Un ataque de drones iraníes ha ocasionado graves daños en Ras Laffan, una planta catarí de explotación de gas natural licuado (GNL) situada en el Golfo Pérsico y que aportaba alrededor del 15% de la producción mundial.

El freno en la producción disparó los precios del gas y del petróleo la víspera y podría mantenerlos volátiles durante años. Además, los ataques a infraestructuras energéticas en el Golfo y el Mar Rojo implican una escalada de la guerra con impactos económicos mundiales. Entrevista con en el analista internacional Guillermo Koutoudjian.
RFI: En el Golfo Pérsico hay un megacampo de gas explotado por cataríes e iraníes: se llama North Field, del lado de Catar, y South Pars, del lado de Irán. Son partes de un mismo gigantesco yacimiento de gas, el mayor del mundo, que se encuentra en aguas poco profundas entre ambos países. ¿Qué importancia tiene concretamente Ras Laffan en la producción de gas mundial?
Guillermo Koutoudjian: Ras Laffan es la planta de procesamiento y producción de gas natural licuado que Qatar Energy que está funcionando desde hace décadas. Esa planta está produciendo una enorme cantidad de gas natural licuado. O estaba produciendo muchísimo antes del conflicto. Se calcula que el 15% de la producción mundial de gas natural licuado salía de Ras Laffan. Obviamente el ataque iraní con drones contra esa planta le ha puesto un freno a la producción. En realidad, ya desde la semana pasada Catar había dicho que no podía cumplir con sus contratos por razones de fuerza mayor. Pero el ataque de ayer con drones fue bastante severo, según la información que tenemos. Qatar Energy ya está diciendo que puede tardar entre 3 a 5 años en reparar su planta. Lo grave es que uno no puede tener, durante un lapso de 3 a 5 años, casi el 15% del GNL global fuera de mercado.
RFI: ¿Podemos decir entonces que lo que ha hecho Irán es un golpe muy fuerte?
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Guillermo Koutoudjian: Sí, totalmente. Hace casi hace más de una semana que Irán ha adoptado, como forma de defenderse de los ataques de Israel y de Estados Unidos, golpear la infraestructura energética en el Golfo Pérsico. Esto se suma al cierre de Ormuz, que, en realidad, no es un cierre físico sino más bien virtual pues los buques no pueden pasar ya que no están asegurados. Ahora los iraníes han atacado Ras Laffan. También se han registrado otros ataques a infraestructuras de producción y procesamiento de combustibles, tanto del lado del Golfo Pérsico como un ataque a una refinería en Arabia Saudita en la costa del Mar Rojo. Esto obviamente dificulta muchísimo las transacciones internacionales, ya no solo en Ormuz, sino también, al parecer, en el Mar Rojo.
RFI: El impacto en los precios del gas en Europa y en el petróleo han sido instantáneos, con una subida del 35% este jueves. Si se estima que los cataríes van a tardar entre tres y cinco años en reparar los daños considerables de Ras Laffan, ¿el aumento del gas puede perdurar muchísimo tiempo?
Guillermo Koutoudjian: Yo no me animaría a decir que estos precios se van a mantener a estos niveles por mucho tiempo. Pero es evidente que sí vamos a tener que acostumbrarnos a un nivel un poco más alto de precios. Ayer en la mañana, en el mercado TTF, que es el mercado neerlandés de referencia para Europa, el gas natural estaba en unos 65 euros por megavatio hora, que es una forma de medirlo. El petróleo Brent estaba en más de 110 dólares por barril. Es decir, los precios están a merced de una gran volatilidad como consecuencia de los ataques a la infraestructura energética de Irán y también algunos de Israel y de Estados Unidos. Es de esperarse que en las próximas semanas veamos precios altos. Esto puede ser así hasta que aparezca eventualmente alguna oferta que de alguna forma reemplace a la oferta del Medio Oriente. Pero esto no es inmediato porque al bajar el precio del gas natural licuado de Catar otros productores de gas natural licuado, por ejemplo Australia, Estados Unidos, Canadá y Malasia, pueden producir un poco más y exportar un poco más. Pero eso no es tan inmediato.
RFI: ¿Estos ataques a las infraestructuras energéticas marcan un giro en esta guerra del Golfo?
Guillermo Koutoudjian: Sí, estamos en un momento muy complejo. Lo que al principio era, digamos, una guerra con búsqueda de ataques militares, ahora está siendo una guerra con ataques a infraestructura energética y eso tiene impacto directo en la economía mundial. Estamos a un nivel de escalada que uno no lo desea y que va a ser muy difícil de desescalar. Algunos expertos ya están hablando de tropas en el terreno, cosa que sería gravísimo y dificultaría aún más la situación. Por lo tanto, mi sensación es de que en el corto plazo la situación parece que va a seguir empeorando antes que mejorando.