La inversión en minería bordeará los 500.000 millones de dólares en los próximos años. El país tiene potencial, pero la inseguridad jurídica frenó la llegada de capital extranjero.

Fuente: El Diario
Un informe del Banco Mundial (BM) señala que la transformación de metales y los minerales generarán empleos y prosperidad económica, en especial los críticos deben recibir mayor atención, por su alto valor en el mercado internacional. Bolivia empezó, a través de talleres, a elaborar una nueva política minera para atraer inversión, junto a la entidad internacional.
Los minerales críticos como el cobre, el litio, el cobalto y el níquel permiten que encendamos los teléfonos en nuestras manos, las computadoras portátiles en nuestros escritorios, los paneles solares en los techos de nuestras casas y los vehículos eléctricos en las calles de las ciudades donde vivimos. Cuando se extraen, regulan y administran bien, ayudan a crear empleos, fortalecer las instituciones y generar un crecimiento amplio y a largo plazo en los países ricos en recursos, indica la entidad internacional.
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La oportunidad
La urbanización, la agricultura, la digitalización y la creciente necesidad de energía podrían duplicar la demanda de minerales críticos para 2040. En muchos países, satisfacer esta demanda representa una gran oportunidad para generar empleos y crecimiento, asegura el Banco.
La semana pasada, el ministro de Minería y Metalurgia, Marco A. Calderón de la Barca Quintanilla, informó que el Gobierno nacional puso en marcha una reforma integral del sector minero, orientada a destrabar inversiones, modernizar el marco normativo y mejorar la competitividad del país, con el acompañamiento técnico del Banco Mundial.
La Fundación Milenio, el año pasado, presentó un documento para aprovechar la explotación de minerales a través de cambios en la normativa, y destacó el potencial que tiene Bolivia para atraer inversiones superiores a los 5.000 millones de dólares.
En esa oportunidad, el director de la Fundación Milenio, Henry Oporto, explicó que, de 38 metales, catalogados como “minerales críticos”, por su relevancia estratégica y su escasez en el mundo, Bolivia posee 31 de ellos, entre metales básicos y otros que la industria utiliza para producir bienes y servicios tecnológicos.
Sin embargo, en los últimos meses el número de minerales críticos subió a más de 60, Bolivia posee la mitad de ellos.
El Director de la Fundación Milenio mencionó el Precámbrico Boliviano, una franja geológica situada en el extremo Este del país, que cuenta con una variedad de depósitos de oro, cobre, níquel paladio, osmio iridio, metales del grupo del platino, uranio, torio, niobio, tierras raras, fosfatos y muchos otros.
Más que recursos
En numerosos países en desarrollo, los metales y los minerales son algo más que simples recursos. Los minerales representan del 1% al 2,5% del empleo formal, el 12,5% del empleo indirecto adicional en las cadenas de suministro y los ingresos por concepto de minerales pueden representar más del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) y hasta el 20% de las exportaciones, de acuerdo con el análisis del Banco Mundial.
En ese marco, el documento señala que la minería puede generar importantes ingresos públicos a través de impuestos, regalías y participaciones accionarias del Estado que financian escuelas, clínicas, infraestructura y servicios digitales.
Por ello la entidad internacional destaca que, con las políticas y salvaguardas adecuadas, la explotación minera puede ir más allá de la extracción e incluir la fabricación y el procesamiento a nivel local. Este progreso garantiza que el valor y los empleos sigan siendo locales y tengan un impacto duradero.
Esa posición va en dirección de la sugerencia de Milenio, que ya planteó cambios en la normativa para mejorar la explotación de minerales, así como atraer capitales extranjeros por encima de los 5.000 millones de dólares.
Tres claves
Transformar la riqueza mineral en prosperidad duradera depende de tres esferas esenciales, señala el Banco a tiempo de indicar que cuando estas áreas trabajan en conjunto, los países están mejor posicionados para transformar la abundancia de recursos en crecimiento a largo plazo.
