Con perseverancia y pasión por su trabajo, Nancy se abrió camino en un rubro tradicionalmente dominado por hombres. Hoy se declara orgullosa de su oficio y demuestra que las mujeres también pueden destacar en la cerrajería.
Fuente: Red Uno
En la ciudad de El Alto, donde miles de trabajadores levantan día a día sus emprendimientos, la historia de doña Nancy Lima destaca por su esfuerzo y determinación. Con más de dos décadas en el rubro y 8 años dedicados íntegramente a la cerrajería, esta mujer alteña se abrió paso en un oficio tradicionalmente asociado a los hombres y hoy se siente orgullosa del camino recorrido.
Nancy recuerda que sus primeros pasos en el rubro estuvieron ligados al trabajo familiar y que con el tiempo fue perfeccionando sus habilidades hasta convertir la cerrajería en su forma de vida.
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“En esto ya llevo más de 22 años. He aprendido y ya son ocho años que ando en este trabajo. Ahora no puedo cambiar porque amo mi trabajo”, cuenta con satisfacción.
En su taller fabrica y repara diferentes estructuras metálicas, trabajos que requieren precisión, fuerza y manejo de herramientas especializadas. Asegura que su experiencia le ha permitido atender pedidos de distintos tamaños y para diversos clientes.
“Camas hago de todo tamaño, entrego por mayor”, explica mientras muestra parte de su producción.
Al inicio no fue sencillo abrirse paso. Nancy recuerda que muchas personas dudaban de su capacidad por tratarse de una mujer en un oficio considerado masculino.
“Cuando ya ven que yo lo hago, dicen ‘Ay señora, a ver si usted aprende este trabajo de hombre’”, relata.
Lejos de desanimarse, esas palabras se convirtieron en un impulso para seguir adelante. Hoy incluso enseña a otras personas interesadas en aprender el oficio y demuestra que la dedicación puede derribar cualquier prejuicio.
“¿Usted va a hacer? me decían, pero cuando ven que sí lo hago, cambian de opinión”, comenta entre risas mientras continúa trabajando en una pieza que requiere soldadura.
Para doña Nancy, su historia es también un mensaje para otras mujeres que buscan abrirse camino en cualquier área laboral.
“Se puede, todo se puede. Con calma, pero sin pena”, afirma convencida.
Con perseverancia, dedicación y amor por su trabajo, esta cerrajera alteña demuestra que los límites muchas veces solo existen en los prejuicios y que las mujeres también pueden destacar en cualquier oficio.
