Entre saltos, himno nacional y gritos de “¡Viva Bolivia!”, la afición transmitió a la selección toda su fuerza, esperanza y emoción antes del duelo decisivo ante Irak.
Fuente: diez.bo
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
La selección boliviana recibió el respaldo de miles de hinchas en el hotel de concentración en Monterrey, en la antesala del decisivo duelo ante Irak por un lugar en la Copa del Mundo 2026. Bolivia deberá vencer a Irak para avanzar a la Copa del Mundo 2026, el partido se jugará desde las 23:00.
Después del entrenamiento de la Verde, cientos de bolivianos comenzaron a congregarse en las afueras del hotel, muchos con camisetas de la selección, caras pintadas y banderas tricolores, mientras otros viajaron desde Estados Unidos, Europa y diferentes ciudades de Bolivia para acompañar al equipo. Más de 1.500 compatriotas radicados en Monterrey se sumaron al entusiasmo.
El ambiente se llenó de cánticos, luces de colores y el brillo de los celulares, generando un marco impresionante para los jugadores y el cuerpo técnico. Entre los cánticos más entusiastas se escucharon: “Viva mi patria Bolivia” y “Hay que saltar, hay que saltar, el que no salta no va al Mundial”, mientras varios jugadores se unían a los hinchas, saltando y cantando juntos. El momento más emocionante llegó con la entonación del himno nacional, donde se percibió la unión y la fe de los aficionados con los futbolistas.
El director técnico, Óscar Villegas, llegó poco después y se dirigió al grupo de aficionados: “Gracias por venir, sentimos mucho el apoyo, con fe en Dios y con estos jóvenes vamos a ganar mañana”, declaró. Por su parte, el capitán del equipo, Luis Haquin añadió: “Como grupo, como familia, sabemos el esfuerzo que han hecho por apoyarnos. Junto al cuerpo técnico y todos nosotros vamos a dejar la vida por ustedes, vamos a clasificar al Mundial”.
Finalmente, Carlos Lampe fue el último en dirigirse a los hinchas. Pidió un fuerte grito de “¡Viva Bolivia!” y luego los jugadores bajaron a firmar autógrafos y tomarse fotografías con la gente, en un gesto que selló la conexión entre el plantel y su afición.
Además, varios hinchas prometieron gestos si la Verde lograba la clasificación: desde teñirse o raparse el cabello, hasta tatuarse los colores de Bolivia y asistir a los tres partidos de la selección en la Copa del Mundo.
El banderazo dejó en evidencia la pasión, la fe y el compromiso de los bolivianos con su selección, preparando un clima de entusiasmo y esperanza para el partido que podría marcar un hito histórico en el fútbol nacional.