Las políticas y gobernanza son conceptos claves para avanzar en la seguridad jurídica. Las normas sólidas y las instituciones capaces hacen que el desarrollo minero beneficie a las personas.
El Grupo Banco Mundial apoya a los países en sus esfuerzos para priorizar leyes mineras modernas, sistemas de supervisión más fuertes y mecanismos que generen confianza pública. Cuando la gobernanza mejora, las comunidades se benefician y la confianza aumenta.
También es importante la infraestructura básica. Los minerales ofrecen más valor a los países que si se invierte en energía eléctrica, suministro de agua e infraestructura de transporte para extraerlos, procesarlos y trasladarlos.
Para ayudar a liberar ese valor, el Grupo Banco Mundial apoya obras de infraestructura de uso compartido, como ferrocarriles, líneas eléctricas, sistemas hídricos y puertos, que benefician tanto a las minas como a las comunidades locales.
Por ejemplo, las tuberías de agua de las operaciones mineras pueden abastecer a los hogares y las industrias cercanas, mientras que los ferrocarriles construidos para movilizar minerales a menudo pueden transportar mercaderías y pasajeros. Este enfoque de uso compartido reduce los costos, amplía los beneficios económicos y fortalece el impacto en el desarrollo a largo plazo, sostiene la entidad.
A eso se suma la inversión privada. La minería es una industria con un uso intensivo de capital, y su desarrollo depende de alianzas eficaces entre los sectores público y privado. La inversión privada responsable es la que transforma el potencial geológico en empleos, capacidad de procesamiento y mayores oportunidades económicas, remarcó.
La explotación minera depende del capital a largo plazo y los países que pueden ofrecer estabilidad, transparencia y salvaguardas sólidas están mejor posicionados para atraer inversionistas responsables.
El Grupo Banco Mundial ayuda a los países a crear estas condiciones al combinar el financiamiento del sector público con el capital privado, reducir los riesgos para que puedan materializarse proyectos de mayor envergadura y más sostenibles.
De cara al futuro
La entidad internacional asegura que la demanda de minerales aumentará considerablemente en las próximas décadas, por lo que se requerirán más de 500.000 millones de dólares en nuevas inversiones mineras para 2040 y 1,7 billones de dólares para la minería, el procesamiento y la infraestructura de aquí a 2050. La escala de esta transición reconfigurará las economías y las cadenas de suministro en todo el mundo.
Para ayudar a los países a prepararse, el Grupo Banco Mundial ampliará sus análisis de los países, elaborará pactos nacionales y trabajará con sus asociados para convertir las nuevas oportunidades en inversiones financieramente viables.
A medida que millones de jóvenes ingresan a la fuerza laboral cada año, la creación de empleos es un desafío definitorio para los países ricos en recursos. Al maximizar el valor de los minerales a través de una mejor gobernanza, infraestructura e inversiones, los países pueden transformar los recursos limitados en oportunidades duraderas para las próximas generaciones, puntualizó.
Bolivia
Bolivia mantiene su potencial minero, la información de la Universidad Privada Franz Tamayo señala que el país ha identificado un potencial significativo de tierras raras (17 elementos clave para tecnología avanzada) en zonas como el cerro Manomó y Rincón del Tigre (Santa Cruz), además de áreas en Cochabamba y Potosí.
El Gobierno boliviano, a través de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), tenía la intención de avanzar en su explotación en alianza estratégica con Irán, enfocándose en elementos como lantano, cerio, neodimio e itrio.
Uno de los proyectos más prometedores es el de Manomó, en Santa Cruz, donde la Comibol ha realizado exploraciones intensivas. Hasta 2023, se habían obtenido 850 muestras en el cerro Manomó y 799 en el Rincón del Tigre.
Las muestras confirmaron la presencia de 18 minerales raros, lo que convierte a esta región en un punto clave para futuras inversiones mineras, señala la publicación de la casa de estudios.
Además, en Cochabamba se han identificado depósitos de uranio y titanio, mientras que, en San Luis, Potosí, se han detectado rastros de cobalto y cobre.
