Santa Cruz de la Sierra: autocrítica y desafíos


Las añejas demandas de progreso del pueblo cruceño tuvieron que esperar más de un siglo para ser escuchadas. Fue gracias a la llegada a la presidencia de Bolivia de un cruceño visionario, el nunca igualado Germán Busch, quien en su corto mandato, entre 1937 y 1939, promulgó la ley de regalías del 11% para los departamentos productores de petróleo, reabrió la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, hizo realidad la vinculación ferroviaria de Bolivia con Brasil y Argentina a través de Santa Cruz y garantizó la salida boliviana al Atlántico por el río Paraguay, medidas que serían la génesis del ‘milagro cruceño’.

Sin embargo, en los veinte años siguientes de haber sido promulgada la ley de regalías, el poder andino central la ignoró, así como también hizo oídos sordos al reclamo incesante del pueblo cruceño, liderado por el Comité Pro Santa Cruz pidiendo su puesta en vigencia. La respuesta que se obtuvo desde las alturas andinas fue bestial, grosera y cargada de odio, el gobierno boliviano envió miles de milicianos ucureños a escarmentar a los cruceños y ofreció 50.000 pasaportes para que todos los cruceños abandonen su tierra. Hubo masacre, sangre de nuestros jóvenes y mucho sufrimiento infligido a la familia cruceña, una agresión imperdonable que ningún cruceño deberá olvidar jamás. El desembolso del pago de las regalías petroleras recién se hizo efectivo a partir de 1964, veintisiete años después de haber sido promulgada la ley.



Con este marco histórico, en 1958, el Comité de Obras Públicas, creado en 1945, suscribió el contrato para la ejecución de “Los estudios de las obras urbanas de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra» con la empresa italiana Compañía Técnica Internacional, Techint. Su presentación en 1959 señalaba, «Dentro de dos años nuestro departamento conmemorará el IV Centenario de su fundación y, no obstante, el viejo anhelo acariciado en el transcurso de nuestra historia republicana de ver a la ciudad capital del oriente boliviano luciendo a los ojos de la civilización sus obras públicas urbanas, aún no ha sido posible satisfacerlo…. sin embargo existe la seguridad de que para 1961 Santa Cruz vivirá la intensa emoción del trabajo febril que construye, en sus calles polvorientas, el sólido cimiento de su tan ansiado progreso urbano».

Así fue. A partir del Plan Techint, considerado el hito de planificación urbana más importante en la historia de la ciudad, y con la sabiduría, creatividad y espíritu altruista de los líderes cívicos, empresariales, profesionales, autoridades y toda la ciudadanía cruceña, unidos por un mismo ideal, a partir de 1960, se fundan las cooperativas de los servicios públicos y se construyen las obras urbanas hasta el segundo anillo perfilando la hermosa ciudad jardín propuesta por el Plan Techint y que fue el detonante del big-bang de la expansión de Santa Cruz de la Sierra, que lamentablemente, con el devenir del tiempo no se logró sostener y gestionar debidamente.

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El resultado es que, en lugar de tener la soñada gran ciudad, hoy tenemos una pobre urbe grande, sin urbanismo ni urbanidad.

Pues bien, aquí va el decálogo para encauzar el desarrollo urbano de Santa Cruz de la Sierra:

