «marco jurídico para la futura regulación de la eutanasia en cualquiera de sus formas, ya sea eutanasia activa o suicidio asistido».