Rafael Grossi reconoció que el programa nuclear iraní sufrió «enormes daños» pero advirtió: «Hay elementos que no fueron destruidos»


El director general del OIEA indicó que con la cantidad de uranio enriquecido en la central de Isfahán se podrían desarrollar más de diez armas nucleares. Sin embargo, remarcó la necesidad urgente de un acuerdo internacional para lograr una desescalada del conflicto

Rafael Grossi, director general del OIEA (REUTERS/Ramil Sitdikov)

Rafael Grossi, director general del OIEA (REUTERS/Ramil Sitdikov)

 



Fuente: infobae.com

En medio del conflicto en Medio Oriente que ya lleva un mes, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, se refirió al controvertido programa nuclear iraní y a la coyuntura actual en plenas tensiones con Estados Unidos e Israel. Durante una entrevista con la cadena CNN, el diplomático argentino y actual candidato a la secretaría de las Naciones Unidas, reconoció que los ataques del año pasado sobre instalaciones nucleares del régimen iraní provocaron “enormes daños”, pero aclaró al mismo tiempo que “persisten elementos que no fueron destruidos”. Sin embargo, subrayó la necesidad urgente de un acuerdo internacional para gestionar el material nuclear acumulado por Teherán.

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La administración de Donald Trump presentó días atrás a Irán un plan de paz compuesto por quince puntos, con el objetivo de poner fin al conflicto armado y establecer restricciones severas sobre el desarrollo nuclear iraní. El gobierno estadounidense exige el desmantelamiento de los principales sitios nucleares, la detención total del enriquecimiento de uranio y la entrega de las reservas existentes de este material. Irán, por su parte, defiende su derecho soberano a mantener actividades de enriquecimiento bajo supervisión internacional.

Grossi explicó que “la idea de un derecho per se al enriquecimiento no existe”, aunque reconoció que los países pueden llevar a cabo este tipo de actividades si aceptan la inspección integral del OIEA en todas sus instalaciones. “Estados Unidos ha señalado de manera reiterada que no quiere ver enriquecimiento en Irán”, afirmó Grossi. Durante intentos de negociación previos, se discutieron alternativas que permitían actividades muy limitadas de enriquecimiento, pero estos procesos resultaron infructuosos.

En medio del conflicto actual, EEUU exige el desmantelamiento completo del programa nuclear iraní (AP Foto/Hasan Sarbakhshian, Archivo)

En medio del conflicto actual, EEUU exige el desmantelamiento completo del programa nuclear iraní (AP Foto/Hasan Sarbakhshian, Archivo)

El diplomático argentino detalló que actualmente el eje de la controversia radica en si se logrará imponer un cese total del enriquecimiento o si se permitirá algún tipo de moratoria temporal. “Quizás se podría acordar una suspensión de estas actividades durante algunos años, sin que Irán renuncie definitivamente, como parte de un proceso de construcción de confianza”, observó Grossi, aunque aclaró que no puede anticipar el rumbo de las próximas conversaciones.

Los ataques militares recientes han modificado el equilibrio de fuerzas en la región. La campaña aérea llevada a cabo en junio del año pasado se concentró en los complejos de Isfahán, Natanz y Fordow, considerados los principales centros de desarrollo nuclear iraní. Grossi confirmó a la cadena que el daño fue “muy considerable”, aunque remarcó que no toda la infraestructura fue destruida. “Lo que uno aprende no se puede desaprender. Irán ha acumulado conocimiento y capacidades a lo largo de los años”, subrayó el jefe del OIEA.

Expertos de inteligencia estadounidenses sostienen que los bombardeos habrían neutralizado la capacidad nuclear iraní durante muchos años. Grossi matizó esa visión: “No soy un experto militar. Lo que puedo afirmar es que el daño fue enorme, pero persisten elementos que no fueron destruidos”.

Sobre el conflicto actual, apuntó: “Lo que estamos viendo ahora, esta guerra que lleva más de un mes, ha tenido una serie de objetivos que van mucho más allá del ámbito nuclear. Así que el año pasado hubo daños enormes, pero, por supuesto, no todo fue destruido”.

El debate internacional se ha centrado también en la posibilidad de que Irán reconstruya su programa nuclear a pesar de los ataques. Grossi señaló que la tecnología de enriquecimiento, aunque “compleja”, puede reproducirse en plantas y talleres dispersos, ya que Irán domina la metodología y la fabricación de centrifugadoras.

Grossi indicó que con la cantidad de uranio enriquecido que está almacenado en Isfahán se podrían desarrollar más de diez armas nucleares (PLANET LABS PBC/Handout via REUTERS)

Grossi indicó que con la cantidad de uranio enriquecido que está almacenado en Isfahán se podrían desarrollar más de diez armas nucleares (PLANET LABS PBC/Handout via REUTERS)

Sobre las reservas de uranio enriquecido, el director del OIEA advirtió que la cantidad almacenada en Isfahán podría alcanzar para fabricar más de diez armas nucleares. Grossi insistió en que la opción más segura es un acuerdo que permita el regreso de los inspectores del OIEA para verificar el destino del material. “La última vez que inspeccionamos fue en junio del año pasado. Los cilindros estaban sellados con dispositivos de la agencia”, relató. Para Grossi, una solución negociada ofrecería mayores garantías que cualquier acción militar, ya que un ataque no asegura la destrucción total ni la no proliferación del material.

CNN preguntó a Grossi si Irán ha sido un interlocutor confiable en las negociaciones. El funcionario respondió que la delegación iraní se ha mostrado racional y sofisticada, defendiendo sus intereses nacionales en la mesa de diálogo; “Llevo años negociando con ellos. Son extremadamente inteligentes y defienden sus posiciones, igual que lo hacen Estados Unidos e Israel”.

El conductor de la entrevista, Fareed Zakaria, consultó al director general del OIEA sobre la legalidad del conflicto bajo la óptica del derecho internacional. Grossi evitó emitir un juicio tajante y recordó que desde 1945 solo dos conflictos han estado alineados con la Carta de las Naciones Unidas: la Guerra de Corea bajo la resolución Uniting for Peace y la primera Guerra del Golfo con la resolución 687. “El rol de la ONU es resolver problemas, no mantener discusiones académicas en las que no habrá acuerdo”, sostuvo Grossi, quien actualmente es candidato a la Secretaría General de la organización.

En noviembre de 2024, Rafael Grossi visitó la central nuclear iraní de Natanz (Atomic Energy Organisation of Iran/WANA via REUTERS)

En noviembre de 2024, Rafael Grossi visitó la central nuclear iraní de Natanz (Atomic Energy Organisation of Iran/WANA via REUTERS)

La posición de la administración estadounidense se basa en la desconfianza respecto a la posibilidad de que Teherán retome el desarrollo de armas nucleares en el futuro. Sin embargo, Grossi recordó que para fabricar un arma nuclear a partir de uranio enriquecido al 60% solo se requiere un pequeño proceso adicional, ya que el material ya está disponible. “El programa iraní había alcanzado un grado de desarrollo y sofisticación preocupantes”, remarcó el argentino.

El futuro del programa iraní, así como la seguridad regional, dependen de la capacidad de las potencias y de Irán para llegar a un acuerdo verificable que permita el control efectivo de las actividades nucleares.

A la espera de nuevas negociaciones, la comunidad internacional observa con atención los movimientos en torno a las instalaciones nucleares iraníes y la evolución de un conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, con el OIEA como pieza central en las tareas de inspección y verificación.