  1. Elaborar el catastro urbano multifinalitario con sistema de información geográfica, SIG, que es la herramienta indispensable para una eficiente planificación y gestión de la ciudad. Por cierto, el plan Techint hizo el levantamiento catastral urbano que no tendría continuidad.
  2. Redactar la carta orgánica y el estatuto de la ciudad. La primera es la norma que regula su organización política, administrativa, económica y social y el segundo define cómo se debe ordenar y gestionar la ciudad. Ambos son instrumentos legales prescritos por el Plan Techint.
  3. Urbanizar la CRE, es hora de que la red de distribución de electricidad sea subterránea tal como lo estableció el Plan Techint. Es totalmente incongruente que hasta hoy sigamos manteniendo las avenidas y calles de la ciudad con un feo aspecto rural con postes y cables vistos destinados para los caminos y carreteras rurales, en vez de lucir hermosas farolas diseñadas para la ciudad. Corresponde pues, transformar la CRE en la CURE, Cooperativa Urbana y Rural de Electrificación. Todo el estudio de la red subterránea hasta el segundo anillo está en el Plan Techint, con detalles incluso de las farolas y luminarias para el alumbrado público, diseñadas según canones urbanísticos internacionales.
  4. El gobierno municipal debe asumir su responsabilidad sobre las aceras que por ley son de dominio público municipal y hacerse cargo de su construcción con materiales de primera calidad, niveladas y uniformes, en todas las vías públicas para tener una ciudad agradable para pasearla y disfrutarla.
  5. Respetar el uso exclusivo de las aceras públicas para el tránsito de los viandantes.

Otro rasgo de ‘ruralización’, desorden y atraso de Santa Cruz de la Sierra, que la desidia y el espíritu conformista de la sociedad cruceña y la venalidad de sus autoridades ha permitido, es la ocupación de las aceras y espacios públicos con todo tipo de venta callejera y hasta servicios, que dan un aspecto deplorable de miseria, falta de higiene e incivilidad impropios de una ciudad que se respete. Como diría el inestimable Aquiles Gómez «la joya de ciudad que nos gastamos, la hicimos con anillos y ahora está llena de collares».

  1. Barrer y lavar mecánicamente las calles y avenidas, incluidas las aceras y mantener cuidados los jardines, plazas y parques. El servicio de Limpieza Pública debe ser diseñado para asegurar la higiene permanente de la ciudad. Así como la recolección, tratamiento y aprovechamiento de la basura conforme a concepciones modernas de saneamiento.
  2. Encarar de una vez con capacidad y eficiencia el plan de Transporte público.
  3. priorizar la actualización del plan urbano del centro histórico, que se encuentra en estado de fatal degradación y abandono, para devolverle su valor social y simbólico con obras públicas de alta calidad urbanística.

Ver: https.//eju.tv/2021/01cambiarle-la-vida-al-centro.

  1. La planificación urbana es un preciado legado de nuestros mayores que debemos cuidar y mantener lejos del poder político, como ellos lo hicieron creando primero el Comité de Obras Públicas y luego el Consejo del Plan Regulador. En este sentido sería una inteligente decisión crear un ente autónomo especializado en Planificación Territorial y Urbana dependiente de los gobiernos departamental y municipal para planificar el desarrollo del departamento y sus centros urbanos y
  2. Observar el quinto mandamiento de la Ley de Dios: no robar, para que el dinero público sea invertido en el bienestar de todo el pueblo cruceño.

Cabe apuntar que, si la ciudad está degradada urbanísticamente, aún peor es la realidad de la mayoría de la población que sobrevive en condiciones deplorables de miseria material y moral evidenciándose una grave descomposición social con la quiebra de los valores, normas, instituciones y la cohesión que caracterizó a la sociedad cruceña de nuestros mayores. Es pues claro que la lucha cívica debe continuar, esta vez, centrada en el desarrollo humano para darle educación, salud y justicia al pueblo cruceño para que sea capaz de lograr bienestar y prosperidad. Invertir en educación es la clave. Ver:https:eju.tv/2025/02/la-bicentenaria-estafa-del-poder-con-el-pueblo-boliviano/

Sin embargo ningún objetivo podrá alcanzarse si no se tiene una sociedad organizada, demandante y vigilante liderada, como otrora, por el Comité Pro Santa Cruz, quien tendría que retomar sus banderas fundacionales en la defensa de los intereses del pueblo cruceño conformando una gran base ciudadana –con derecho a voz no a voto– que lo sustente moral y materialmente para tener una institución sólida y potente capaz de fiscalizar el cabal desempeño de los gobiernos departamental, municipal y cooperativas de servicios públicos, estas últimas por lógica no deberían ser parte del Comité Cívico.

Ingrid Wichtendahl