Se salvaron de milagro, pero perdieron todo en el desastre que golpeó a Abapó


Cientos de familias quedaron sin hogar tras los desbordes que afectaron el municipio de Cabezas. Los damnificados esperan ayuda para reconstruir sus viviendas y, por el momento, se refugian donde sus vecinos o en albergues temporales

Por Deisy Ortiz Duran

Se salvaron de milagro, pero perdieron todo en el desastre que golpeó a Abapó



Fuente: El Deber

A tres días del desastre en Abapó, municipio de Cabezas, la gente intenta seguir adelante, dándose la mano entre vecinos mientras llega la ayuda del Estado. Hay familias que lo han perdido todo, pero agradecen estar con vida.

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Este es el caso de Víctor Taborga y su familia, quienes quedaron prácticamente con la ropa del cuerpo luego que el lodo y la palizada sepultaran su vivienda.

“Hemos quedado sin nada. Lastimosamente estamos en la calle”, dice Taborga, a punto de quebrarse en llanto. Asegura que su esposa y su hija, de 14 años, se salvaron de milagro.

Cuenta que la tragedia los golpeó de un momento a otro. Estaban sin agua y, por eso, su esposa y su hija aprovecharon la lluvia para bañarse, pero de improviso la palizada llegó con tal fuerza que tumbó la vivienda.

Su hija quedó atrapada entre los escombros y a su esposa le cayó un poste. “Se salvaron de milagro. A mi hija la saqué de entre los escombros. Gracias a Dios, con la ayuda de un vecino pudimos rescatar a mi mujer, porque ya estaba en lo último; el lodo la estaba ahogando”, relató.

Se salvaron de milagro, pero perdieron todo en el desastre que golpeó a Abapó
Se habilitó el paso por la carretera en el tramo Abapó-Cabezas

 

La familia también tiene un niño de 6 años. Juntos pasaron la primera noche en el hospital y han recibido ayuda de los pobladores de la zona, que les dan la comida.

“Tanto esfuerzo para tener una casita con lo que uno gana día a día y ahora no tenemos nada”, lamentó.

Pidió a las autoridades que lleguen hasta Abapó para ayudar a las familias afectadas.

Miguel Méndez es otro de los damnificados. Está en un albergue, ya que el turbión derrumbó su vivienda. “La fuerza del agua tumbó mi casita y todo lo que tenía”, dijo. Afortunadamente, un cuarto no fue afectado, por lo que una vez que dejó de llover lo habilitó para instalarse.

Por su lado, Felipe Vaca encontró cobijo en la casa de un vecino, pero está agradecido de salvar su vida y espera ayuda para reconstruir su vivienda.

“Llegó harta agua, una noche más (de lluvia) no creo que hayamos aguantado, pero Dios es grande, estoy muy agradecido, porque él sabe lo que hace y hasta dónde va a llegar”, dice.

Otros retornaron a su hogar

Algunos retornaron a sus casas un día después del desastre, pero están rogando que no vuelva a llover. “Hemos dormido en un rinconcito, pero si llueve de nuevo tendremos que buscar cómo salir”, dice una mujer que el viernes acudió a comer a uno de los albergues con su hermana que se instaló bajo una carpa a la espera de que el agua baje.

Mientras tanto, el Gobierno Municipal de Cabezas habilitó dos refugios, donde se están preparando los alimentos en la olla común y está distribuyendo agua en cisternas.

El representante del viceministerio de Defensa Civil en Santa Cruz, Marco Rivero, informó que efectivos militares se han desplazado a la zona para cooperar en las tareas de atención a la emergencia, especialmente para socorrer a los damnificados y ayudarlos en el traslado de sus pertenencias.

Según el informe oficial, las lluvias y desbordes en el municipio de Cabezas afectaron a 72 comunidades y dañaron 73 viviendas. Un total de 1.772 familias resultaron damnificadas, además hay 1.765 hectáreas de cultivos cubiertos por el agua.

Según Rivero, otro de los municipios afectados por las últimas lluvias y riadas es San Pedro, donde se reportan 20 familias afectadas en la comunidad de El Carmen. En la localidad de Hardeman también se realizan evacuaciones.

Fuente: El Deber