Experiencia mundial y gestión de riesgos
Durante más de seis décadas, el Grupo Banco Mundial ha trabajado con los países ricos en recursos naturales para gestionar sus depósitos minerales de manera responsable.
Tan solo en los últimos 10 años, ha proporcionado casi 10.000 millones de dólares en financiamiento para proyectos relacionados con la minería y ha movilizado capital privado por un monto que triplica su contribución directa, una de las más altas de su cartera.
Junto con los Gobiernos, el Grupo Banco Mundial ayuda a diseñar los marcos normativos, legales y regulatorios que atraen inversiones, garantizan la transparencia y equilibran los ingresos de los inversionistas con los beneficios que recibe la comunidad. También trabaja en estrecha colaboración con IFC y MIGA para movilizar deuda, capital, financiamiento de proyectos y garantías que ayudan a reducir el riesgo del capital privado responsable a gran escala.
La minería ofrece un enorme potencial de desarrollo, pero solo cuando los riesgos se abordan de manera proactiva y transparente.
El Grupo Banco Mundial trabaja con los Gobiernos, las comunidades y las empresas privadas para identificar, gestionar y reducir los riesgos en todo el sector, incluidos los riesgos ambientales, sociales y de gobernanza.
El Marco Ambiental y Social del Banco Mundial y las Normas de Desempeño de IFC orientan cada operación, estableciendo puntos de referencia globales en materia de transparencia y rendición de cuentas. Sobre el terreno, esto significa ayudar a los países a diseñar procesos relativos a la tierra justos que respeten los derechos consuetudinarios, protejan el patrimonio cultural y garanticen que la población local reciba los beneficios de la minería.
Los riesgos ambientales se abordan con el mismo rigor. El Grupo Banco Mundial apoya a los países para que mejoren el manejo del agua y la biodiversidad, y apliquen normas internacionales para la gestión de relaves. Fuente: Banco Mundial
Complejidad de explotación de tierras raras
La explotación de tierras raras requiere un análisis profundo debido al precio bajo y la complejidad de la extracción, a pesar del interés de las potencias del mundo. Por ello, si Bolivia busca ingresar al negocio deberá ver opciones de asociación. China lidera a nivel mundial, Europa y Estados Unidos trabajan para depender menos del gigante asiático.
El experto en temas mineros de la Fundación Jubileo, Héctor Córdova, indica que las tierras raras son importantes a nivel mundial en la industria de las telecomunicaciones, informática y en otros sectores, Bolivia tiene el insumo en el precámbrico del departamento de Santa Cruz.
Pequeñas cantidades
Córdova sostiene que Bolivia tiene yacimientos de tierras raras, pero mezclado con todo, en pequeñas cantidades que no hace rentable su explotación. En el precámbrico, Santa Cruz, la extracción no es un trabajo sencillo. Fuente: EL DIARIO
Nueva normativa en proceso
El Gobierno impulsa cambios normativos, fortalece la seguridad jurídica y posiciona al país en el radar internacional tras una agenda estratégica en Canadá y EE.UU.
El ministro de Minería y Metalurgia, Marco A. Calderón de la Barca Quintanilla, explicó que la agenda se construye sobre el diálogo directo con los distintos actores productivos, incluyendo cooperativas auríferas, minería mediana, operadores privados y productores de minerales no metálicos, con el objetivo de identificar cuellos de botella y plantear soluciones viables desde la realidad del sector.
Bolivia enfrenta el desafío de incrementar su participación en la inversión minera regional, en un contexto donde países vecinos han logrado captar mayores flujos de capital, especialmente en proyectos de cobre.
Uno de los ejes centrales es la reforma normativa integral, que busca resolver problemas estructurales como la adecuación al régimen de contratos mineros, la consolidación de derechos y los retrasos administrativos que afectan a distintos subsectores.
Las modificaciones sucesivas en requisitos y procedimientos generaron incertidumbre jurídica, limitando el desarrollo de proyectos. Fuente: MMyM
Fuente: El Diario